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Lección 01

Sábado, 1 de julio de 2017

 

Una gran sorpresa

“‘¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, mas ha resucitado…’ ¡Ha resucitado, ha resucitado! Las mujeres repiten las palabras vez tras vez. Ya no necesitan las especias para ungirle. El Salvador está vivo, y no muerto. Recuerdan ahora que cuando hablaba de su muerte, les dijo que resucitaría. ¡Qué día es éste para el mundo! Prestamente, las mujeres se apartaron del sepulcro y ‘con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos’” (El deseado de todas las gentes, págs. 732, 733).

 

En la tumba

1. Después de pasar las horas de descanso del sábado tras la crucifixión, ¿qué planificaron hacer las mujeres creyentes? ¿Cuándo fueron al sepulcro a embalsamar el cuerpo de Jesús?

Marcos 16:1, 2

Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. 2Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.

Juan 20:1, primera parte

El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro…

“Las mujeres que habían estado al lado de la cruz de Cristo esperaron velando que transcurriesen las horas del sábado. El primer día de la semana, muy temprano, se dirigieron a la tumba llevando consigo especias preciosas para ungir el cuerpo del Salvador. No pensaban que resucitaría. El sol de su esperanza se había puesto, y había anochecido en sus corazones. Mientras andaban, relataban las obras de misericordia de Cristo y sus palabras de consuelo. Pero no recordaban sus palabras: ‘Otra vez os veré” Juan 16:22” (El deseado de todas las gentes, pág. 732).

 

2. ¿Qué evento poderoso ocurrió que las mujeres nunca imaginaron? ¿Qué vieron cuando llegaron a la tumba para ungir el cuerpo de Jesús con especias?

Mateo 28:2

Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.

Ignorando lo que estaba sucediendo, se acercaron al huerto diciendo mientras andaban: ‘¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?’ Sabían que no podrían mover la piedra, pero seguían adelante. Y he aquí, los cielos resplandecieron de repente con una gloria que no provenía del sol naciente. La tierra tembló. Vieron que la gran piedra había sido apartada. El sepulcro estaba vacío” (El deseado de todas las gentes, pág. 732).

“El primer día de la semana, muy temprano, antes que amaneciese, las santas mujeres llegaron al sepulcro con aromas para ungir el cuerpo de Jesús. Vieron que la losa había sido apartada de la entrada y el sepulcro estaba vacío. Temerosas de que los enemigos hubiesen robado el cuerpo, se les sobresaltó el corazón” (Primeros escritos, pág. 185).

 

Una sucesión asombrosa de acontecimientos

3. ¿Qué noticia dio el ángel a las mujeres temerosas? ¿Qué les invitó a hacer para confirmar lo que él estaba diciendo?

Marcos 16:5

Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.

Mateo 28:5, 6

Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.

“Una luz resplandecía en derredor de la tumba, pero el cuerpo de Jesús no estaba allí. Mientras se demoraban en el lugar, vieron de repente que no estaban solas. Un joven vestido de ropas resplandecientes estaba sentado al lado de la tumba. Era el ángel que había apartado la piedra. Había tomado el disfraz de la humanidad, a fin de no alarmar a estas personas que amaban a Jesús. Sin embargo, brillaba todavía en derredor de él la gloria celestial, y las mujeres temieron. Se dieron vuelta para huir, pero las palabras del ángel detuvieron sus pasos. ‘No temáis vosotras –les dijo;– porque yo sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos”” (El deseado de todas las gentes, pág. 732).

 

4. ¿Qué buena noticia de la resurrección escucharon las mujeres aterradas? ¿En qué forma convincente dieron el mensaje los ángeles?

Lucas 24:5-7

y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

“Volvieron a mirar al interior del sepulcro y volvieron a oír las nuevas maravillosas. Otro ángel en forma humana estaba allí, y les dijo: ‘¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galilea, diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día’” (El deseado de todas las gentes, pág. 732).

 

5. ¿Qué cambio repentino vino a los pensamientos de las mujeres? ¿Con qué misión gozosa salieron de la tumba?

Mateo 28:8

Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos.

Lucas 24:9

Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.

“¡Ha resucitado, ha resucitado! Las mujeres repiten las palabras vez tras vez. Ya no necesitan las especias para ungirle. El Salvador está vivo, y no muerto. Recuerdan ahora que cuando hablaba de su muerte, les dijo que resucitaría. ¡Qué día es éste para el mundo! Prestamente, las mujeres se apartaron del sepulcro y ‘con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos’” (El deseado de todas las gentes, pág. 733).

 

Reacciones humanas

6. ¿Cómo reaccionaron los discípulos cuando oyeron la noticia traída por las mujeres? Sin embargo, ¿qué hicieron Pedro y Juan? ¿A qué conclusión llegó Juan cuando vio la evidencia?

Lucas 24:11, 12

Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. 12Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

Juan 20:3, 8

Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro… 8Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.

“Los discípulos se apresuraron a ir a la tumba, y la encontraron como había dicho María. Vieron los lienzos y el sudario, pero no hallaron a su Señor. Sin embargo, había allí un testimonio de que había resucitado… Juan ‘vio, y creyó’. No comprendía todavía la escritura que afirmaba que Cristo debía resucitar de los muertos; pero recordó las palabras con que el Salvador había predicho su resurrección.

“Cuando el poderoso ángel bajó a la tumba, se le unió otro, quien, con sus acompañantes, había estado guardando el cuerpo del Señor. Cuando el ángel del cielo apartó la piedra, el otro entró en la tumba y desató las envolturas que rodeaban el cuerpo de Jesús… Se ven orden y perfección en toda su obra” (El deseado de todas las gentes, pág. 733).

 

7. A pesar de las buenas nuevas dadas a ella por el ángel, ¿qué continuó haciendo María? ¿Por qué ella no reconoció al Maestro cuando Él le habló primero?

Juan 20:13-15

Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.

“María había seguido a Juan y a Pedro a la tumba; cuando volvieron a Jerusalén, ella quedó. Mientras miraba al interior de la tumba vacía, el pesar llenaba su corazón…

“Entonces ella se apartó, hasta de los ángeles, pensando que debía encontrar a alguien que le dijese lo que habían hecho con el cuerpo de Jesús. Otra voz se dirigió a ella: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?’ A través de sus lágrimas, María vio la forma de un hombre, y pensando que fuese el hortelano dijo: ‘Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré’” (El deseado de todas las gentes, págs. 733, 734).

 

El plan divino en acción

8. ¿De qué se dio cuenta ella cuando Jesús la llamó por su nombre? ¿Qué mensaje le dio Él para sus discípulos?

Juan 20:16, 17

Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). 17Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

“Entonces supo que no era un extraño el que se dirigía a ella y, volviéndose, vi delante de sí al Cristo vivo. En su gozo, se olvidó que había sido crucificado. Precipitándose hacia él, como para abrazar sus pies, dijo: ‘¡Rabboni![‘ Pero Cristo alzó la mano diciendo: No me detengas…

“Jesús se negó a recibir el homenaje de los suyos hasta tener la seguridad de que su sacrificio era aceptado por el Padre. Ascendió a los atrios celestiales, y de Dios mismo oyó la seguridad de que su expiación por los pecados de los hombres había sido amplia, de que por su sangre todos podían obtener vida eterna” (El deseado de todas las gentes, pág. 734).

 

 

9. ¿Qué mensaje para los discípulos repitió Jesús a las mujeres?

Mateo 28:9, 10

he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. 10Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

“Desde la muerte de Cristo, Pedro había estado postrado por el remordimiento. Su vergonzosa negación del Señor y la mirada de amor y angustia que le dirigiera el Salvador estaban siempre delante de él. De todos los discípulos, él era el que había sufrido más amargamente. A él fue dada la seguridad de que su arrepentimiento era aceptado y perdonado su pecado. Se le mencionó por nombre.

“‘Decid a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis.’ Todos los discípulos habían abandonado a Jesús, y la invitación a encontrarse con él vuelve a incluirlos a todos. No los había desechado. Cuando María Magdalena les dijo que había visto al Señor, repitió la invitación a encontrarle en Galilea. Y por tercera vez, les fue enviado el mensaje. Después que hubo ascendido al Padre, Jesús apareció a las otras mujeres diciendo: ‘…No temáis: id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán” (El deseado de todas las gentes, pág. 735).

 

Para estudio adicional

“¡Cuántos están haciendo todavía lo que hacían esos discípulos! ¡Cuántos repiten el desesperado clamor de María: ‘Han llevado al Señor, … y no sabemos dónde le han puesto’! ¡A cuántos podrían dirigirse las palabras del Salvador: ‘¿Por qué lloras? ¿a quién buscas?’ Está al lado de ellos, pero sus ojos cegados por las lágrimas no lo ven. Les habla, pero no lo entienden…

“Mientras el Salvador estaba en la presencia de Dios recibiendo dones para su iglesia, los discípulos pensaban en su tumba vacía, se lamentaban y lloraban. Aquel día de regocijo para todo el cielo era para los discípulos un día de incertidumbre, confusión y perplejidad. Su falta de fe en el testimonio de las mujeres da evidencia de cuánto había descendido su fe. Las nuevas de la resurrección de Cristo eran tan diferentes de lo que ellos esperaban que no las podían creer. Eran demasiado buenas para ser la verdad, pensaban” (El deseado de todas las gentes, págs. 737, 735, 736).

 

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