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Lección 10

Sábado, 2 de septiembre de 2017

 

El profeta que ha de venir

“Moisés, cerca del fin de su trabajo como jefe y maestro de Israel, profetizó claramente del Mesías venidero. ‘Profeta de en medio de ti –declaró a las huestes reunidas de Israel,– de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios: a él oiréis.’ Y Moisés aseguró a los israelitas que Dios mismo le había revelado esto en el monte de Horeb, diciendo: ‘Profeta les suscitaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare’ (Deuteronomio 18:15, 18)” (Los hechos de los apóstoles, pág. 181).

 

Levantaré un Profeta

1. ¿Qué maravillosas noticias  había dado el Señor a su pueblo a través de Moisés muchos siglos antes?

Deuteronomio 18:15, 18, 19

Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis… 18Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. 19Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

“Aparece el Maestro designado por el Cielo, y no es otro personaje que el Hijo del Dios infinito. Extiéndase el pergamino y léase de él. Moisés declaró a los hijos de Israel: ‘Y Jehová me dijo: han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta’ (Deuteronomio 18:17-19). Esta es la predicción que anuncia la ilustre llegada. Sus palabras no debían pasarse por alto; porque su autoridad era suprema e invencible su poder” (Exaltad a Jesús, pág. 29).

 

¿Eres tú profeta?

2. ¿Qué podemos ver en algunas de las preguntas que una comisión planteó a Juan el Bautista?

Juan 1:21, 25

Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No… 25Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

“Quedaban, sin embargo, entre los judíos, almas firmes, descendientes de aquel santo linaje por cuyo medio se había conservado el conocimiento de Dios. Confiaban aún en la esperanza de la promesa hecha a los padres. Fortalecían su fe espaciándose en la seguridad dada por Moisés: ‘El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis en todas las cosas que os hablare.’ Además, leían que el Señor iba a ungir a Uno para ‘predicar buenas nuevas a los abatidos,’ ‘vendar a los quebrantados de corazón,’ ‘publicar libertad a los cautivos’ y ‘promulgar año de la buena voluntad de Jehová.’ Leían que pondría ‘en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley,’ como asimismo andarían ‘las gentes a su luz, y los reyes al resplandor de su nacimiento.’ Isaías 42:4; 60:3” (El deseado de todas las gentes, pág. 25).

 

La comprensión de la mujer samaritana

3. ¿De qué se dio cuenta la mujer samaritana cuando habló con Jesús? Expresando su sorpresa, ¿qué pregunta presentó a las personas de la ciudad? ¿Qué testimonio maravilloso fue expresado por el hombre que Jesús curó de ceguera?

Juan 4:19, 28, 29; 9:17

Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta…. 28Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?… 9:17Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

“Jesús tenía en vista un doble propósito; deseaba despertar su conciencia en cuanto a su pecaminosa manera de vivir, y deseaba probarle que ojos más que humanos habían leído los secretos de su vida. Y la mujer, aunque no comprendía totalmente lo pecaminoso de su manera de vivir, sí se asombró del conocimiento que este extraño poseía. Con profunda reverencia le dijo: ‘Señor, me parece que tú eres profeta’ (Vers. 19)…” (Hijas de Dios, pág. 62).

“Esta lección es para nuestra motivación, y mientras hay muchos que no ceden al poder convincente del Espíritu de Dios, también hay mucho que están hambrientos por las palabras de luz y salvación. Muchos recibirán la verdad, y testificarán como los samaritanos que Cristo es el Salvador del mundo. A su tiempo, se volverán sembradores de la verdad. Hemos de alzar nuestra vista y contemplar los campos blancos listos para la siega” (The Southern Work, pág. 59).

 

Muchos consideraron a Jesús un Profeta

4. ¿Cuántos reconocieron a Jesús como un Profeta o como el Profeta que había de venir al mundo?

Lucas 7:15, 16

Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. 16Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.

Juan 6:14; 7:40

Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo… 7:40Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

Marcos 6:15

Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas.

Mateo 21:10, 11, 46

Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 11Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea… 46Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.

“Durante más de mil años el pueblo judío había aguardado la venida del Salvador prometido. Sus esperanzas más halagüeñas se habían basado en ese acontecimiento. Durante mil años, en cantos y profecías, en los ritos del templo y en las oraciones familiares, se había reverenciado su nombre…” (Profetas y reyes, pág. 524).

“Los gobernantes de Jerusalén han recibido informes de que Jesús se aproxima a la ciudad con un gran concurso de gente. Pero no dan la bienvenida al Hijo de Dios. Salen con temor a su encuentro, esperando dispersar la multitud. Cuando la procesión está por descender del monte de las Olivas, los gobernantes la interceptan. Inquieren la causa del tumultuoso regocijo. Cuando preguntan: ‘¿Quién es éste?’ los discípulos, llenos de inspiración, contestan. En elocuentes acordes repiten las profecías concernientes a Cristo…” (El deseado de todas las gentes, pág. 531).

 

Algunos discípulos reconocieron a Jesús como el Profeta

5. ¿Quiénes se refirieron a esta profecía maravillosa y señalaron su cumplimiento en la santa Persona de Jesús?

Hechos 7:37

Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis.

Juan 1:45

Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

Lucas 24:18, 19, 27

Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo… 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

“¿No habían escuchado los discípulos esta explicación de estas escrituras de los labios de su Maestro mientras Él estuvo con ellos? Pero ¡cuán poco las habían comprendido! ¡Cuán contundente es su significado ahora! ¡Cuán sorprendente su cumplimiento! Las verdades que tenían medianamente discernidas ahora se presentan reveladas en un rayo de luz. Las cosas que Él mismo les había dicho se han cumplido. La fe comienza a revivir. Sus corazones laten con una esperanza fuerte y renovada mientras escuchan ávidamente las palabras llanas y simples de su compañero de viaje desconocido. Están sorprendidos de ver que sus corazones cargados se vuelven ligeros; y cuando piensan en Jesús, en todo lo que Él fue para ellos, en todo lo que Él sufrió, sus lágrimas fluyen libremente. Su confianza no se ha perdido. Él fue todo e incluso más de lo que habían creído” (Signs of the Times, 20 de enero de 1888).

 

Jesús habla de sí mismo

6. ¿Reconoció Jesús que Él era un Profeta?

Mateo 13:57, 58

Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 58Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

Lucas 13:33

Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.

Nazaret fue el lugar donde Jesús fue criado, y su familia era bien conocida por el pueblo. Los habitantes oyeron sobre lo que Él había hecho en otros lugares; y después de escuchar sus enseñanzas en la sinagoga, en vez de abrir sus corazones a sus palabras, comenzaban a levantar dudas y objeciones. Siendo de orígenes humildes, se preguntaban, ¿de dónde había venido su conocimiento? Mientras que no pensaban que Él podía ser un mensajero de Dios, al usar para sí mismo la expresión, “No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa” (Mateo 13:57), Jesús probó que Él se consideraba un profeta. ¡Cuán diferente habría sido la experiencia de los habitantes de Nazaret si le hubiesen aceptado al menos como un profeta!

 

Escuchemos al Profeta

7. ¿Cómo aplica el apóstol Pedro la profecía de Deuteronomio 18? Si reconocemos verdaderamente que Jesús es el Profeta, ¿Cómo consideraremos sus enseñanzas?

Hechos 3:22-24

Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; 23y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. 24Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.

“Cristo trajo a nuestro mundo un conocimiento certero de Dios, y dio poder a todos los que recibieron y obedecieron su palabra para llegar a ser hijos de Dios. Aquel que vino de Dios a nuestro mundo dio instrucción en cada tema  sobre lo cual es fundamental que el ser humano tenga conocimiento para encontrar el camino al cielo. Para Él, la verdad era una realidad siempre presente y autoevidente; Él no pronunció insinuaciones, no presentó percepciones, nociones u opiniones, sino que presentó solamente la verdad sólida, salvadora” (Fundamentals of Christian Education, págs. 405, 406).

Para estudio adicional

“La verdad, la verdad salvadora, nunca languideció en su lengua, nunca sufrió en sus manos, sino que la hizo destacar manifiesta y claramente definida en medio de la oscuridad moral que prevalece en nuestro mundo. Para esta obra, Él dejó las cortes celestiales. Dijo de sí mismo: ‘Para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad’. La verdad salía de sus labios con frescura y poder, como una nueva revelación. Él era el camino, la verdad, y la vida. Su vida, entregada por este mundo pecador, estaba llena de  honestidad y resultados trascendentales; porque su obra había de salvar a las almas perdidas. Vino para ser la Luz Verdadera, brillando en medio de la oscuridad moral de superstición y error, y fue anunciado por una voz del cielo, proclamando, ‘Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia’…

“Moisés habló verazmente a los padres: ‘Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta’” (Fundamentals of Christian Education, pág. 405).

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