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Lección 11

Sábado 18 de marzo de 2017

Jesús en las manos de pecadores

“Fije el pecador arrepentido sus ojos en el ‘Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’... Cuando vemos a Jesús, Varón de dolores y experimentado en quebrantos, trabajando para salvar a los perdidos, despreciado, escarnecido, echado de una ciudad a la otra hasta que su misión fue cumplida; cuando le contemplamos en Getsemaní,… Mirando a Jesús, nos avergonzaremos de nuestra frialdad, de nuestro letargo, de nuestro egoísmo. Estaremos dispuestos a ser cualquier cosa o nada, para servir de todo corazón al Maestro. Nos regocijará el llevar la cruz en pos de Jesús, el sufrir pruebas, vergüenza o persecución por su amada causa” (La fe por la cual vivo, pág. 109).

El ataque de la multitud

1. ¿Quién vino mientras Jesús aún estaba hablando con sus discípulos en el Getsemaní? ¿Quién fue su guía?

Marcos 14:43 Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos.

Juan 18:2-5 Y también Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. 3Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas. 4Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? 5Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.

“Si los mortales hubiesen podido ver el pesar y asombro de la hueste angélica al contemplar en silencioso dolor cómo el Padre separaba sus rayos de luz, su amor y gloria, del amado Hijo de su seno, comprenderían mejor cuán ofensivo es el pecado a la vista de Dios. La espada de la justicia iba a ser desenvainada contra su amado Hijo. Con un beso fue entregado en manos de sus enemigos y llevado apresuradamente al tribunal terreno, donde había de ser ridiculizado y condenado a muerte por mortales pecaminosos. Allí, el glorioso Hijo de Dios fue ‘herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados’ (Isaías 53:5). Soportó burlas, insultos e ignominiosos abusos, hasta que ‘fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres’ (Isaías 52:14)” (Testimonios para la iglesia, tomo 2, pág. 186).

El traidor en las filas de Jesús

2. ¿Con qué interés fingido se acercó Judas a Jesús? ¿Qué sucedió que mostró a la multitud que estaban tratando con el Hijo de Dios?

Marcos 14:45 Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó.

Juan 18:6-8 Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. 7Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno. 8Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos.

Mateo 26:48, 49 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. 49Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó.

“Aun mientras decía estas palabras, oía los pasos de la turba que le buscaba, y añadió: ‘Levantaos, vamos: he aquí ha llegado el que me ha entregado’” (El Deseado de todas las gentes, pág. 644).

“No se veían en Jesús huellas de su reciente agonía cuando se dirigió al encuentro de su traidor. Adelantándose a sus discípulos, dijo: ‘¿A quién buscáis?’ Contestaron: ‘A Jesús Nazareno’. Jesús respondió: ‘Yo soy’. Mientras estas palabras eran pronunciadas, el ángel que acababa de servir a Jesús, se puso entre él y la turba. Una luz divina iluminó el rostro del Salvador, y le hizo sombra una figura como de paloma. En presencia de esta gloria divina, la turba homicida no pudo resistir un momento. Retrocedió tambaleándose. Sacerdotes, ancianos, soldados, y aun Judas, cayeron como muertos al suelo” (El Deseado de todas las gentes, pág. 644).

3. ¿Cómo dejó saber el Maestro a Judas que su falsedad y traición fueron claramente reconocidas?

Lucas 22:48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?

Mateo 26:50 Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron.

“El traidor Judas no se olvidó de la parte que debía desempeñar. Cuando entró la turba en el huerto, iba delante, seguido de cerca por el sumo sacerdote. Había dado una señal a los perseguidores de Jesús diciendo: ‘Al que yo besare, aquél es: prendedle’. Ahora, fingiendo no tener parte con ellos, se acercó a Jesús, le tomó de la mano como un amigo familiar, y diciendo: ‘Salve, Maestro’, le besó repetidas veces, simulando llorar de simpatía por él en su peligro.

“Jesús le dijo: ‘Amigo, ¿a qué vienes?’ Su voz temblaba de pesar al añadir: ‘Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?’ Esta súplica debiera haber despertado la conciencia del traidor y conmovido su obstinado corazón; pero le habían abandonado la honra, la fidelidad y la ternura humana. Se mostró audaz y desafiador, sin disposición a enternecerse. Se había entregado a Satanás y no podía resistirle. Jesús no rechazó el beso del traidor” (El Deseado de todas las gentes, págs. 644, 645).

Reacción humana

4. Cuando los discípulos vieron lo que estaba sucediendo, ¿qué le preguntaron al Señor? A pesar de su respuesta clara, ¿qué hizo Pedro cuando vio cómo estaba siendo tratado su Maestro? ¿Qué hizo Jesús para contrarrestar la acción de Pedro?

Lucas 22:49-51 Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? 50Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. 51Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.

Mateo 26:51 Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.

Juan 18:10 Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

“Los discípulos habían pensado que su Maestro no se dejaría prender. Porque el mismo poder que había hecho caer como muertos a esos hombres podía dominarlos hasta que Jesús y sus compañeros escapasen. Se quedaron chasqueados e indignados al ver sacar las cuerdas para atar las manos de Aquel a quien amaban. En su ira, Pedro sacó impulsivamente su espada y trató de defender a su Maestro, pero no logró sino cortar una oreja del siervo del sumo sacerdote. Cuando Jesús vio lo que había hecho, libró sus manos, aunque eran sujetadas firmemente por los soldados romanos, y diciendo: ‘Dejad hasta aquí,’ tocó la oreja herida, y ésta quedó inmediatamente sana” (El Deseado de todas las gentes, pág. 645).

Armas que no son de Dios

5. ¿Qué principio concerniente al uso de armas letales dio Jesús a Pedro y por consiguiente a todos sus seguidores en todo tiempo? ¿Qué se demostró mediante el hecho que, aunque el Salvador podría haber llamado a doce legiones de ángeles para defenderlo, no lo hizo?

Mateo 26:52-54 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. 53¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? 54¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?

Juan 18:11 Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?

“Los discípulos abrieron su pecho a la esperanza al ver cuán fácilmente había caído a tierra el tropel de gente armada de palos y espadas. Al levantarse ellos del suelo y rodear de nuevo al Hijo de Dios, Pedro desenvainó su espada e hirió a un criado del sumo pontífice, cortándole una oreja. Jesús mandó a Pedro que envainara la espada, diciéndole: ‘¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?’ Vi que cuando esas palabras fueron pronunciadas se reflejó la esperanza en los rostros de los ángeles. Deseaban rodear inmediatamente a su Caudillo, y dispersar a la enfurecida turba. Pero de nuevo se entristecieron cuando Jesús añadió: ‘¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?’ Los discípulos también se desconsolaron al ver que Jesús se dejaba prender y llevar por sus enemigos” (Primeros escritos, pág. 167).

Una lección para sacerdotes, ancianos, y líderes

6. ¿Qué mensaje dio entonces Jesús a los principales sacerdotes, jefes de la guardia del templo y ancianos? ¿Fue su comportamiento coherente al demostrar mansedumbre desde el primer momento cuando fue arrestado?

Lucas 22:52, 53 Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos, que habían venido contra él: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos? 53Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

Isaías 53:7, primera parte Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero…

1 Pedro 2:23 Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.

“La dignidad oficial de los dirigentes judíos no les había impedido unirse al perseguimiento de Jesús. Su arresto era un asunto demasiado importante para confiarlo a subordinados; así que los astutos sacerdotes y ancianos se habían unido a la policía del templo y a la turba para seguir a Judas hasta Getsemaní. ¡Qué compañía para estos dignatarios: una turba ávida de excitación y armada con toda clase de instrumentos como para perseguir a una fiera!

“Volviéndose a los sacerdotes y ancianos, Jesús fijó sobre ellos su mirada escrutadora. Mientras viviesen, no se olvidarían de las palabras que pronunciara. Eran como agudas saetas del Todopoderoso. Con dignidad dijo: Salisteis contra mí con espadas y palos como contra un ladrón. Día tras día estaba sentado enseñando en el templo. Tuvisteis toda oportunidad de echarme mano, y nada hicisteis. La noche se adapta mejor para vuestra obra. ‘Esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas’” (El Deseado de todas las gentes, págs. 645, 646).

Abandonado por sus discípulos

7. ¿Qué sucedió con los discípulos en este momento crucial? ¿Qué profecía se cumplió cuando dejaron solo a Jesús y huyeron, aunque previamente habían negado rotundamente tal posibilidad?

Mateo 26:56 Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.

Zacarías 13:7 Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.

“Nada es tan ofensivo a la vista de Dios como el espíritu de suficiencia propia. La vida de Pedro ofrece un triste ejemplo que debiera ser una amonestación para todos los profesos seguidores de Cristo. El Salvador le había advertido fielmente acerca del peligro inminente pero, lleno de presunción y confianza propia, se jactó de su constante fidelidad y celo y declaró que estaba dispuesto a seguir a su Maestro hasta la prisión y la muerte. La prueba llegó para Pedro cuando estalló la tormenta sobre los discípulos debido a la humillación de su jefe. Dolorosas son las palabras trazadas por la pluma inspirada: ‘Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron’. Y el ardiente y celoso Pedro, el Pedro lleno de confianza propia negó repetidamente a su Señor. Después se arrepintió amargamente; pero este ejemplo debiera ser una amonestación para que todos nos guardemos de la confianza propia” (La fe por la cual vivo, pág. 140).

Preguntas de reflexión

• ¿Cómo se puede explicar que un discípulo, responsable de guiar al pueblo a Jesús, se convierta en un traidor, entregándolo a sus acerbos enemigos?

• ¿Cómo responderíamos si un amigo cercano nos traicionara como Judas traicionó a Cristo?

• ¿Qué evidencia de su divinidad apareció cuando fue llevado cautivo por la multitud?

Para estudio adicional

“Los hombres que se humillan a sí mismos como un niñito serán enseñados por Dios. El Señor no depende de los talentos del hombre; porque él es la fuente de todo don perfecto. El más humilde de los hombres si ama y teme a Dios podrá poseer los dones celestiales. El Señor puede utilizar un hombre tal, porque no se esfuerza por obrar por sí mismo de acuerdo a su propio estándar. Obra con temor y temblor para no arruinar el modelo. Su vida es una expresión de la vida de Cristo.

“Debemos constantemente conservar la mansedumbre y humildad, si deseamos poseer el espíritu de Cristo” (La fe por la cual vivo, pág. 140).

“La fuerza dada a Cristo en la hora del sufrimiento físico y la angustia mental en el Huerto del Getsemaní, ha sido y será dada a aquellos que sufran por causa de su amado nombre. La misma gracia dada a Jesús, el mismo consuelo, una perseverancia más que humana, será dada a todo hijo creyente de Dios, que es llevado a perplejidad y sufrimiento, y es amenazado con prisión y muerte, por los agentes de Satanás. Nunca se ha dejado perecer a un alma que confía en Cristo. El potro, la hoguera, las muchas invenciones de crueldad, pueden matar el cuerpo, pero no pueden tocar la vida que está escondida con Cristo en Dios” (Signs of the Times, 3 de junio de 1897; Seventh-day Adventist Bible Commentary, tomo 5, págs. 1123, 1124).

 

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