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Lección 12

Sábado, 25 de marzo de 2017

Juzgado por el concilio judío

“La parodia de juicio a que sometieron a Cristo demuestra cuán bajo había caído el sacerdocio. Los sacerdotes sobornaron a ciertas personas para que ofrecieran falso testimonio bajo juramento. Pero, en esta ocasión, la verdad acudió en ayuda de Cristo... Y así se demostró que el testimonio que se sostenía contra él era falso y que los testigos habían sido sobornados por hombres que abrigaban en sus corazones la bajeza de la corrupción. Pero fue el plan de Dios que aquellos hombres que entregaron a Jesús, también escuchasen el testimonio de su inocencia. Pilato dijo: ‘Yo no hallo en él ningún delito’. Y Judas, al arrojar a los pies de los sacerdotes las monedas con que le habían pagado su traición, dijo: ‘He pecado entregando sangre inocente’” (El Cristo triunfante, pág. 271).

El primer juicio

1. ¿Qué preguntó el sumo sacerdote Anás a Jesús en un intento por encontrar una razón para procesarlo y condenarlo? No habiendo hecho nunca nada en secreto, ¿qué contestó Jesús?

Juan 18:19-21 Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. 20Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. 21¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho.

“Cristo leía el propósito del sacerdote como un libro abierto. Como si discerniese el más íntimo pensamiento de su interrogador, negó que hubiese entre él y sus seguidores vínculo secreto alguno, o que los hubiese reunido furtivamente y en las tinieblas para ocultar sus designios. No tenía secretos con respecto a sus propósitos o doctrinas…

“El Salvador puso en contraste su propia manera de obrar con los métodos de sus acusadores. Durante meses le habían estado persiguiendo, procurando entramparle y emplazarle ante un tribunal secreto, donde mediante el perjurio pudiesen obtener lo que les era imposible conseguir por medios justos. Ahora estaban llevando a cabo su propósito. El arresto a medianoche por una turba, las burlas y los ultrajes que se le infligieron antes que fuese condenado, o siquiera acusado, eran la manera de actuar de ellos, y no de él. Su acción era una violación de la ley. Sus propios reglamentos declaraban que todo hombre debía ser tratado como inocente hasta que su culpabilidad fuese probada. Por sus propios reglamentos, los sacerdotes estaban condenados” (El Deseado de todas las gentes, pág. 648).

2. ¿Cómo reaccionó un oficial cuando Jesús respondió al sumo sacerdote?

Juan 18:22, 23 Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? 23Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?

“Cristo sufrió intensamente bajo los ultrajes y los insultos. En manos de los seres a quienes había creado y en favor de los cuales estaba haciendo un sacrificio infinito, recibió toda indignidad. Y sufrió en proporción a la perfección de su santidad y su odio al pecado. El ser interrogado por hombres que obraban como demonios, le era un continuo sacrificio. El estar rodeado por seres humanos bajo el dominio de Satanás le repugnaba…

“…Los judíos esperaban a un Mesías que se revelase con manifestación exterior. Esperaban que, por un despliegue de voluntad dominadora, cambiase la corriente de los pensamientos de los hombres y los obligase a reconocer su supremacía. Así, creían ellos, obtendría su propia exaltación y satisfaría las ambiciosas esperanzas de ellos. Así que cuando Cristo fue tratado con desprecio, sintió una fuerte tentación a manifestar su carácter divino. Por una palabra, por una mirada, podía obligar a sus perseguidores a confesar que era Señor de reyes y gobernantes, sacerdotes y templo. Pero le incumbía la tarea difícil de mantenerse en la posición que había elegido como uno con la humanidad” (El Deseado de todas las gentes, pág. 649).

Segundo juicio

3. ¿A dónde fue llevado Jesús para ser juzgado? ¿Cuál era el interés que tenían los principales sacerdotes, ancianos y concilio en estos procesos?

Mateo 26:57, 59 Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos… 59Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte.

“Cuando el concilio se hubo congregado en la sala del tribunal, Caifás tomó asiento como presidente. A cada lado estaban los jueces y los que estaban especialmente interesados en el juicio. Los soldados romanos se hallaban en la plataforma situada más abajo que el solio a cuyo pie estaba Jesús. En él se fijaban las miradas de toda la multitud. La excitación era intensa. En toda la muchedumbre, él era el único que sentía calma y serenidad. La misma atmósfera que le rodeaba parecía impregnada de influencia santa.

“Caifás había considerado a Jesús como su rival. La avidez con que el pueblo oía al Salvador y la aparente disposición de muchos a aceptar sus enseñanzas, habían despertado los acerbos celos del sumo sacerdote. Pero al mirar Caifás al preso, le embargó la admiración por su porte noble y digno. Sintió la convicción de que este hombre era de filiación divina” (El Deseado de todas las gentes, pág. 651).

4. ¿Cómo intentaron estos hombres lograr sus metas? ¿Entendieron correctamente las palabras y móviles de Jesús?

Mateo 26:60, 61 Y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, 61que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.

Marcos 14:57, 58 Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: 58Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano.

“En los comienzos de su ministerio, Cristo había dicho: ‘Destruid este templo, y en tres días lo levantaré’. En el lenguaje figurado de la profecía, había predicho así su propia muerte y resurrección. ‘Mas él hablaba del templo de su cuerpo’. Los judíos habían comprendido estas palabras en un sentido literal, como si se refiriesen al templo de Jerusalén. A excepción de esto, en todo lo que Jesús había dicho, nada podían hallar los sacerdotes que fuese posible emplear contra él. Repitiendo estas palabras, pero falseándolas, esperaban obtener una ventaja… Así fueron torcidas las palabras de Cristo. Si hubiesen sido repetidas exactamente como él las dijo, no habrían servido para obtener su condena ni siquiera de parte del Sanedrín. Si Jesús hubiese sido un hombre como los demás, según aseveraban los judíos, su declaración habría indicado tan sólo un espíritu irracional y jactancioso, pero no podría haberse declarado blasfemia. Aun en la forma en que las repetían los falsos, testigos, nada contenían sus palabras que los romanos pudiesen considerar como crimen digno de muerte” (El Deseado de todas las gentes, pág. 353).

Estaba en silencio

5. ¿Intentó Jesús refutar las acusaciones en defensa propia? ¿Qué pregunta del sumo sacerdote respondió Jesús, y por qué?

Mateo 26:62, 63 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? 36Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.

“Pacientemente Jesús escuchaba los testimonios contradictorios. Ni una sola palabra pronunció en su defensa. Al fin, sus acusadores quedaron enredados, confundidos y enfurecidos. El proceso no adelantaba; parecía que las maquinaciones iban a fracasar. Caifás se desesperaba. Quedaba un último recurso; había que obligar a Cristo a condenarse a sí mismo. El sumo sacerdote se levantó del sitial del juez, con el rostro descompuesto por la pasión, e indicando claramente por su voz y su porte que, si estuviese en su poder, heriría al preso que estaba delante de él. ‘¿No respondes nada? –exclamó– ¿qué testifican éstos contra ti?’…

“Cristo no podía callar ante esta demanda. Había tiempo en que debía callar, y tiempo en que debía hablar. No habló hasta que se le interrogó directamente. Sabía que el contestar ahora aseguraría su muerte. Pero la demanda provenía de la más alta autoridad reconocida en la nación, y en el nombre del Altísimo… Debía presentar claramente su carácter y su misión” (El Deseado de todas las gentes, págs. 653, 654).

Condenando al Inocente

6. Cuando Jesús dijo la verdad, ¿cómo reaccionó Caifás? ¿Cómo qué consideró él la respuesta del Señor?

 

Mateo 26:64, 65 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia.

“Con estas palabras, Cristo presentó el reverso de la escena que ocurría entonces. El, el Señor de la vida y la gloria, estaría sentado a la diestra de Dios. Sería el juez de toda la tierra, y su decisión sería inapelable. Entonces toda cosa secreta estaría expuesta a la luz del rostro de Dios, y se pronunciaría el juicio sobre todo hombre, según sus hechos…”

“Las palabras de Cristo hicieron estremecer al sumo sacerdote. El pensamiento de que hubiese de producirse una resurrección de los muertos, que hiciese comparecer a todos ante el tribunal de Dios para ser recompensados según sus obras, era un pensamiento que aterrorizaba a Caifás… Como en un panorama, surgieron ante su espíritu las escenas del juicio final. Por un momento, vio el pavoroso espectáculo de los sepulcros devolviendo sus muertos, con los secretos que esperaba estuviesen ocultos para siempre. Por un momento, se sintió como delante del Juez eterno, cuyo ojo, que lo ve todo, estaba leyendo su alma y sacando a luz misterios que él suponía ocultos con los muertos” (El Deseado de todas las gentes, págs. 654, 655).

7. ¿Qué sentencia fue pronunciada después que Jesús habló? ¿Cómo fue tratado y juzgado?

Lucas 22:64 Y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro, y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?

Mateo 26:66-68 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! 67Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, 68diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.

“El Sanedrín había declarado a Jesús digno de muerte; pero era contrario a la ley judaica juzgar a un preso de noche. Un fallo legal no podía pronunciarse sino a la luz del día y ante una sesión plenaria del concilio. No obstante esto, el Salvador fue tratado como criminal condenado, y entregado para ser ultrajado por los más bajos y viles de la especie humana. El palacio del sumo sacerdote rodeaba un atrio abierto en el cual los soldados y la multitud se habían congregado. A través de ese patio, y recibiendo por todos lados burlas acerca de su aserto de ser Hijo de Dios… El populacho ignorante había visto la crueldad con que había sido tratado ante el concilio, y por tanto se tomó la libertad de manifestar todos los elementos satánicos de su naturaleza. La misma nobleza y el porte divino de Cristo lo enfurecían. Su mansedumbre, su inocencia y su majestuosa paciencia, lo llenaban de un odio satánico. Pisoteaba la misericordia y la justicia. Nunca fue tratado un criminal en forma tan inhumana como lo fue el Hijo de Dios” (El Deseado de todas las gentes, págs. 657, 658).

Preguntas de reflexión

• ¿Estaban los principales sacerdotes, escribas y ancianos tratando de determinar la verdad o lograr sus propios propósitos a través del proceso del juicio?

• Considerando cómo trataron los líderes judíos a Jesús y lo que deseaban lograr, ¿cómo pudo Jesús mantenerse calmado y tranquilo?

• En momentos críticos, ¿cómo podremos controlarnos y estar en paz, como estuvo Él?

• Cuando nuestras conciencias estén limpias y estemos seguros de que no hemos hecho nada malo, ¿cómo nos sentiremos cuando debamos comparecer antes las autoridades por causa del Señor?

Para estudio adicional

“Era difícil para los ángeles soportar la vista de aquel espectáculo. Hubieran libertado a Jesús, pero sus caudillos se lo prohibían diciendo que era grande el rescate que se había de pagar por el hombre; pero que sería completo y causaría la muerte aun del que tenía el imperio de la muerte. Jesús sabía que los ángeles presenciaban la escena de su humillación. El más débil de entre, ellos; hubiera bastado para derribar aquella turba de moradores y libertar a Jesús, quien sabía también que, con sólo pedírselo a su Padre, los ángeles le hubieran librado instantáneamente. Pero era necesario que sufriese la violencia de los malvados para cumplir el Plan de salvación” (Primeros escritos, pág. 171).

 

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