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Lección 14

Sábado, 8 de abril de 2017

Traición y ruina

“La historia de Judas presenta el triste fin de una vida que podría haber sido honrada de Dios. Si Judas hubiese muerto antes de su último viaje a Jerusalén, habría sido considerado como un hombre digno de un lugar entre los doce, y su desaparición habría sido muy sentida. A no ser por los atributos revelados al final de su historia, el aborrecimiento que le ha seguido a través de los siglos no habría existido. Pero su carácter fue desenmascarado al mundo con un propósito. Había de servir de advertencia a todos los que, como él, hubiesen de traicionar cometidos sagrados” (El Deseado de todas las gentes, pág. 664).

La condenación

1. La mañana siguiente, después del juicio nocturno de Jesús ante Anás y Caifás, ¿a qué terrible conclusión llegaron los principales sacerdotes y ancianos del pueblo?

Mateo 27:1

Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte.

“Tan pronto como fue de día, el Sanedrín se volvió a reunir, y Jesús fue traído de nuevo a la sala del concilio. Se había declarado Hijo de Dios, y habían torcido sus palabras de modo que constituyeran una acusación contra él. Pero no podían condenarle por esto, porque muchos de ellos no habían estado presentes en la sesión nocturna, y no habían oído sus palabras. Y sabían que el tribunal romano no hallaría en ellas cosa digna de muerte. Pero si todos podían oírle repetir con sus propios labios estas mismas palabras, podrían obtener su objeto. Su aserto de ser el Mesías podía ser torcido hasta hacerlo aparecer como una tentativa de sedición política…

“Y así, por la tercera condena de las autoridades judías, Jesús había de morir. Todo lo que era necesario ahora, pensaban, era que los romanos ratificasen esta condena, y le entregasen en sus manos” (El Deseado de todas las gentes, pág. 662).

Vendido por el precio de un esclavo

2. Siglos antes del nacimiento del Mesías, ¿qué decía la profecía sobre la traición del Salvador por dinero? ¿Qué precio pagaron las autoridades judías a Judas por traicionar al Salvador? En tiempos antiguos ¿qué tipo de personas eran vendidas por esa suma de dinero?

Zacarías 11:12

Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.

Mateo 26:14, 15

Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.

Éxodo 21:32

Si el buey acorneare a un siervo o a una sierva, pagará su dueño treinta siclos de plata, y el buey será apedreado.

“Un poco antes de la Pascua, Judas había renovado con los sacerdotes su contrato de entregar a Jesús en sus manos. Entonces se determinó que el Salvador fuese prendido en uno de los lugares donde se retiraba a meditar y orar. Desde el banquete celebrado en casa de Simón, Judas había tenido oportunidad de reflexionar en la acción que había prometido ejecutar, pero su propósito no había cambiado. Por treinta piezas de plata –el precio de un esclavo– entregó al Señor de gloria a la ignominia y la muerte.

“Judas tenía, por naturaleza, fuerte apego al dinero; pero no había sido siempre bastante corrupto para realizar una acción como ésta. Había fomentado el mal espíritu de la avaricia, hasta que éste había llegado a ser el motivo predominante de su vida. El amor al dinero superaba a su amor por Cristo. Al llegar a ser esclavo de un vicio, se entregó a Satanás para ser arrastrado a cualquier bajeza de pecado” (El Deseado de todas las gentes, pág. 664).

Reconsideración demasiado tarde

3. Después de guardar el dinero, ¿qué tomó posesión de la mente de Judas cuando se dio cuenta de que Jesús fue condenado a muerte? ¿Qué hizo con el dinero que había recibido de los sacerdotes?

Mateo 27:3

Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos.

“Cristo era infinito en sabiduría, y sin embargo resolvió aceptar a Judas, aunque sabía dónde estaban sus imperfecciones de carácter. Juan no era perfecto; Pedro negó a su Señor; y sin embargo con hombres como ésos se organizó la iglesia cristiana primitiva. Jesús los aceptó para que pudieran aprender de él lo que constituye un carácter cristiano perfecto. La ocupación de cada cristiano es estudiar el carácter de Cristo...

“Sólo Judas no respondió a la instrucción divina... Afirmó su alma para resistir a la influencia de la verdad; y al paso que criticaba y condenaba a otros, descuidaba su propia alma, y fomentaba y fortalecía sus malos rasgos naturales de carácter, hasta que se endurecieron de modo que vendió a su Señor por treinta piezas de plata.

“¡Oh, inspiremos a nuestras almas a mirar a Jesús!...” (A fin de conocerle, pág. 178).

Desesperación

4. ¿Cómo reaccionaron los principales sacerdotes y ancianos cuando Judas vino delante de ellos y confesó que Jesús era inocente? ¿Qué hizo él cuando ellos le respondieron con indiferencia y desprecio? ¿Qué acto desesperado siguió?

Mateo 27:4, 5

Diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 5Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

“Pero fue el plan de Dios que aquellos hombres que entregaron a Jesús, también escuchasen el testimonio de su inocencia. Pilato dijo: ‘Yo no hallo en él ningún delito’. Y Judas, al arrojar a los pies de los sacerdotes las monedas con que le habían pagado su traición, dijo: ‘He pecado entregando sangre inocente’” (El Cristo triunfante, pág. 271).

“Judas se echó entonces a los pies de Jesús, reconociéndole como Hijo de Dios, y suplicándole que se librase. El Salvador no reprochó a su traidor. Sabía que Judas no se arrepentía; su confesión fue arrancada a su alma culpable por un terrible sentimiento de condenación en espera del juicio, pero no sentía un profundo y desgarrador pesar por haber entregado al inmaculado Hijo de Dios y negado al Santo de Israel. Sin embargo, Jesús no pronunció una sola palabra de condenación. Miró compasivamente a Judas y dijo: ‘Para esta hora he venido al mundo’” (El Deseado de todas las gentes, pág. 670).

“Viendo que sus ruegos para que la vida de Jesús fuese perdonada no eran de ningún valor para el sumo sacerdote, salió de prisa de la sala desesperado, clamando: ¡Es demasiado tarde! ¡Es demasiado tarde! Se sintió incapaz de vivir para ver a Jesús crucificado, y, con una agonía de remordimiento, salió y se ahorcó” (Spirit of Prophecy, tomo 3, pág. 126).

Los sacerdotes y el dinero manchado con sangre

5. ¿Qué hicieron finalmente los sacerdotes con el dinero que habían pagado por la traición de Jesús, sabiendo que estaba manchado con sangre? ¿Qué profecía fue entonces cumplida?

Mateo 27:6-10

Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. 7Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. 8Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre. 9Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; 10y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.

“Después, el dinero que Judas había arrojado delante del sacerdote fue utilizado para la compra de un cementerio público” (Redemption, or the Sufferings of Christ, His Trial and Crucifixion, pág. 46).

“Luego del rechazo al Mesías iniciado por Judas, no se podía hacer más por la continuación del templo y Jerusalén… Naturalmente, este no fue el argumento de los sumo sacerdotes y ancianos cuando se quedaron con el dinero tirado en el suelo. Por el contrario, ‘tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre’. De este modo ellos mismos [sumos sacerdotes y ancianos] confirman que la acción por la cual habían dado el dinero a Judas era una acción impura, una acción sangrienta. De este modo ellos directamente se acusaron a sí mismos” (Karl Barth, Church Dogmatics, tomo 2, pág. 468).

Consecuencias de la manipulación humana

6. A pesar de que Judas era considerado un discípulo y de haber sido parte del ministerio sagrado, ¿qué sucedió con él cuando aceptó llevar la multitud al divino Maestro?

 

Hechos 1:16-20

Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, 17y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. 18Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. 20Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio.

Salmos 41:9

Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.

“Un murmullo de sorpresa corrió por toda la asamblea. Con asombro, presenciaron todos la longanimidad de Cristo hacia su traidor. Otra vez sintieron la convicción de que ese hombre era más que mortal. Pero si era el Hijo de Dios, se preguntaban, ¿por qué no se libraba de sus ataduras y triunfaba sobre sus acusadores?

“Judas vio que sus súplicas eran vanas, y salió corriendo de la sala exclamando: ¡Demasiado tarde! ¡Demasiado tarde! Sintió que no podía vivir para ver a Cristo crucificado y, desesperado, salió y se ahorcó” (El Deseado de todas las gentes, págs. 669, 670).

Una terrible lección que aprender

7. ¿Cuán terrible es traicionar al Hijo de Dios? Sin embargo, ¿De qué manera podemos nosotros también traicionarlo u ofenderlo? ¿Qué grandiosa lección aprendemos de esta parte de la vida de Jesús?

Marcos 14:21

A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

Filipenses 4:8

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

“Debemos escudriñar con todas las facultades que Dios nos ha dado a fin de dar a entender las Escrituras a los que están en tinieblas. Hay felicidad, esperanza y paz para los desanimados. No podemos permitirnos dedicar las habilidades que Dios nos dio a los asuntos comunes de la vida. Necesitamos una fe que se aferre de la promesa que nos presenta el Evangelio. ¿Qué pasaría si perdiéramos nuestra alma? Sería mejor para nosotros no haber nacido. Una alma vale más que todo el oro y la plata que podríamos acumular sobre la tierra...” (Cada día con Dios, pág. 269).

Preguntas de reflexión

• ¿Cómo es posible explicar que Jesús, siendo inocente, aun así tuvo que sufrir la traición más cruel por parte de su discípulo?

• ¿Qué tendencias cultivó Judas en su vida que terminaron controlándolo al extremo de contrarrestar las santas enseñanzas del que él llamaba Maestro y Señor?

• Si Jesús experimentó tal rechazo, ¿deberíamos sorprendernos cuando suceda en la familia? Sin embargo, ¿qué deberíamos preguntarnos si esto sucede?

• Mientras no debemos hablar mal de nadie, cuando veamos el fruto de la carne manifestado en otro, cada uno de nosotros, ¿qué podemos pedir al Salvador respecto a nuestra propia condición?

Para estudio adicional

“Si se hubiese necesitado algún testimonio para probar la inocencia de Jesús, éste fue dado en la confesión de Judas. No sólo fue una evidencia de la inocencia del Salvador, sino que el evento fue un cumplimiento directo de la profecía. En visión profética, Zacarías había visto a través de los siglos y había visto el juicio del amado Hijo de Dios. El acto de Judas es así descrito: ‘Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro’” (Spirit of Prophecy, tomo 3, pág. 126).

“Humillaos, orad mucho y el poder del Espíritu Santo bendecirá vuestros esfuerzos. Recibiremos nuestras más ricas bendiciones cuando veamos nuestra necesidad y busquemos humildemente a Dios...” (Carta 260, 1906) El ministerio de publicaciones, pág. 202.

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