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Lección 15

Sábado, 7 de octubre de 2017

 

Mediador entre Dios y los hombres

“Hay personas que han conocido el amor perdonador de Cristo y desean realmente ser hijos de Dios; pero reconocen que su carácter es imperfecto y su vida defectuosa; y propenden a dudar de si sus corazones han sido regenerados por el Espíritu Santo. A los tales quiero decirles que no cedan a la desesperación. A menudo tenemos que postrarnos y llorar a los pies de Jesús por causa de nuestras culpas y equivocaciones; pero no debemos desanimarnos. Aun si somos vencidos por el enemigo, no somos desechados ni abandonados por Dios. No; Cristo está a la diestra de Dios, e intercede por nosotros” (La fe por la cual vivo, pág. 120; El camino a Cristo, pág. 64).

 

Jesús intercede por nosotros

1. ¿El ministerio de Jesús por el hombre terminó con su ministerio terrenal y el sacrificio en el Calvario, o continuó desde su ascensión hasta hoy? ¿Qué está haciendo Jesús por su pueblo?

Romanos 8:34

¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

“Cristo podría ordenar a los ángeles del cielo que derramaran las copas de su ira sobre este mundo lleno de hipocresía y pecado, y que destruyeran a los que están llenos de odio hacia Dios. Podría hacer desaparecer este punto oscuro de su universo, pero no lo hace. En lugar de ello, está junto al altar del incienso presentando ante el Padre las oraciones de aquellos que desean su ayuda. ‘¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros’ (Romanos 8:34)” (Hijas de Dios, pág. 237).

 

Mediador del nuevo pacto

2. Mediante la muerte de Jesús, ¿Qué les sucedió a los pecados cometidos durante el tiempo del Antiguo Testamento? Por lo tanto, ¿Cuál es su rol en el Nuevo Testamento?

Hebreos 9:15; 12:24

Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna… 12:24A Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

“Nuestra fe debe asirse de la gloriosa verdad de que Dios escucha y responde las oraciones de todo inquiridor sincero. Cuando el creyente se inclina en súplica delante de Dios, y ofrece con humildad y contrición su petición de labios no fingidos, manteniendo sus ojos fijos firmemente en el Mediador del nuevo pacto, pierde todo pensamiento del yo. Su mente se llena con el pensamiento de qué debe tener para desarrollar un carácter semejante al de Cristo” (Review and Herald, 27 de enero de 1903).

“Nuestro crucificado Señor implora por nosotros en presencia del Padre ante el trono de la gracia. Podemos invocar su sacrificio expiatorio para nuestro perdón, justificación y santificación. El Cordero inmolado es nuestra única esperanza. Nuestra fe lo contempla, se aferra de él como del único que puede salvar hasta lo sumo, y la fragancia de la ofrenda omnisuficiente es aceptada por el Padre. La gloria de Cristo está implícita en nuestro buen éxito. Tiene un interés común por toda la humanidad. Es nuestro simpatizante Salvador” (La maravillosa gracia de Dios, pág. 71; Carta 33 de 1895; Comentario bíblico adventista, tomo 7, pág. 948).

 

Un ministerio más excelente

3. Comparando el ministerio realizado por el sumo sacerdote levita en el santuario con el de Jesús, ¿qué está haciendo el gran sumo sacerdote del hombre en el cielo?

Hebreos 8:6

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.

“No debe realizarse más una expiación simbólica, diaria y anual. Pero el sacrificio expiatorio efectuado por un mediador es esencial debido a que se cometen pecados continuamente. Jesús está oficiando en la presencia de Dios, ofreciendo su sangre derramada como si hubiera sido la de un cordero sacrificado. Jesús presenta la oblación ofrecida por cada ofensa y cada falta del pecador” (Mensajes selectos, tomo 1, pág. 403).

“Los hijos de Dios son justificados por medio de la aplicación del ‘mejor pacto’, por medio de Injusticia de Cristo. Un pacto es un convenio por el cual las partes se comprometen mutuamente al cumplimiento de ciertas condiciones; por lo tanto, el ser humano se compromete con Dios para cumplir las condiciones especificadas en su Palabra. Su conducta demuestra si respeta o no esas condiciones” (Manuscrito 148 de 1897; Comentario bíblico adventista, tomo 7, pág. 944).

 

Viviendo para interceder

4. ¿Es la salvación comprada por Jesús limitada como fueron los efectos del ministerio levita? ¿Por quiénes está Jesús intercediendo continuamente?

Hebreos 7:25

por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

“Está intercediendo por los más humildes, los más oprimidos y sufrientes, por los más probados y tentados. Con manos levantadas suplica: ‘En las palmas de las manos te tengo esculpida’. Dios se complace en escuchar las súplicas de su Hijo y responde a ellas” (Review and Herald, 15 de agosto de 1893; Comentario bíblico adventista, tomo 7, pág. 961).

“Aquel que ordenó que la luz brillara en las tinieblas, desea brillar en vuestro corazón, para daros la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. El Espíritu Santo tomará las cosas de Dios y os las mostrará, transfiriéndolas al corazón obediente cual vivo poder. Cristo os conducirá al umbral del Infinito. Podréis contemplar la gloria que refulge allende el velo, y revelar a los hombres la suficiencia de Aquel que siempre vive para interceder por nosotros” (Palabras de vida del gran Maestro, pág. 115).

 

El abogado

5. ¿Qué está haciendo Jesús hoy por sus hijos? ¿Cuán grandiosos son sus méritos?

1 Juan 2:1, 2

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 2Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

“¡Cuán cuidadoso es el Señor Jesús al no dar ocasión al alma para que desespere! ¡Cómo protege al alma de los fieros ataques de Satanás! Si caemos en pecado por una sorpresa o engaño, a causa de las múltiples tentaciones, él no se aleja de nosotros y nos abandona para que perezcamos. No, no, nuestro Salvador no hace eso… Él fue tentado en todas las cosas así como nosotros; y como fue tentado, él sabe cómo socorrer a aquellos que lo son. Nuestro Señor crucificado ruega por nosotros ante la presencia del Padre en el trono de gracia. Debemos invocar su sacrificio expiatorio para nuestro perdón, nuestra justificación y nuestra santificación. El cordero sacrificado es nuestra única esperanza. Nuestra fe lo contempla, y se ase a él como el único que puede salvar hasta lo sumo, y la fragancia de la ofrenda perfecta es aceptada por el Padre” (Nuestra elevada vocación, pág. 51).

 

El único Mediador entre Dios y los hombres

6. ¿Al menos cuántas partes son implicadas cuando se lleva a cabo la mediación? ¿Podemos decir que hay muchos seres–ángeles, santos, sacerdotes–realizando la mediación?

Gálatas 3:20

Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.

1 Timoteo 2:5

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

“Como quien conoce el tema, Juan atribuye todo poder a Cristo y habla de su grandeza y majestad. Hace refulgir rayos divinos de preciosa verdad como la luz del sol. Presenta a Cristo como al único Mediador entre Dios y la humanidad” (Exaltad a Jesús, pág. 68; Mensajes selectos, tomo 1, pág. 289).

“La Escritura nos dice: ‘Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos’ (Santiago 5:16)… Si te arrepientes de tus pecados, deber tuyo es confesarlos.’ El pecado de carácter privado debe confesarse a Cristo, único mediador entre Dios y el hombre. Pues ‘si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo’ (1 Juan 2:1). Todo pecado es ofensa hecha a Dios, y se lo ha de confesar por medio de Cristo. Todo pecado cometido abiertamente debe confesarse abiertamente” (El ministerio de curación, pág. 174).

 

Acceso libre al trono celestial

7. ¿Cuál es el efecto del pecado en la relación del hombre con Dios? ¿Qué es posible debido a la mediación de Cristo?

Isaías 59:2

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Efesios 2:18; 3:11, 12

Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre… 3:11conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.

“Después de que el enemigo había hecho pecar a Adán y Eva mediante engaños, quedó cortada la relación entre el cielo y la tierra; y si no hubiera sido por Jesucristo, el camino al cielo nunca más hubiera sido conocido por la raza caída… Cristo es la escalera mística, cuya base descansa sobre la tierra y cuyo peldaño superior llega al trono del Infinito…” (A fin de conocerle, pág. 83).

“Tenemos acceso a Dios por los méritos del nombre de Cristo, y Dios nos invita a llevarle nuestras pruebas y tentaciones; pues las entiende todas. Él no quiere que nosotros derramemos nuestras quejas en oídos humanos. Por la sangre de Cristo podemos llegarnos al trono de la gracia, y hallar gracia para el oportuno socorro. Con seguridad podemos allegarnos diciendo: ‘Mi aceptación es en el Amado’ ‘Por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre’” (En los lugares celestiales, pág. 20).

 

Para estudio adicional

“Como un padre terrenal anima a su hijo para que vaya a él siempre, así el Señor nos anima a depositar ante él nuestras necesidades y perplejidades, nuestra gratitud y nuestro amor. Cada promesa es segura. Jesús es nuestra Garantía y Mediador, y ha colocado a nuestra disposición todos los recursos a fin de que podamos tener un carácter perfecto” (En los lugares celestiales, pág. 20).

“A las almas que se vuelven a él en procura de refugio, Jesús las eleva por encima de las acusaciones y contiendas de las lenguas. Ningún hombre ni ángel malo puede acusar a estas almas. Cristo las une a su propia naturaleza divino-humana. Ellas están de pie junto al gran Expiador del pecado, en la luz que procede del trono de Dios. ‘¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.’” (El deseado de todas las gentes, pág. 522).

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