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Lección 16

Sábado, 14 de octubre de 2017

 

El gran Sumo Sacerdote

“Confesad los pecados que habéis acariciado en particular; arrepentíos de ellos, y erradicadlos… El poderoso Conquistador ha presentado gran esfuerzo y lucha como el precio de la victoria. Aquellos que deseen ganar la corona deben levantar y llevar la cruz…

“Por fe debemos mantener nuestra vista en Jesús nuestro Sumo Sacerdote, quien ministra en el cielo por nosotros. Ninguna otra luz ha brillado o brillará alguna vez sobre la raza caída, salvo aquella que ha sido y será comunicada mediante el Cordero sacrificado desde la fundación del mundo. Debemos siempre contar nuestras bendiciones. Debemos reunirlas y colgarlas en el salón del recuerdo” (Review and Herald, 26 de marzo, 1889).

 

Una verdad muy importante

1. Considerando el santuario y sus servicios, ¿qué es lo más importante para el hombre? ¿En qué santuario está ministrando Jesús por su pueblo?

Hebreos 4:14; 8:1-3

Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión… 8:1Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. 3Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

“Como sacerdote, Cristo está sentado ahora con el Padre en su trono. En el trono, en compañía del Dios eterno que existe por sí mismo, está Aquel que ‘ha llevado nuestros padecimientos, y con nuestros dolores… se cargó’ (Isaías 53:4), quien fue ‘tentado en todo punto, así como nosotros, mas sin pecado’ (Hebreos 4:15)… ‘Si alguno pecare, abogado tenemos para con el Padre, a saber, a Jesucristo el Justo’ (1 Juan 2:1, VM). Su intercesión es la de un cuerpo traspasado y quebrantado y de una vida inmaculada. Las manos heridas, el costado abierto, los pies desgarrados, abogan en favor del hombre caído, cuya redención fue comprada a tan infinito precio” (La maravillosa gracia de Dios, pág. 69).

 

Ofreciendo su propia sangre

2. ¿Es Jesús como los sacerdotes levitas, quienes en el sistema expiatorio ofrecían sangre que no era la suya? A diferencia del sacerdocio levita que en el ministerio nunca sufrió dolor o muerte, ¿cuál fue la experiencia del Hijo de Dios al dar el más grande de todos los sacrificios?

Hebreos 9:11, 12; 2:18

Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención… 2:18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

“El mismo sistema de sacrificios fue establecido por Cristo, y dado a Adán como tipificando a un Salvador que debía venir, que llevaría los pecados del mundo, y moriría por su redención…

“La sangre del Hijo de Dios era simbolizada por la de las víctimas inmoladas, y Dios quería que tuvieran ideas claras y definidas para distinguir entre lo sagrado y lo común. La sangre era sagrada, porque sólo mediante el derramamiento de la del Hijo de Dios podía haber expiación por el pecado” (La maravillosa gracia de Dios, pág. 55).

“Gracias a Dios contamos con un gran Sumo Sacerdote que ascendió a los cielos: Jesús, el Hijo de Dios. Cristo no entró a lugares santos hechos por mano del hombre, sino en la misma morada de Dios para comparecer ante él por nosotros. En virtud de su propia sangre ocupó los lugares celestiales una vez para siempre para obtener eterna redención para los suyos” (Recibiréis poder, pág. 51).

 

El servicio diario en símbolo y en realidad

3. ¿Qué incluía el servicio diario de los sacerdotes levitas? ¿Qué ministerio respectivo ha realizado el gran Sumo Sacerdote en el cielo desde su ascensión?

Hebreos 9:6

Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto.

Números 28:3, 4; 15:27, 28

Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo. 4Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde… 15:27Si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un año para expiación. 28Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de Jehová, la reconciliará, y le será perdonado.

Hebreos 9:24

Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.

“… Los sacerdotes ministraban diariamente en el lugar santo,… Día tras día el pecador arrepentido llevaba su ofrenda a la puerta del tabernáculo, y poniendo la mano sobre la cabeza de la víctima, confesaba sus pecados, transfiriéndolos así figurativamente de sí mismo a la víctima inocente. Luego se mataba el animal… La sangre, que representaba la vida comprometida del pecador, cuya culpa cargaba la víctima, la llevaba el sacerdote al lugar santo y la salpicaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la ley que el pecador había transgredido. Mediante esta ceremonia, el pecado era transferido figurativamente, por intermedio de la sangre, al santuario” (El conflicto de los siglos, pág. 413).

“Después de su ascensión, nuestro Salvador iba a principiar su obra como nuestro Sumo Sacerdote. El apóstol Pablo dice: ‘No entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios’ (Hebreos 9:24)” (Historia de los patriarcas y profetas, pág. 371).

 

Jesús y la purificación del santuario

4. ¿Qué purificación tomó lugar el Día de Expiación en el servicio típico? ¿Qué santa obra ha realizado el Sumo Sacerdote antitipo en el santuario celestial desde el fin de los 2,300 días proféticos de Daniel 8:14?

Levítico 16:33

Y hará la expiación por el santuario santo, y el tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación.

Hebreos 9:7, 23

Pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo… 23Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.

Daniel 8:14

Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.

“Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre el holocausto, y por la sangre de éste transferidos figurativamente al santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo, y transferidos, de hecho, al santuario celestial. Y así como la purificación simbólica de lo terrenal se efectuaba quitando los pecados con los cuales había sido contaminado, así también la purificación real de lo celestial debe efectuarse quitando o borrando los pecados registrados en el cielo. Pero, antes de que esto pueda cumplirse deben examinarse los registros para determinar quiénes son los que, por medio del arrepentimiento del pecado y de la fe en Cristo, tienen derecho a los beneficios de su expiación” (La fe por la cual vivo, pág. 208).

“La fe… debe centrarse en Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, quien ha entrado velo adentro por nosotros. Sin importar las nubes que cubren el cielo, sin importar las tormentas que surjan alrededor del alma, esta ancla se mantiene firme, y podemos estar seguros de la victoria” (In Heavenly Places, pág. 127).

 

Un tabernáculo más grandioso, más perfecto

5. ¿Cómo se compara el tabernáculo celestial donde Jesús ministra con el tabernáculo terrenal, el cual era sólo un símbolo? ¿Qué está logrando Jesús en su ministerio celestial?

Hebreos 8:5; 9:9, primera parte, 11, 12

Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte… 9:9Lo cual es símbolo para el tiempo presente… 11Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

“Tal era el servicio que se efectuaba como ‘mera representación y sombra de las cosas celestiales”. Y lo que se hacía típicamente en el santuario terrenal, se hace en realidad en el santuario celestial. Después de su ascensión, nuestro Salvador empezó a actuar como nuestro Sumo Sacerdote. San Pablo dice: ‘No entró Cristo en un lugar santo hecho de mano, que es una mera representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora delante de Dios por nosotros’ (Hebreos 9:24, VM)” (El conflicto de los siglos, pág. 415).

“’Aun no estaba descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie… Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos… por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención’” (El deseado de todas las gentes, pág. 138).

 

Un Sumo Sacerdote como nunca hubo

6. ¿Qué queda claro cuando comparamos el sacerdocio levita antiguo con el de Jesús? Por lo tanto, ¿con qué fe deberíamos acercarnos al trono de gracia celestial?

Hebreos 7:26; 4:15, 16

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos. 4:15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

“Mediante figuras y sombras se enseñaban diariamente al pueblo las grandes verdades relativas a la venida de Cristo como Redentor, Sacerdote y Rey; y una vez al año se le inducía a contemplar los acontecimientos finales de la gran controversia entre Cristo y Satanás, la purificación final del universo del pecado y de los pecadores. Los sacrificios y ofrendas del ritual mosaico siempre estuvieron señalando un mejor servicio, incluso uno celestial” (La fe por la cual vivo, pág. 197).

Tan pronto como un hijo de Dios se acerca al propiciatorio, llega a ser cliente del gran Abogado. Cuando pronuncia su primera expresión de penitencia y súplica de perdón, Cristo acepta su caso y lo hace suyo, presentando la súplica ante su Padre como su propia súplica” (La maravillosa gracia de Dios, pág. 68).

 

7. Considerando la fidelidad y amor del Salvador, ¿a quién le estaremos eternamente agradecidos? Sabiendo que tenemos un Sumo Sacerdote así ministrando a nuestro favor, ¿qué sentiremos?

Hebreos 3:1, 2; 6:19; 2:17

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; 2el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios… 6:19La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,… 2:17Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

““Si alguno pecare, abogado tenemos para con el Padre, a saber, a Jesucristo el Justo’ (1 Juan 2:1, VM). Su intercesión es la de un cuerpo traspasado y quebrantado y de una vida inmaculada. Las manos heridas, el costado abierto, los pies desgarrados, abogan en favor del hombre caído, cuya redención fue comprada a tan infinito precio” (La maravillosa gracia de Dios, pág. 69).

“Sin importar cuales sean tus ansiedades y pruebas, presenta tu caso delante del Señor. Tu espíritu estará preparado para resistir. El camino estará abierto para ti para librarte de la vergüenza y la dificultad. Mientras más débil y desvalido sepas que eres, más fuerte te volverás en su fuerza. Mientras más pesadas sean tus cargas, más bendecido será el descanso al echarlas sobre Aquel que lleva tus cargas” (My Life Today, pág. 297).

“Debemos tener libre acceso a la sangre expiatoria de Cristo. Debiéramos considerar esto el privilegio más precioso, la mayor bendición jamás concedida al hombre pecador” (Hijos e hijas de Dios, pág. 226).

 

Para estudio adicional

“Nuestro gran Sumo Sacerdote completó la ofrenda expiatorio de sí mismo cuando sufrió fuera de la puerta. Entonces se hizo una perfecta expiación por los pecados de la gente. Jesús es nuestro Abogado, nuestro Sumo Sacerdote, nuestro Intercesor; por lo tanto, nuestra situación actual es como la de los israelitas que estaban en el atrio exterior, esperando y buscando esa bendita esperanza, el glorioso aparecimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…

“Aquí vemos al gran Intercesor presentando su petición ante su Padre. Ningún intermediario humano está entre el pecador y Cristo. No se ve a ningún profeta fallecido, a ningún santo sepultado. Cristo mismo es nuestro Abogado. Todo lo que el Padre es para su Hijo lo es él para aquellos a quienes su Hijo representó en su humanidad. Cristo procedió como representante del Padre en cada aspecto de su obra. Vivió como nuestro sustituto y fiador. Trabajó como quiere que trabajen sus seguidores, apreciando desinteresadamente el valor de cada ser humano por quien sufrió y murió” (Manuscrito 128, 1897; Comentario bíblico adventista, tomo 7, págs. 926, 927).

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