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Sábado, 29 de abril de 2017

Interrogatorio ante Herodes

“Los perseguidores de Cristo habían procurado medir su carácter por el propio; le habían representado tan vil como ellos mismos. Pero detrás de todas las apariencias del momento, se insinuó otra escena, una escena que ellos contemplarán un día en toda su gloria. Hubo algunos que temblaron en presencia de Cristo. Mientras la ruda muchedumbre se inclinaba irrisoriamente delante de él, algunos de los que se adelantaban con este propósito retrocedieron, mudos de temor. Herodes se sintió convencido. Los últimos rayos de la luz misericordiosa resplandecían sobre su corazón endurecido por el pecado. Comprendió que éste no era un hombre común; porque la Divinidad había fulgurado a través de la humanidad. En el mismo momento en que Cristo estaba rodeado de burladores, adúlteros y homicidas, Herodes sintió que estaba contemplando a un Dios sobre su trono” (El Deseado de todas las gentes, pág. 679).

Procurando traspasar la responsabilidad

1. Encontrándose en una situación muy difícil, ¿qué idea se le ocurrió a Pilato cuando oyó que Jesús había predicado en Galilea?

Lucas 23:6 Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo.

2. Por lo tanto, ¿Qué decidió hacer Pilato cuando supo que Jesús estaba bajo la jurisdicción de Herodes? A pesar de la fuerte oposición de los sacerdotes y líderes, ¿qué hizo Pilato?

Lucas 23:7 Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén.

“En este momento Pilato no tenía la menor idea de condenar a Jesús. Sabía que los judíos le habían acusado por odio y prejuicio. Sabía cuál era su deber. La justicia exigía que Cristo fuese libertado inmediatamente. Pero Pilato temió la mala voluntad del pueblo. Si se negaba a entregar a Jesús en sus manos, se produciría un tumulto, y temía afrontarlo. Cuando oyó que Cristo era de Galilea, decidió enviarlo al gobernador de esa provincia, Herodes, que estaba entonces en Jerusalén. Haciendo esto, Pilato pensó traspasar a Herodes la responsabilidad del juicio” (El Deseado de todas las gentes, pág. 676).

Intereses humanos

3. ¿Cuáles fueron los sentimientos de Herodes cuando finalmente tuvo la oportunidad de ver a Jesús? ¿Qué placer habría en esto para él, ya que sus manos estaban manchadas con la sangre de Juan el Bautista?

Lucas 23:8; 9:9 Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal… 9:9Y dijo Herodes: A Juan yo le hice decapitar; ¿quién, pues, es éste, de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.

“Pilato volvió a confiar a Jesús a los soldados, y entre burlas e insultos de la muchedumbre, fue llevado apresuradamente al tribunal de Herodes. “Y Herodes, viendo a Jesús, holgóse mucho”. Nunca se había encontrado antes con el Salvador, pero “hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal”. Este Herodes era aquel cuyas manos se habían manchado con la sangre de Juan el Bautista. Cuando Herodes oyó hablar por primera vez de Jesús, quedó aterrado, y dijo: “Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos;” “por eso virtudes obran en él”. Sin embargo, Herodes deseaba ver a Jesús. Ahora tenía oportunidad de salvar la vida de este profeta, y el rey esperaba desterrar para siempre de su memoria el recuerdo de aquella cabeza sangrienta que le llevaran en un plato. También deseaba satisfacer su curiosidad, y pensaba que si ofrecía a Cristo una perspectiva de liberación, haría cualquier cosa que se le pidiese” (El Deseado de todas las gentes, pág. 676).

Respondiendo con silencio

4. ¿Las muchas preguntas de Herodes revelan un interés verdadero en conocer la verdad, o era curiosidad e interés en el sensacionalismo? Explica por qué Jesús se negó a responder las preguntas del rey.

Lucas 23:9 Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.

“Herodes interrogó a Cristo con muchas palabras, pero durante todo ese tiempo el Salvador mantuvo un profundo silencio. A la orden del rey, se trajeron inválidos y mutilados, y se le ordenó a Cristo que probase sus asertos realizando un milagro. Los hombres dicen que puedes sanar a los enfermos, dijo Herodes. Yo deseo ver si tu muy difundida fama no ha sido exagerada. Jesús no respondió, y Herodes continuó instándole: Si puedes realizar milagros en favor de otros, hazlos ahora para tu propio bien, y saldrás beneficiado. Luego ordenó: Muéstranos una señal de que tienes el poder que te ha atribuido el rumor. Pero Cristo permanecía como quien no oyese ni viese nada. El Hijo de Dios había tomado sobre sí la naturaleza humana. Debía obrar como el hombre habría tenido que obrar en tales circunstancias. Por lo tanto, no quiso realizar un milagro para ahorrarse el dolor y la humillación que el hombre habría tenido que soportar si hubiese estado en una posición similar” (El Deseado de todas las gentes, pág. 677).

5. Mientras Herodes pedía señales y una demostración de la habilidad de Jesús para curar, y procurando así sobornarlo para ser liberado, ¿qué protestaron vehementemente los sacerdotes y líderes? En este caso, ¿intentó Jesús negar las acusaciones de los judíos y justificarse a sí mismo?

Lucas 23:10 Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia.

“Un gran grupo de sacerdotes y ancianos había acompañado a Cristo hasta Herodes. Y cuando el Salvador fue llevado adentro, estos dignatarios, hablando todos con agitación, presentaron con instancias sus acusaciones contra él. Pero Herodes prestó poca atención a sus cargos. Les ordenó que guardasen silencio, deseoso de tener una oportunidad de interrogar a Cristo. Ordenó que le sacasen los hierros, al mismo tiempo que acusaba a sus enemigos de haberle maltratado. Mirando compasivamente al rostro sereno del Redentor del mundo, leyó en él solamente sabiduría y pureza. Tanto él como Pilato estaban convencidos de que Jesús había sido acusado por malicia y envidia…

“Herodes prometió a Cristo que si hacía algún milagro en su presencia, le libertaría… Con gran ansiedad los sacerdotes y gobernantes volvieron a insistir en sus acusaciones contra él. Alzando la voz, declararon: Es traidor y blasfemo. Realiza milagros por el poder que le ha dado Belcebú, príncipe de los demonios. La sala se transformó en una escena de confusión, pues algunos gritaban una cosa y otros otra” (El Deseado de todas las gentes, pág. 677).

6. ¿Por qué Jesús respondió a tantas preguntas que le hicieron durante su ministerio y sin embargo se negó a decir una palabra al rey bajo estas circunstancias?

Eclesiastés 3:1, 7, última parte Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… 7Tiempo de callar, y tiempo de hablar.

“La conciencia de Herodes era ahora mucho menos sensible que cuando tembló de horror al oír a Salomé pedir la cabeza de Juan el Bautista. Durante cierto tiempo, había sentido intenso remordimiento por su terrible acto; pero la vida licenciosa había ido degradando siempre más sus percepciones morales, y su corazón se había endurecido a tal punto que podía jactarse del castigo que había infligido a Juan por atreverse a reprenderle. Ahora amenazó a Jesús, declarando repetidas veces que tenía poder para librarle o condenarle. Pero Jesús no daba señal de que le hubiese oído una palabra.

“Herodes se irritó por este silencio. Parecía indicar completa indiferencia a su autoridad. Para el rey vano y pomposo, la reprensión abierta habría sido menos ofensiva que el no tenerlo en cuenta. Volvió a amenazar airadamente a Jesús, quien permanecía sin inmutarse.

“La misión de Cristo en este mundo no era satisfacer la curiosidad ociosa. Había venido para sanar a los quebrantados de corazón. Si pronunciando alguna palabra, hubiese podido sanar las heridas de las almas enfermas de pecado, no habría guardado silencio. Pero nada tenía que decir a aquellos que no querían sino pisotear la verdad bajo sus profanos pies” (El Deseado de todas las gentes, pág. 678).

Por qué estuvo en silencio

7. ¿Qué abuso contra Jesús sancionó Herodes cuando su curiosidad y ego no fueron satisfechos? ¿Qué otras razones da el Espíritu de profecía para el silencio del Maestro?

Lucas 23:11, primera parte Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció.

Isaías 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

“Cristo podría haber dirigido a Herodes palabras que habrían atravesado los oídos del empedernido rey, y haberle llenado de temor y temblor presentándole toda la iniquidad de su vida y el horror de su suerte inminente. Pero el silencio de Cristo fue la reprensión más severa que pudiese darle. Herodes había rechazado la verdad que le hablara el mayor de los profetas y no iba a recibir otro mensaje… Aquellos ojos que con amor compasivo y perdonador se habían fijado en el pecador penitente no tenían mirada que conceder a Herodes. Aquellos labios que habían pronunciado la verdad más impresionante, que en tonos de la más tierna súplica habían intercedido con los más pecaminosos y degradados, quedaron cerrados para el altanero rey que no sentía necesidad de un Salvador.

“La pasión ensombreció el rostro de Herodes. Volviéndose hacia la multitud, denunció airadamente a Jesús como impostor. Entonces dijo a Cristo: Si no quieres dar prueba de tu aserto, te entregaré a los soldados y al pueblo. Tal vez ellos logren hacerte hablar. Si eres un impostor, la muerte en sus manos es lo único que mereces; si eres el Hijo de Dios, sálvate haciendo un milagro” (El Deseado de todas las gentes, págs. 678, 679).

8. Aunque no estuvo complacido respecto a su entrevista con Jesús, ¿Estuvo Herodes de acuerdo con la condena que los judíos exigían para Él? ¿Qué revela el hecho de haberlo enviado nuevamente a Pilato? ¿Su encuentro con el Redentor cambió su relación con Dios? ¿De qué manera?

Lucas 23:11, última parte, 12 …Vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato. 12Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí.

Deuteronomio 4:29 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

“Por empedernido que estuviese, Herodes no se atrevió a ratificar la condena de Cristo. Quiso descargarse de la terrible responsabilidad y mandó a Jesús de vuelta al tribunal romano” (El Deseado de todas las gentes, pág. 680).

“Herodes había oído muchas cosas de Jesús de Galilea, y por curiosidad anhelaba verlo. El mendigo más pobre que pedía un milagro para el alivio de su necesidad, nunca fue rechazado; pero este príncipe orgulloso, que pidió un milagro sólo para gratificar su curiosidad, fue rechazado. Podría haber visto a Cristo y sus obras maravillosas en Galilea, y no quiso, por lo tanto se dice justamente: Ahora desea verlas, y no las verá. Herodes envió a Cristo nuevamente a Pilato. Las amistades de los hombres malos son a menudo formadas mediante la unión en la maldad” (Matthew Henry’s Concise Commentary on Luke 23:6-12).

Preguntas de reflexión

• Habiendo escuchado previamente de Jesús, ¿estaba Herodes en una mejor posición que Pilato para dar un juicio correcto?

• Herodes estuvo feliz de ver a Cristo, pero ¿estuvo también feliz de oír y aceptar su mensaje?

• ¿Qué podemos aprender del hecho que el Señor no respondió a las preguntas repetidas del rey?

• El día que Jesús fue condenado, Pilato y Herodes se volvieron amigos; pero ¿solamente cuál es la verdadera amistad que es valiosa ante Dios? Salmos 83:5-7; Santiago 4:4; Mateo 6:24.

Para estudio adicional

“Pablo declaró que siendo inconverso, conoció a Cristo, no por una relación personal, sino únicamente por el concepto que él, juntamente con otros, abrigaba concerniente al carácter y obra del Mesías que había de venir. Había rechazado a Jesús de Nazaret como impostor, porque no se ajustó a ese concepto. Pero ahora sus ideas tocante a Cristo y su misión eran mucho más espirituales y exaltadas, porque había experimentado la conversión. El apóstol afirmó que no les presentaba a Cristo según la carne. Herodes vio a Cristo en los días de su humanidad; Anás también lo vio, y asimismo Pilato y los sacerdotes y gobernantes, y los soldados romanos. Pero ellos no le vieron con los ojos de la fe, como al Redentor glorificado. Comprender a Cristo por fe y tener un conocimiento espiritual de él era más deseable que una relación personal con él tal como apareció en la tierra. La comunión con Cristo que Pablo gozaba ahora, era más íntima, duradera, que un mero compañerismo terrestre y humano” (Hechos de los apóstoles, pág. 361).

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