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Lección 18

Sábado, 28 de octubre de 2017

Señor y Rey

“Las puertas del cielo se abrirán otra vez y nuestro Salvador, acompañado de millones de santos, saldrá como Rey de reyes y Señor de señores. Jehová Emmanuel ‘será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre’ ‘El tabernáculo de Dios’ estará con los hombres y Dios ‘morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios’ (Zacarías 14:9; Apocalipsis 21:3)” (El discurso maestro de Jesucristo, pág. 93).

 

El Prometido será Rey

1. ¿Qué mensaje está contenido en una de las profecías más antiguas concernientes a la posición del Mesías iba a venir? ¿Por cuánto tiempo reinaría este descendiente de David?

Génesis 49:10

No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos.

2 Samuel 7:12, 16

Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino…. 16Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

“El Mesías había de ser del linaje real; porque en la profecía pronunciada por Jacob el Señor dijo: ‘No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus pies, hasta que venga Shiloh; y a él se congregarán los pueblos’ (Génesis 49:10).

“Isaías profetizó: ‘Y saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.’ ‘Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes de David. He aquí, que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti; por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado’ (Isaías 11:1; 55:3-5)” (Los hechos de los apóstoles, pág. 181).

 

2. ¿Cómo confirmó un profeta posterior su preexistencia y dignidad real? ¿Qué dice otra profecía sobre el Rey manso y humilde que traería salvación?

Miqueas 5:2

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

Zacarías 9:9

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

“El soberano del universo no estaba solo en su obra benéfica. Tuvo un compañero, un colaborador que podía apreciar sus designios, y que podía compartir su regocijo al brindar felicidad a los seres creados… Cristo, el Verbo, el Unigénito de Dios, era uno solo con el Padre eterno, uno solo en naturaleza, en carácter y en propósitos; era el único ser que podía penetrar en todos los designios y fines de Dios. ‘Se llamará su nombre ‘Admirable consejero’, ‘Dios fuerte’, ‘Padre eterno’, ‘Príncipe de paz’. ‘Sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad’ (Isaías 9:6; Miqueas 5:2). Y el Hijo de Dios, hablando de sí mismo, declara: ‘Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve la primacía,… cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo. Yo era su delicia cada día y me recreaba delante de él en todo tiempo’ (Proverbios 8:22-30)” (Historia de los patriarcas y profetas, pág. 12).

 

La estrella del Rey de los judíos

3. ¿Qué dijeron los hombres sabios sobre el bebé que estaban buscando? ¿Qué suceso gozoso llamó la atención a la profecía concerniente a la venida del Rey humilde?

Mateo 2:1, 2; 21:4, 5

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, 2diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle… 21:4Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: 5Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga.

“Quinientos años antes del nacimiento de Cristo, el profeta Zacarías predijo así la venida del Rey de Israel. Esta profecía se iba a cumplir ahora. El que siempre había rechazado los honores reales iba a entrar en Jerusalén como el prometido heredero del trono de David” (El deseado de todas las gentes, pág. 523).

“Estos hombres sabios habían visto los cielos iluminados con luz, que envolvía a la hueste celestial la cual anunciaba la venida de Cristo a los pastores humildes…

“La aparición desusada de una estrella grande y brillante, que nunca habían visto antes, y que aparecía como una señal en los cielos, atrajo su atención… Los sabios enderezaron su rumbo en la dirección en que la estrella parecía conducirlos” (Maranata: El Señor viene, pág. 11).

 

Su reino no es de este mundo

4. ¿Qué preguntó el procurador Pilato a Jesús durante su juicio? ¿Fue la respuesta de Jesús negativa o positiva? ¿Qué inscripción ordenó el gobernador que fuese puesta sobre la cruz?

Juan 18:33, 36, 37; 19:19

Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?… 36Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. 37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz… 19:19Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

“Mirad el sobrescrito puesto sobre la cruz. El Señor lo dispuso. Escrito en hebreo, griego y latín, es un llamado para todos, judíos y gentiles, bárbaros y escitas, esclavos y libres, desalentados, desamparados, y perdidos, a que vengan. Cristo ha invalidado el poder de Satanás. Él ha hecho frente a los pilares del reino de Satanás, y atravesó el conflicto, destruyendo al que tenía el poder de la muerte. Ahora estaba abierto un camino en el cual la misericordia y la verdad pudieron reunirse, y la justicia y la paz besarse” (Manuscrito 111, 1897; Comentario bíblico adventista, tomo 5, pág. 1107).

“La verdad era verdad para él, y nunca sufrió en sus manos, porque él era el autor de la verdad. ‘Para esto –dijo–, he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad…’ Era la encarnación de la verdad y la santidad. El que había estado en los concilios de Dios, el que había morado en lo más íntimo del santuario del Eterno, hablaba de lo que conocía” (Hijos e hijas de Dios, pág. 28).

 

Rey de reyes y Señor de señores

5. ¿Cómo qué reconoce el libro de Apocalipsis a Jesús en la primera página? Por lo tanto, en su propio tiempo, ¿qué rol glorioso asumirá el Hijo de Dios?

Apocalipsis 1:5; 17:14; 19:11, 12, 16

y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre… 17:14Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles… 19:11Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo… 16Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

“Ya no es ‘varón de dolores’, que haya de beber el amargo cáliz de la ignominia y de la maldición; victorioso en el cielo y en la tierra, viene a juzgar a vivos y muertos. ‘Fiel y veraz’, ‘en justicia juzga y hace guerra’… El firmamento parece lleno de formas radiantes, ‘millones de millones, y millares de millares’. Ninguna pluma humana puede describir la escena, ni mente mortal alguna es capaz de concebir su esplendor. ‘Su gloria cubre los cielos, y la tierra se llena de su alabanza. También su resplandor es como el fuego’ (Habacuc 3:3, 4, VM). A medida que va acercándose la nube viviente, todos los ojos ven al Príncipe de la vida. Ninguna corona de espinas hiere ya sus sagradas sienes, ceñidas ahora por gloriosa diadema. Su rostro brilla más que la luz deslumbradora del sol de mediodía. ‘Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores’ (Apocalipsis 19:16)” (El conflicto de los siglos, pág. 624).

 

6. ¿Quién exaltará un día los méritos de Jesucristo como Señor? ¿Cuántos se inclinarán y reconocerán que Jesús no es sólo el Hijo del Hombre, sino también el Señor, para la gloria de Dios?

Apocalipsis 5:11-13

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, 12que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 13Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Filipenses 2:10, 11 Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

“Cristo es ahora reconocido como el Rey de gloria. ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’ (Mateo 21:9). La cuestión de su divinidad ha sido definida para siempre. ¿Dónde están los que mantuvieron atado al Salvador ante el tribunal de Pilato, los que lo hirieron en el rostro, los que lo azotaron, los que introdujeron los clavos en sus manos y pies? ¿los que se mofaron de él, diciendo, ‘a otros salvó, a sí mismo no se puede salvar…’? ¿Dónde está el brazo mezquino que se ha de levantar contra él ahora? Ha cambiado la escena. Ante el nombre de Jesús se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará que Jesús es el Cristo, Señor del cielo y de la tierra…” (En los lugares celestiales, pág. 360).

 

Dominio y gloria sobre todo

7. ¿A quién pertenecen todo el dominio, la grandeza, la gloria y el reino? ¿Por cuánto tiempo existirán el reino de paz y justicia?

Daniel 7:13, 14, 27 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

14Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido… 27Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

“La venida de Cristo descrita aquí no es su segunda venida a la tierra. Él viene hacia el Anciano de días en el cielo para recibir el dominio y la gloria, y un reino, que le será dado a la conclusión de su obra de mediador. Es esta venida, y no su segundo advenimiento a la tierra, la que la profecía predijo que había de realizarse al fin de los 2.300 días, en 1844” (El conflicto de los siglos, pág. 472).

“El reino de la gracia de Dios se está estableciendo, a medida que ahora, día tras día, los corazones que estaban llenos de pecado y rebelión se someten a la soberanía de su amor. Pero el establecimiento completo del reino de su gloria no se producirá hasta la segunda venida de Cristo a este mundo. ‘El reino y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo’ serán dados ‘al pueblo de los santos del Altísimo”. Heredarán el reino preparado para ellos ‘desde la fundación del mundo’” (El discurso maestro de Jesucristo, pág. 93).

 

Para estudio adicional

“Volví a mirar, y vi la tierra purificada. No quedaba la más leve señal de maldición. La quebrada y desigual superficie de la tierra era ya una dilatada planicie. Todo el universo de Dios estaba limpio y había terminado para siempre la gran controversia. Por doquiera posáramos la vista, todo era santo y hermoso. Toda la hueste de redimidos, viejos y jóvenes, grandes y pequeños, arrojaron sus brillantes coronas a los pies del Redentor y, postrándose reverentemente ante él, adoraron al que vive por siempre. La hermosa tierra nueva, con toda su gloria, iba a ser la heredad eterna de los santos. El reino, el señorío y la grandeza del reino bajo todo el cielo fue dado entonces a los santos del Altísimo, que iban a poseerlo por siempre jamás” (Primeros escritos, pág. 295).

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Léase el Informe Misionero de los Países Emergentes de las Américas