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Lección 19

Sábado, 4 de noviembre de 2017

 

“Vendré otra vez”

“Así se cumplirá la promesa de Cristo a sus discípulos: ‘Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo’ (Juan 14:3). A aquellos que le hayan amado y esperado, los coronará con gloria, honor e inmortalidad. Los justos muertos se levantarán de sus tumbas, y los que estén vivos serán arrebatados con ellos al encuentro del Señor en el aire. Oirán la voz de Jesús, más dulce que ninguna música que hayan sentido alguna vez los oídos mortales, diciéndoles: Vuestra guerra ha terminado. ‘Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo’ (Mateo 25:34).

“Bien podían los discípulos regocijarse en la esperanza del regreso de su Señor” (Los hechos de los apóstoles, págs. 27, 28).

 

Enoc proclamó la venida de Jesús en gloria

1. ¿Qué vio y advirtió Enoc sobre el regreso en su tiempo?

Judas 1:14, 15

De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, 15para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

“Enoc había estado preocupado acerca de los muertos. Le había parecido que los justos y los impíos se convertirían igualmente en polvo, y que ese sería su fin. No podía concebir que los justos vivieran más allá de la tumba. En visión profética se le instruyó concerniente a la muerte de Cristo y se le mostró su venida en gloria, acompañado de todos los santos ángeles, para rescatar a su pueblo de la tumba. También vio la corrupción que habría en el mundo cuando Cristo viniera por segunda vez, y habría una generación presumida, jactanciosa y empecinada, que negaría al único Dios y al Señor Jesucristo, pisoteando la ley y despreciando la redención. Vio a los justos coronados de gloria y honor, y a los impíos desechados de la presencia del Señor, y destruidos por el fuego” (Historia de los patriarcas y profetas, pág. 65).

 

Job creyó que vería al Señor

2. ¿Qué otro patriarca tuvo la firme convicción de que el Redentor vendría y que se regocijaría al verlo?

Job 19:25-27

Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; 26Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; 27Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

“La doctrina del segundo advenimiento es verdaderamente la nota tónica de las Sagradas Escrituras… Enoc, que se contó entre la séptima generación descendiente de los que moraran en el Edén y que por tres siglos anduvo con Dios en la tierra, pudo contemplar desde lejos la venida del Libertador. ‘He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus santos ángeles, para ejecutar juicio sobre todos’ (Judas 14, 15, VM). El patriarca Job, en la lobreguez de su aflicción, exclamaba con confianza inquebrantable: ‘Pues yo sé que mi Redentor vive, y que en lo venidero ha de levantarse sobre la tierra;… aun desde mi carne he de ver a Dios; a quien yo tengo de ver por mí mismo, y mis ojos le mirarán; y ya no como a un extraño’ (Job 19:25-27, VM)” (El conflicto de los siglos, pág. 301).

 

La venida del Señor con fuego

3. ¿Cuál fue la convicción incluso del salmista Asaf? ¿Cómo describió él la poderosa manifestación futura de Dios?

Salmos 50:1-3

El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. 2De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. 3Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él. Y tempestad poderosa le rodeará.

“El Rey de reyes desciende en la nube, envuelto en llamas de fuego. El cielo se recoge como un libro que se enrolla, la tierra tiembla ante su presencia, y todo monte y toda isla se mueven de sus lugares.

“Jesús marcha al frente como un gran conquistador. Ya no es más el ‘varón de dolores,’ que ha de beber el amargo cáliz de la ignominia y de la maldición; victorioso en el cielo y en la tierra, viene a juzgar a vivos y muertos. ‘Fiel y veraz,’ ‘en la justicia juzga y hace guerra.’… Ninguna pluma humana puede describir la escena, ni mente mortal alguna es capaz de concebir su esplendor. ‘Su gloria cubre los cielos, y la tierra se llena de su alabanza. También su resplandor es como la luz.’ A medida que va acercándose la nube viviente, todos los ojos ven al Príncipe de la vida. Ninguna corona de espinas hiere ya sus sagradas sienes, ceñidas ahora por gloriosa diadema. Su rostro brilla más que la luz deslumbradora del sol de mediodía” (La fe por la cual vivo, pág. 351).

 

Reuniendo a los santos

4. ¿Qué hará el Señor por sus santos que han hecho y guardado su pacto de fidelidad con Él?

Salmos 50:4-6

Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. 5Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. 6Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez. Selah.

“Cuando venga Cristo, la tierra temblará delante de Él, y los cielos se enrollarán como un pergamino, y todo monte y toda isla se removerá de su lugar. ‘Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez’ (Salmos 50:3-6). En vista del gran día de Dios, podemos ver que nuestra única seguridad se hallará en apartarse de todo pecado e iniquidad. Los que continúan en el pecado se encontrarán entre los que son condenados y perecen” (Fe y obras, pág. 120).

 

Jesús habla de su partida

5. ¿Qué dijo Jesús a los oficiales que fueron enviados para arrestarlo? ¿Cómo repitió Él aquel mensaje precisamente antes de la crucifixión en una conversación con sus discípulos?

Juan 7:33, 34; 13:33, 36

Entonces Jesús dijo: Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. 34Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir… 13:33Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir… 36Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.

“Los dirigentes de los fariseos, que estaban considerando ansiosamente el curso de los acontecimientos, notaron las expresiones de simpatía entre la muchedumbre. Apresurándose a dirigirse a los sumos sacerdotes, les presentaron sus planes de arrestarle. Convinieron, sin embargo, en tomarle cuando estuviese solo; porque no se atrevían a prenderlo en presencia del pueblo. Otra vez demostró Jesús que leía sus propósitos. ‘Aun un poco de tiempo estaré con vosotros –dijo él,– e iré al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir.’ Pronto hallaría un refugio fuera del alcance de su desprecio y odio. Ascendería al Padre, para ser de nuevo adorado por los ángeles; y nunca podrían sus homicidas llegar allí” (El deseado de todas las gentes, pág. 421).

“Pronto, el Salvador del mundo hallará un refugio de la persecución de sus enemigos, donde su menosprecio y odio no podrán hacerle daño. Él ascenderá a su Padre, para ser nuevamente el Venerado de los ángeles; y allí sus homicidas nunca podrán llegar” (Spirit of Prophecy, tomo 2, pág. 343).

 

La promesa de Jesús sobre su retorno

6. ¿Habló Jesús a sus discípulos solamente de su partida? ¿Qué añadió Él para consolarlos y fortalecerlos en su fe?

Juan 14:2-4

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

“Les habló también palabras de esperanza y valor… ‘Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde yo voy; y sabéis el camino’ (Juan 14:1-4). Por amor a vosotros he venido al mundo, por vosotros he trabajado. Cuando me vaya, todavía trabajaré fervientemente por vosotros. Vine al mundo para revelarme a vosotros, para que pudierais creer. Voy a mi Padre y a vuestro Padre para cooperar con él en favor vuestro” (Los hechos de los apóstoles, pág. 18).

“…La promesa es, de todos modos, segura. Pronto estaremos en nuestro hogar prometido. Allí Jesús nos pastoreará junto al río de la vida que sale del trono de Dios y nos explicará las tenebrosas providencias a través de las cuales nos condujo para perfeccionar nuestros caracteres. Allí contemplaremos con clara visión las bellezas del Edén restaurado” (Testimonios para la iglesia, tomo 8, pág. 265).

 

Su regreso confirmado por los ángeles

7. ¿Qué buenas nuevas oyeron los discípulos en el momento en que Él ascendió? Conforme a lo que oyeron, ¿la venida de Jesús será espiritual o real, personal?

Hechos 1:9-11

Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

“Los discípulos estaban todavía mirando fervientemente hacia el cielo cuando ‘he aquí, dos varones se pusieron junto a ellos en vestidos blancos; los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo’ (Hechos 1:10, 11).

“La promesa de la segunda venida de Cristo habría de mantenerse siempre fresca en las mentes de sus discípulos. El mismo Jesús a quien ellos habían visto ascender al cielo, vendría otra vez, para llevar consigo a aquellos que aquí estuvieran entregados a su servicio. La misma voz que les había dicho: ‘He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo,’ les daría la bienvenida a su presencia en el reino celestial” (Los hechos de los apóstoles, pág. 27).

 

Para estudio adicional

“El tema favorito de Cristo era la ternura paternal y la abundante gracia de Dios; se espaciaba mucho en la santidad de su carácter y de su ley; se presentaba a sí mismo a la gente como el Camino, la Verdad, y la Vida. Sean éstos los temas de los ministros de Cristo. Presentad la verdad tal cual es en Jesús. Aclarad los requisitos de la ley y del Evangelio. Hablad a la gente de la vida de sacrificio y abnegación que llevó Cristo; de su humillación y muerte; de su resurrección y ascensión; de su intercesión por ellos en las cortes deDios; de su promesa: ‘Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo’” (Palabras de vida del gran Maestro, pág. 22).

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