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Lección 20

Sábado, 11 de noviembre de 2017

 

Regresando con poder y gloria

“Cuando Cristo vuelva a la tierra, los hombres no le verán comopreso rodeado por una turba. Le verán como Rey del cielo. Cristo volverá en su gloria, en la gloria de su Padre y en la gloria de los santos ángeles. Miríadas y miríadas, y miles de miles de ángeles, hermosos y triunfantes hijos de Dios que poseen una belleza y gloria superiores a todo lo que conocemos, le escoltarán en su regreso. Entonces se sentará sobre el trono de su gloria y delante de él se congregarán todas las naciones. Entonces todo ojo le verá y también los que le traspasaron. En lugar de una corona de espinas, llevará una corona de gloria, una corona dentro de otra corona. En lugar de aquel viejo manto de grana, llevará un vestido del blanco más puro, ‘tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.’ Y en su vestidura y en su muslo estará escrito un nombre: ‘Rey de reyes y Señor de señores’” (El deseado de todas las gentes, pág. 688).

 

Visible para todos los de la tierra

1. ¿Qué dijo Jesús sobre su glorioso retorno? ¿“viniendo en las nubes” significa que Él será invisible a los ojos humanos?

Mateo 24:30

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Marcos 14:62

Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.

Apocalipsis 1:7

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

“El mismo Jesús que había andado, hablado y orado con ellos… había ido a participar del trono de su Padre. Y los ángeles les habían asegurado que este mismo Jesús a quien habían visto subir al cielo, vendría otra vez como había ascendido… Así se cumplirá la promesa que el Señor hizo a sus discípulos: ‘Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis’” (El deseado de todas las gentes, pág. 771).

“Jesús viene, viene en las nubes con grande gloria. Lo acompañarán una multitud de ángeles resplandecientes. Vendrá para honrar a los que lo han amado y han guardado sus mandamientos, y para llevarlos consigo. No los ha olvidado, ni ha olvidado sus promesas. Se unirán de nuevo los eslabones de la cadena familiar” (Conducción del niño, pág. 565).

 

2. ¿Aparecerá Él en algún lugar remoto, escondido? ¿Qué ilustración utilizó el Señor para mostrar cuán visible será su venida?

Mateo 24:23-28

Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25Ya os lo he dicho antes. 26Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Lucas 17:24

Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.

“Además, a Satanás no le es permitido falsificar la forma del advenimiento de Cristo. El Salvador ha advertido a su pueblo contra el engaño sobre este punto, y ha predicho claramente la forma de su segunda venida‘… Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre’ (Mateo 24:24-27, 31; 25:31; Apocalipsis 1:7; 1 Tesalonicenses 4:16, 17). No hay manera de falsificar esta venida. Será conocida universalmente –presenciada por todo el mundo” (Darkness before Dawn, pág. 42).

 

Acompañado por ángeles

3. ¿Será la venida de Jesús algo que Él haga por sí mismo, o será acompañado por otros?

Mateo 25:31; 16:27

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria… 16:27Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

“Se la llama la gloriosa aparición del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo. Su venida sobrepasa en gloria a todo lo que el ojo ha contemplado alguna vez. Su revelación personal en las nubes del cielo excederá por lejos a cuanto la imaginación haya concebido… En su segunda venida desciende con su propia gloria y la gloria del Padre, y asistido por las huestes angélicas del cielo. En lugar de la corona de espinas que desfiguró sus sienes, lleva una corona dentro de una corona. Ya no está vestido con los vestidos de humildad, con la vieja capa real que le pusieron encima los que se burlaron de él. No; viene vestido con un manto más blanco que la nieve más blanca. Sobre su vestidura y su muslo está escrito el nombre ‘Rey de reyes y Señor de señores’…” (En los lugares celestiales, pág. 359).

 

4. ¿Qué grandes cambios acontecerán en la naturaleza cuando el Señor aparezca con poder y gloria?

Salmos 50:3; 97:5

Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él,Y tempestad poderosa le rodeará… 97:5Los montes se derritieron como cera delante de Jehová,Delante del Señor de toda la tierra.

Apocalipsis 6:14

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

“Cuando venga Cristo, la tierra temblará delante de El, y los cielos se enrollarán como un pergamino, y todo monte y toda isla se removerá de su lugar. ‘Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez” (Salmos 50:3-6). En vista del gran día de Dios, podemos ver que nuestra única seguridad se hallará en apartarse de todo pecado e iniquidad. Los que continúan en el pecado se encontrarán entre los que son condenados y perecen” (Fe y obras, pág. 120).

 

La voz del Señor y el sonido de una trompeta

5. ¿Será su venida un suceso silencioso, o estará caracterizado por un gran sonido? ¿Incluso quiénes oirán su voz?

1 Tesalonicenses  4:16

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Mateo 24:31

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

Juan 5:25, 28

De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán… 28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz.

“Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.’ Tales son las palabras de consuelo con que él nos invita a que nos consolemos unos a otros” (El deseado de todas las gentes, pág. 287).

“Esto es de suma autoridad para nuestra fe. Jesús y sus apóstoles insistieron en el suceso del segundo advenimiento gozoso y triunfante; y los santos ángeles proclaman que Cristo, el que ascendió al cielo, vendrá otra vez. Este es nuestro delito: creer en la palabra de Jesús y sus discípulos. Es una enseñanza muy antigua sin mácula de herejía” (Testimonios para la iglesia, tomo 1, pág. 42).

 

El gran día del Señor

6. ¿Cómo llaman las Escrituras al día final, el día de su regreso?

Joel 2:31

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

Malaquías 4:5

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.

Hechos 2:20

El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto.

“Después de hablar del fin del mundo, Jesús vuelve [se refiere] a Jerusalén, la ciudad entonces sentada con orgullo y arrogancia, y que dice: ‘Yo estoy sentada como reina… y no veré llanto” (Apocalipsis 18:7). Cuando el ojo profético de Jesús se detiene sobre Jerusalén, él ve que así como ella fue entregada a la destrucción el mundo será entregado a la ruina. Las escenas que ocurrieron en la destrucción de Jerusalén se repetirán en el día grande y terrible del Señor, pero de una manera más tremenda…” (Mensajes selectos, tomo 3, pág. 476).

 

7. Mientras que para los impíos la venida de Jesús será un día de terror y castigo, ¿Qué gran seguridad tienen aquellos que aman al Señor y confían en Él?

Malaquías 3:16, 17; 4:2

Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. 17Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve… 4:2Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Apocalipsis 3:5

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

“Los que venzan el mundo, la carne y el diablo, serán los favorecidos que recibirán el sello del Dios vivo… Sólo los que, en su actitud ante Dios, ocupan el lugar de los que se arrepienten y confiesan sus pecados en el grande y verdadero día de expiación, serán reconocidos y señalados como dignos de la protección de Dios. Los nombres de los que firmemente esperan y anhelan vigilantes la aparición de su Salvador –más ferviente y anhelosamente que los que esperan la mañana– se contarán entre los sellados. Los que, por disponer de toda la luz de la verdad que brilla sobre sus almas, debieran obrar de acuerdo con la fe que profesan…” (Testimonios para los ministros, pág. 445).

“Cuán vigorosa y espléndidamente resplandece la misericordia y la bondad de Dios en su proceder hacia su herencia. Todo el cielo tiene un profundo interés en nuestro bienestar, en que Satanás no nos controle ni nos amolde de acuerdo con su carácter…” (Cada día con Dios, pág. 121).

 

Para estudio adicional

“La proclamación de la venida de Cristo debería ser ahora lo que fue la hecha por los ángeles a los pastores de Belén, es decir, buenas nuevas de gran gozo. Los que aman verdaderamente al Salvador no pueden menos que recibir con aclamaciones de alegría el anunció fundado en la Palabra de Dios de que Aquel en quien se concentran sus esperanzas para la vida eterna volverá, no para ser insultado, despreciado y rechazado como en su primer advenimiento, sino con poder y gloria, para redimir a su pueblo. Son aquellos que no aman al Salvador quienes desean que no regrese; y no puede haber prueba más concluyente de que las iglesias se han apartado de Dios, que la irritación y la animosidad despertadas por este mensaje celestial” (El conflicto de los siglos, pág. 338).

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