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Lección 05

Sábado, 4 de febrero de 2017

“No te negaré”

 

“Hermanos: Debemos cavar profundamente en la mina de la verdad. Podemos examinar ciertos asuntos personalmente y con otros, siempre y cuando lo hagamos con el debido espíritu; pero demasiado a menudo el yo toma la delantera, y tan pronto como comienza la investigación se manifiesta un espíritu anticristiano. Esto es justamente lo que deleita a Satanás; pero debemos venir con corazón humilde para saber por nosotros mismos qué es la verdad. Se aproxima el momento cuando seremos separados y esparcidos, y cada cual tendrá que sostenerse sin el privilegio de la comunión con los que comparten su preciosa fe. ¿Cómo podrán prevalecer a menos que Dios esté a su lado y sepan que los está guiando y dirigiendo? Cada vez que nos reunimos para estudiar la verdad bíblica, el Maestro está con nosotros” (Cada día con Dios, pág. 91).

Una prueba adelante

1. Previendo los eventos de los últimos días de la vida del Mesías, ¿qué profecía marcó el profeta Zacarías? ¿Cómo puso Jesús el cumplimiento de esta profecía en contexto?

 

Zacarías 13:7 Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.

 

Mateo 26:31 Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.

 

“Entre la multitud que siguió al Salvador hasta el Calvario, había muchos que le habían acompañado con gozosos hosannas y agitando palmas, mientras entraba triunfantemente en Jerusalén. Pero no pocos de aquellos que habían gritado sus alabanzas porque era una acción popular, participaban en clamar: ‘Crucifícale, crucifícale’. Cuando Cristo entró en Jerusalén, las esperanzas de los discípulos habían llegado a su apogeo. Se habían agolpado en derredor de su Maestro, sintiendo que era un alto honor estar relacionados con él. Ahora, en su humillación, le seguían de lejos. Estaban llenos de pesar y agobiados por las esperanzas frustradas. Ahora se verificaban las palabras de Jesús: ‘Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al Pastor, y las ovejas de la manada serán dispersas’” (El Deseado de todas las gentes, pág. 692).

“Estamos viviendo en los últimos días, cuando la verdad debe ser hablada, cuando debe ser dada al mundo en forma de reproche y amonestaciones, cualesquiera sean las consecuencias. Si hay algunos que se ofenden y abandonan la verdad, debemos tener en cuenta que hubo personas tales que hicieron lo mismo en los días de Cristo...” (Mensajes selectos, tomo 3, pág. 482).

 

2. Teniendo en mente la profecía antes mencionada, ¿qué dijo el Maestro a Pedro? ¿Para quiénes sería especialmente la crisis venidera severa?

 

Lucas 22:31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.

 

“Los discípulos oyeron esto con tristeza y asombro. Recordaron cómo, en la sinagoga de Capernaúm, cuando Cristo habló de sí mismo como del pan de vida, muchos se habían ofendido y se habían apartado de él. Pero los doce no se habían mostrado infieles. Pedro, hablando por sus hermanos, había declarado entonces su lealtad a Cristo. Entonces el Salvador había dicho: ‘¿No he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?’ En el aposento alto, Jesús había dicho que uno de los doce le traicionaría, y que Pedro le negaría. Pero ahora sus palabras los incluían a todos” (El Deseado de todas las gentes, pág. 627).

“La razón por la cual muchos profesos discípulos de Cristo caen víctimas de tentaciones graves es que no tienen un correcto conocimiento de sí mismos. En esto Pedro fue cabalmente zarandeado por el enemigo. Si pudiéramos comprender nuestras propias debilidades, veríamos que hay tanto que hacer por nosotros mismos que humillaríamos nuestro corazón bajo la poderosa mano de Dios. Al vincular nuestras almas indefensas con Cristo, supliremos nuestra ignorancia con su sabiduría, nuestra debilidad con su fortaleza, nuestra fragilidad con su invencible poder. Pedro cayó porque no conocía su propia fragilidad. Creyó que era fuerte...” (Hijos e hijas de Dios, pág. 93).

Ayuda en la crisis

3. ¿Solamente habló a los discípulos sobre la crisis venidera, o proveyó algo para proteger a sus discípulos?

 

Lucas 22:32 Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

 

“A nosotros, como a Pedro, se dirigen estas palabras: ‘Satanás os ha pedido para zarandaros como a trigo; mas yo he rogado por ti que tu fe no falte’ (Lucas 22:31, 32). Nunca abandonará Cristo a aquellos por quienes murió. Nosotros podemos dejarle y ser abrumados por la tentación; pero nunca puede Cristo desviarse de un alma por la cual dio su propia vida como rescate. Si nuestra visión espiritual pudiese despertarse, veríamos almas agobiadas por la opresión y cargadas de pesar, como un carro de gavillas, a punto de morir desalentadas. Veríamos ángeles volar prestamente en ayuda de estos seres tentados, para rechazar las huestes del mal que los rodean y colocar sus pies sobre el fundamento seguro. Las batallas que se riñen entre los dos ejércitos son tan reales como las que entablan los ejércitos de este mundo, y son destinos eternos los que dependen del resultado del conflicto espiritual” (Profetas y Reyes, pág. 130).

Confianza que no puede ser fiable

4. ¿Era Pedro consciente de su debilidad humana? ¿Cuál fue su reacción ante las palabras de advertencia de Jesús?

 

Mateo 26:33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.

Lucas 22:33 Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.

Juan 13:37 Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.

“Cuando Pedro dijo que seguiría a su Señor a la cárcel y a la muerte, cada palabra era sincera; pero no se conocía a sí mismo. Ocultos en su corazón estaban los malos elementos que las circunstancias iban a hacer brotar a la vida. A menos que se le hiciese conocer su peligro, esos elementos provocarían su ruina eterna. El Salvador veía en él un amor propio y una seguridad que superarían aun su amor por Cristo. En su experiencia se habían revelado muchas flaquezas, mucho pecado que no había sido amortiguado, mucha negligencia de espíritu, un temperamento no santificado y temeridad para exponerse a la tentación. La solemne amonestación de Cristo fue una invitación a escudriñar su corazón. Pedro necesitaba desconfiar de sí mismo, y tener una fe más profunda en Cristo. Si hubiese recibido con humildad la amonestación, habría suplicado al pastor del rebaño que guardase su oveja. Cuando, en el mar de Galilea, estaba por hundirse, clamó: ‘Señor, sálvame’ (Mateo 14:30). Entonces la mano de Cristo se extendió para tomar la suya. Así también ahora, si hubiese clamado a Jesús: Sálvame de mí mismo, habría sido guardado. Pero Pedro sintió que se desconfiaba de él, y pensó que ello era cruel. Ya se escandalizaba, y se volvió más persistente en su confianza propia” (El Deseado de todas las gentes, pág. 627).

5. Aunque él se negó rotundamente a creer que alguna vez negaría a su Maestro, ¿qué le dijo el Señor? ¿Estaba realmente preparado para dar su vida por Él?

 

Mateo 26:34 Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

Lucas 22:34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.

Juan 13:38 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

“En esto vemos cuán engañada y extraviada puede estar la naturaleza humana cuando ha permitido que Satanás se interponga entre el alma humana y Jesús. Es necesario que las palabras de Cristo se pronuncien con autoridad: ‘¡Quítate de delante de mí Satanás!’ Deja que me acerque a mis siervos, para que no sean vencidos, para que crean a mis palabras antes que a las palabras de los engañadores, pues hablo con verdad y con justicia...” (El Cristo triunfante, pág. 277).

“Si Pedro hubiera caminado humildemente con Dios, y ocultado el yo en Cristo; si hubiera buscado fervientemente la ayuda divina; si hubiera sido menos confiado en sí mismo; si hubiera recibido la instrucción del Señor y la hubiera puesto en práctica, habría velado en oración, y habría obrado su propia salvación con temor y temblor. Si se hubiera examinado íntimamente a sí mismo, el Señor le habría dado ayuda divina, y no hubiera habido necesidad de que el Señor lo zarandeara... No hay poder en toda la fuerza satánica que pueda incapacitar al alma que confía, en sencilla confianza, en la sabiduría que procede de Dios” (Hijos e hijas de Dios, pág. 91).

6. ¿Qué reafirmó Pedro incluso más vehementemente? ¿Los otros discípulos se sintieron menos seguros que él? ¿Qué consejo les dio Jesús, en vista de su debilidad humana natural?

 

Mateo 26:35 Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

Marcos 14:31 Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.

Mateo 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

“El cuidado que Cristo manifestó por Pedro fue la causa de su restauración. Satanás no podía hacer nada contra la todopoderosa intercesión de Cristo. Y la oración que Cristo ofreció por Pedro la ofrece por todos los que son humildes y contritos de corazón… Pedro pecó contra la luz y el conocimiento, y contra los grandes y excelsos privilegios. Fue la confianza propia que le llevó a fracasar, y es esta misma la que ahora está obrando en los corazones humanos. Puede ser nuestro propósito ser justos y hacer lo justo, pero ciertamente erraremos a menos que seamos alumnos constantes en la escuela de Cristo. Nuestra única seguridad es caminar humildemente con Dios” (Hijos e hijas de Dios, pág. 91).

Probados pero no abandonados

7. Aunque las ovejas estaban dispersas en el tiempo de prueba, ¿qué les dijo el Señor para alentarlos? ¿Dios deja a sus hijos solos en el momento de tentación?

 

Mateo 26:32 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

 

1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

 

2 Pedro 2:9 Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.

 

Salmos 34:17-19 Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. 18Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. 19Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.

 

“Jesús miró con compasión a sus discípulos. No podía salvarlos de la prueba, pero no los dejó sin consuelo. Les aseguró que él estaba por romper las cadenas del sepulcro, y que su amor por ellos no faltaría. ‘Después que haya resucitado –dijo– iré delante de vosotros a Galilea’. Antes que le negasen, les aseguró el perdón. Después de su muerte y resurrección, supieron que estaban perdonados y que el corazón de Cristo los amaba” (El Deseado de todas las gentes, pág. 628).

Preguntas de reflexión

• ¿Podemos imaginarnos lo que serán nuestras pruebas en el futuro y cómo las enfrentaremos?

• ¿Estamos más conscientes y preparados para lidiar con una crisis de lo que estuvieron Pedro y los discípulos?

• ¿Qué crees que es necesario para evitar dejar a Jesús, como hicieron Pedro y los otros discípulos?

Para estudio adicional

“La manera en que el Salvador trató con Pedro tenía una lección para él y sus hermanos. Aunque Pedro había negado a su Señor, el amor que Jesús tenía hacia él nunca vaciló. Y al aceptar el apóstol la responsabilidad de ministrar la palabra a otros, debía reprender al transgresor con paciencia, simpatía y amor perdonador. Recordando su propia debilidad y fracaso, debía tratar a las ovejas y corderos encomendados a su cuidado con tanta ternura como Cristo le había tratado a él” (Los hechos de los apóstoles, pág. 411).

“Esta declaración dirigida a Pedro tiene validez para cada cristiano: ‘Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte’ (Lucas 22:31, 32). Gracias a Dios porque no se nos ha dejado solos. Esta es nuestra seguridad. Satanás nunca podrá causar daño eterno al que Cristo haya preparado para la tentación mediante su intercesión, porque en Cristo hay gracia para cada alma, y se ha provisto en él un camino de escape, de manera que nadie necesita caer bajo el poder del enemigo” (A fin de conocerle, pág. 284).