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El Matrimonio

 

1. Principio

Creemos que Dios instituyó el matrimonio en el Paraíso y lo bendijo y santifico.

“De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del Universo. … Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso.” Patriarcas y Profetas, 27.

El matrimonio fue instituido: a) para que el hombre y la mujer se ayuden y complementen uno a otro en amor (Génesis 2:18); b) para que se reproduzca la raza humana (Génesis 1:27, 28). 1 Corintios 7:1-9.

El matrimonio es un pacto que debe ser basado en el amor y la fidelidad de por vida entre un hombre y una mujer. Mateo 19:4; Malaquías 2:14 última parte.

Dios estableció el matrimonio en los principios de la abnegación, el amor, el aprecio, el respecto, la disposición al sacrificio y la responsabilidad. El hombre fue creado primero; él es el guía natural y soporte de la familia. La esposa debe respetar el liderazgo del esposo, pero éste debe amar a su esposa como Cristo amó a su iglesia, por la cual dio su vida. Efesios 5:23, 25.

El matrimonio verdadero constituye, por lo tanto, una unidad espiritual, mental y corporal: armonía de fe, corazón y cuerpo. La mujer y el hombre forman una carne. Génesis 2:24; Mateo 19:5, 6.

Creemos que los cristianos deben observar el principio de la temperancia, de modo que sus fuerzas físicas y mentales no sean sacrificadas en el altar de la pasión y las bajas concupiscencias carnales.

Los consejos dados en este sentido, en la Palabra de Dios, nos indican el camino de la pureza y de una vida agradable al Señor. 1 Tesalonicenses 4:3-5.

Creemos que los miembros de iglesia no deben contraer matrimonio con miembros de otras denominaciones o incrédulos, ya que las Sagradas Escrituras consideran tal matrimonio como pecado. Deuteronomio 7:3, 4, 6; 2 Corintios 6:14, 15.

Creemos que el divorcio no está en conformidad con la voluntad de Dios. Mateo 19:3 – 9; Marcos 10:9-12; Romanos 7:1-3; 1 Corintios 7:10, 11.

“Entre los judíos se permitía que un hombre repudiase a su mujer por las ofensas más insignificantes, y ella quedaba en libertad para casarse otra vez. Esta costumbre era causa de mucha desgracia y pecado. En el Sermón del Monte, Jesús indicó claramente que el casamiento no podía disolverse, excepto por infidelidad a los votos matrimoniales. ‘El que repudia a su mujer –dijo él-, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio’ [Mateo 29:3].” El Discurso Maestro de Jesucristo, 56. Adicionalmente, si los cónyuges se separan o divorcian, deberán permanecer sin casarse hasta que se reconcilien. 1 Corintios 7:10, 11, 39.

El voto matrimonial une “… los destinos de dos personas con vínculos que sólo la muerte puede cortar”. 1 Joyas de los Testimonios, 577.

Creemos además que el matrimonio debe contraerse ante las autoridades civiles y la iglesia. Además, todos los que quieren contraer matrimonio, después de mucha meditación y ferviente oración ante Dios, deberían dejarse aconsejar por los padres creyentes y los guías espirituales.

 

 

 

2. Introducción

Después de haber creado al hombre el Señor declaró: “… No es bueno que el hombre esté solo” Génesis 2:18 y como consecuencia directa decidió: “…le haré ayuda idónea para él” Génesis 2:18 y poco después: “… Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre” Génesis 2:21, 22.

La reacción de Adán al recibir a su esposa de la mano de Dios fue así: “…Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada” Génesis 2:23. En ampliación a esta declaración se adjunta el siguiente principio: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Génesis 2:24. Durante la estadía de Jesús en esta tierra hizo mención directa a esta cita del siguiente modo: “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” Mateo 19:6.

Hay dos mandamientos que protegen la relación matrimonial: el séptimo y el décimo. “No cometerás adulterio” y “… no codiciarás la mujer de tu prójimo…” Éxodo 20:14 y 17.

“Después de la creación de Adán, toda criatura viviente fue traída ante su presencia para recibir un nombre; vio que a cada uno se le había asignado una compañera, pero entre todos ellos no había ‘ayuda idónea para él.’ Entre todas las criaturas que Dios había creado en la tierra, no había ninguna igual al hombre. … El hombre no fue creado para que viviese en la soledad; había de tener una naturaleza sociable. Sin compañía, las bellas escenas y las encantadoras ocupaciones del Edén no hubiesen podido proporcionarle perfecta felicidad. Aun la comunión con los ángeles no hubiese podido satisfacer su deseo de simpatía y compañía. No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quien amar y de quien ser amado.” Patriarcas y Profetas, 26

 

 

 

3. Definición

“Honroso es en todos el matrimonio …” Hebreos 13:4, pues “… serán dos en una carne” Efesios 5:31. Así pues, el matrimonio es el vínculo que une a dos personas en una sola: hombre y mujer. Esta unión se encuentra fundamentada en un gran principio: el amor, tal como se declara en Efesios 5:33 “Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer reverencie a su marido.”

La mayor de todas las virtudes es el amor, así como la imperecedera, ya que permanecerá por la eternidad, ya que “Dios es amor”.

Las cualidades que identifican al amor son:

 

1. Sufrido

2. Benigno

3. No tiene envidia

4. No hace sin razón

5. No se ensancha

6. No es injurioso

7. No busca lo suyo

8. No se irrita

9. No piensa el mal

10. No se huelga de la injusticia

11. Se huelga de la verdad

12. Todo lo sufre

13. Todo la cree

14. Todo lo espera

15. Todo lo soporta

16. Nunca deja de ser

 

COMPORTAMIENTO MATRIMONIAL

“Sólo en Cristo puede formarse una unión matrimonial feliz. El amor humano debe fundar sus más estrechos lazos en el amor divino. Sólo donde reina Cristo puede haber cariño profundo, fiel y abnegado.” El Ministerio de Curación, 276

Después de crear a Adán y Eva Dios declaró: “Y los bendijo … y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra” Génesis 1:28. El Señor no sólo entregó Eva a Adán, sino que su unión fue bendecida por el Creador y se unión a ésta la orden de traer hijos al mundo, lo cual es considerado por el Cielo una gran felicidad y bienestar: “Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa” Salmo 128:2, 3.

“El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra.” El Ministerio de Curación, 275

 

 

4. Características

A continuación se enumeran una serie de características propias de un matrimonio de acuerdo a la voluntad de Dios.

  • AMOR “… ame también a su mujer como a sí mismo …” Efesios 5:33
  • RESPETO “.. y la mujer reverencie a su marido” Efesios 5:33
  • CONSUELO “… y tomó a Rebeca por mujer; y la amó, y se consoló Isaac después de la muerte de su madre” Génesis 24:67
  • AFECTIVIDAD “… vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer” Génesis 26:8
  • PREOCUPACION “Y oró Isaac a Jehová por su esposa …” Génesis 25:21
  • COMUNICACION “Y la mujer vino y lo contó a su marido … y la mujer corrió prontamente, y lo notició a su marido …” Jueces 13:6, 10
  • SENSIBILIDAD “Y Elcana su marido le dijo: Ana, por qué lloras? Y por qué no comes? Y por qué está afligido tu corazón? No te soy yo mejor que diez hijos?” 1 Samuel 1:8
  • ARMONIA “Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te pareciere; quedote hasta que lo destetes, solamente que cumplas tu palabra con Jehová …” 1 Samuel 1:23
  • VIRTUD “La mujer virtuosa corona es de su marido …” Proverbios 12:4
  • CONFIANZA “El corazón de su marido está en ella confiado …” Proverbios 31:11
  • BONDAD “Le dará ella bien y no mal, todos los días de su vida” Proverbios 31:12
  • ALABANZA “Se levantaron sus hijos, y la llamaron bienaventurada y su marido también la alabó.” Proverbios 31:28
  • ESPIRITUALIDAD “Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sea impedidas” 1 Pedro 3:7

“La religión es necesaria en el hogar, sólo ella puede evitar los errores penosos que amargan la vida conyugal. Sólo donde Cristo reina puede haber amor profundo, verdadero y abnegado. Se unirá entonces el alma con el alma, y las dos vidas se fusionarán armoniosamente. Los ángeles de Dios serán huéspedes del hogar, y su santa vigilancia santificará la cámara nupcial. Desaparecerá la sensualidad degradante. Los pensamientos se dirigirán a Dios; a él ascenderá la devoción del corazón.” Mensajes para los Jóvenes, 438

 

5. Referencias

Los principios a considerar al elegir pareja, son los siguientes, de acuerdo a las Sagradas Escrituras:

 

  1. “Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos … sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac” Génesis 24:3, 4. El futuro esposo o esposa debe formar parte del pueblo de Dios.
  2. “…Jehová, … dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro …” Génesis 24:12. La oración es fundamental cuando se le ruega a Dios que prepare el camino para encontrar a la persona adecuada.
  3. “Sea, pues, que la moza a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba; y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos, que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac …” Génesis 24:14. Observar el carácter y el comportamiento de la otra persona es primordial a fin de conocerla.
  4. “Y ella respondió; Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. … Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos” Génesis 24:18, 20. Analizar el comportamiento y constatar objetivamente las reacciones es fundamental.
  5. “Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado o no su viaje” Génesis 24:21. Una impresión agradable o una observación con resultado positivo no debe apresurar una decisión, sino que se debe esperar aún más indicios que el Señor puede mostrar, todavía.
  6. “De quién eres hija? …hay lugar en casa de tu padre donde posemos?” Génesis 24:23. Tomar en consideración su familia, sus vínculos con la iglesia y su disponibilidad a seguir ayudando, son aspectos que deben valorarse.
  7. “…soy hija de Betuel …También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar” Génesis 24:24, 25. Constar su estrecha relación con el pueblo de Dios, además de su pertenencia personal, y su generosidad, bondad y presteza en ayudar desinteresadamente, es muy importante.
  8. “El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová” Génesis 24:26. Debe mantenerse la calma, la objetividad y sobre todo la constante comunión con Dios.
  9. “Y la moza corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas” Génesis 24:28. La unión familiar, la vinculación con el hogar y la honra y reverencia debida a los padres es de gran importancia.
  10. “…haya dicho mi mensaje …” Génesis 24:33. Comunicar a los padres, tutores o familiares las intenciones que se tienen, es uno de los pasos a seguir, después de los anteriores.
  11. “Ahora, pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad … declarádmelo; y si no, declarádmelo y echaré a la diestra o a la siniestra” Génesis 24:49. Los padres o familiares deben pronunciarse acerca de la propuesta de relación.
  12. “… De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno” Génesis 24:50. Sí se reconoce la dirección de Dios en todo el proceso y la oración ha sido una constante, la respuesta de padres piadosos será positiva.
  13. “Y fue, que como …oyó sus palabras, se inclinó a tierra a Jehová” Génesis 25:52. Permanecer en comunión con Dios en este nivel de la experiencia es de un valor vital.
  14. “… Llamemos a la moza y preguntémosle … Y ella respondió: Sí…” Génesis 24:57, 58. Uno de los puntos álgidos del proceso es la consulta con la directamente implicada.
  15. “Y había salido Isaac a orar al campo, a la hora de la tarde…” Génesis 24:63. La oración antes de empezar una relación, durante y hasta el final debe ser una necesidad y un principio.
  16. “…Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió” Génesis 24:65. El recato, la modestia, el respeto, la pureza y la inocencia deben caracterizar la relación que se inicia.
  17. “…y tomó a Rebeca por mujer, y la amó…” Génesis 24:67. El matrimonio se consumará en la unión del amor con la bendición divina.

 

“Nadie que tema a Dios puede unirse sin peligro con quien no le tema. ‘Andarán dos juntos, si no estuvieren de concierto?’ (Amós 3:3) la felicidad y la prosperidad del matrimonio dependen de la unidad que haya entre los esposos; pero entre el creyente y el incrédulo hay una diferencia radical de gustos, inclinaciones y propósitos. Sirven a dos señores diferentes, entre los cuales la concordia es imposible.

Por puros y rectos que sean los principios de una persona, la influencia de un cónyuge incrédulo tenderá a apartarla de Dios.

El que contrajo matrimonio antes de convertirse tiene después de su conversión mayor obligación de ser fiel a su cónyuge , por mucho que difieran en sus convicciones religiosas. Sin embargo, las exigencias del Señor deben estar por encima de toda relación terrenal, aunque como resultado vengan pruebas y persecuciones.

Manifestada en un espíritu de amor y mansedumbre, esta fidelidad puede influir para ganar el cónyuge incrédulo. Pero el matrimonio de cristianos con infieles está prohibido en la Sagrada escritura. El mandamiento del Señor dice: ‘No os juntéis en yugo con los infieles.’ (2 Cor. 6:14; también 17, 18)”Patriarcas y Profetas, 172

 

 

6. Comentarios

“Si hay un asunto que debe ser considerado cuidadosamente y en el cual se debe buscar el consejo de personas experimentadas y de edad, es el matrimonio; si alguna vez se necesita la Biblia como consejera, si alguna vez se debe buscar en oración la dirección divina, es antes de dar un paso que ha de vincular a dos personas para toda la vida.

Nunca deben los padres perder de vista su propia responsabilidad acerca de la futura felicidad de sus hijos. El respeto de Isaac por el juicio de su padre era resultado de su educación, que le había enseñado a amar una vida de obediencia.

Al mismo tiempo que Abraham exigía a sus hijos que respetasen la autoridad paterna, su vida diaria daba testimonio de que esta autoridad no era un dominio egoísta o arbitrario, sino que se basaba en el amor y procuraba su bienestar y dicha.

Los padres y las madres deben considerar que les incumbe guiar el afecto de los jóvenes, para que contraigan amistades con personas que sean compañías adecuadas. Deberían sentir que, mediante su enseñanza y por su ejemplo, con la ayuda de la divina gracia, deben formar el carácter de sus hijos desde la más tierna infancia, de tal manera que sean puros y nobles y se sientan atraídos por lo bueno y verdadero.

Los que se asemejan se atraen mutuamente, y los que son semejantes se aprecian. Plantad el amor a la verdad, a la pureza y a la bondad temprano en las almas, y la juventud buscará la compañía de los que poseen estas características!

Procuren los padres manifestar en su propio carácter y en su vida doméstica el amor y la benevolencia del Padre celestial. Llenen el hogar de alegría. Para vuestros hijos esto valdrá más que tierras y dinero. Cultívese en sus corazones el amor al hogar, para que puedan mirar hacia atrás, hacia el hogar de su niñez, y ver en él un lugar de paz y felicidad, superado sólo por el cielo. Los miembros de una familia no tienen todos idénticos caracteres, y habrá muchas ocasiones para ejercitar la paciencia e indulgencia; pero por el amor y el dominio propio todos pueden vincularse en la más estrecha comunión.

El amor verdadero es un principio santo y elevado, por completo diferente en su carácter del amor despertado por el impulso, que muere de repente cuando es severamente probado.

Mediante la fidelidad al deber en la casa paterna, los jóvenes deben prepararse para formar su propio hogar.

Practiquen allí la abnegación propia, la amabilidad, la cortesía y la compasión del cristianismo. El amor se conservará vivo en el corazón, y los que salgan de tal hogar para ponerse al frente de su propia familia, sabrán aumentar la felicidad de la persona a quien hayan escogido por compañero o compañera de su vida. Entonces el matrimonio, en vez de ser el fin del amor, será su verdadero principio.” Patriarcas y Profetas, 173, 174

 

 

7. Conclusión

“Las enseñanzas de la Biblia influyen en forma vital sobre la prosperidad del hombre en todas las relaciones de esta vida. Desarrolla los principios que son la base de la prosperidad de una nación, principios vinculados con el bienestar de la sociedad y que son la salvaguardia de la familia, principios sin los cuales ningún hombre puede alcanzar utilidad, felicidad u honra en esta vida, ni asegurarse la vida futura inmortal. No hay posición alguna en esta vida, ni fase alguna de la experiencia humana para la cual la enseñanza de la Biblia no constituya una preparación indispensable.” Patriarcas y Profetas, 648

“Como los patriarcas de la antigüedad, los que profesan amar a Dios deberían erigir un altar al Señor dondequiera que se establezcan. Si alguna vez hubo un tiempo cuando todo hogar debería ser una casa de oración, es ahora. Los padres y las madres deberían elevar sus corazones a menudo hacia Dios para suplicar humildemente por ellos mismos y por sus hijos. Que el padre, como sacerdote de la familia, ponga sobre el altar de Dios el sacrificio de la mañana y de la noche, Mientras la esposa y los niños se le unen en oración y alabanza. Jesús se complace en morar en un hogar tal.

De todo hogar cristiano debería irradiar una santa luz. El amor debe expresarse en hechos. Debe manifestarse en todas las relaciones del hogar y revelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía. Hay hogares donde se pone en práctica este principio, hogares donde se adora a Dios, y donde reina el amor verdadero. De estos hogares, de mañana y de noche, la oración asciende hacia Dios como un dulce incienso, y las misericordias y las bendiciones de Dios descienden sobre los suplicantes como el rocío de la mañana.

Un hogar piadoso bien dirigido constituye un argumento poderoso en favor de la religión cristiana, un argumento que el incrédulo no puede negar. Todos pueden ver que una influencia obra en la familia y afecta a los hijos, y que el Dios de Abraham está con ellos. Si los hogares de los profesos cristianos tuviesen el debido molde religioso, ejercerían una gran influencia en favor del bien. Serían, ciertamente, ‘la luz del mundo’.” Patriarcas y Profetas, 140.

 

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