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El Bautismo Bíblico

 

1. Principio

Creemos que el bautismo es el pacto de una buena conciencia con Dios. La comisión de Jesús a su iglesia fue: “… id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; …” (Mateo 28:18-20).

Cristo ha instituido el bautismo como la señal de entrada en su reino espiritual. Este rito simboliza la sepultura y la resurrección de Jesús, así como la sepultura del viejo hombre y la resurrección de Jesús, así como la sepultura del viejo hombre y la resurrección a nueva vida en Cristo. Hechos 2:37, 38; 8:36-39; Romanos 6:2-5; Colosenses 2:12.

El bautismo es la confesión pública de que seguimos a Jesús, y se lleva a cabo por medio de la inmersión en el agua. Antes de realizarlo debe preceder una instrucción cabal de las verdades bíblicas y un examen bautismal.

Por este motivo, el bautismo infantil sólo puede ser considerado como una institución humana, pues carece de fundamento bíblico.

Personas que no saben diferencias entre lo bueno y lo malo, no serán admitidas al bautismo. Antes de la recepción por bautismo o por votación, cada alma debe haberse separado de la iglesia o congregación a la cual pertenecía.

El bautismo será repetido cuando por primera vez no ha sido hecho en conformidad con la regla bíblica o si alguien recibió el bautismo en estado de ignorancia. Hechos 19:2-6.

 

2. Introducción

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” Marcos 16:15, 16. La comisión impartida por Jesús a sus discípulos era clara y contundente en su orden de acción evangelizadora:

 

• ‘Id’ = Dirigirse a las personas

• ‘Predicad’= Enseñar a las personas

• ‘Creer’ = Aceptación de la persona

 

Otros aspecto más, realmente importantes y previos al bautismo fue expuesto por el apóstol Pedro en Hechos 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados”

 

• ‘Arrepentimiento’ = Dolor por el pecado y propósito de enmienda

• ‘Perdón’ = Aceptación divina de la persona

• ‘Bautizad’ = Decisión de la persona

 

“Cristo ha hecho del bautismo la señal de entrada en su reino espiritual. Ha hecho de él una condición positiva que todos deben cumplir si desean ser considerados bajo la autoridad del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo.” 2 Joyas de los Testimonios, 389.

 

 

3. Definición

El significado espiritual del bautismo se describe en forma simbólica en las siguientes citas: “…Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” Hechos 22:16. “No por las obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por sus misericordia que nos salvó, por el lavado de la regeneración …” Tito 3:5. El acto de lavar es usado como modelo de la acción del bautismo, tal como se realizó el del Señor Jesús: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua …” Mateo 3:16. Así pues este ‘lavacro’ se realiza literalmente con agua, sin embargo los pecados del ser humano son lavados con la sangre derramada de nuestro Salvador: “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” Apocalipsis 1:5.

Así pues, el bautismo es un acto realizado por aquellos que aceptan a Cristo como su Salvador personal y lo deciden voluntariamente como resultado del conocimiento de la verdad y de la realización de la preparación personal necesaria, por medio de la cual reconocen la muerte vicaria de Jesús como el único modo de salvación, tal como se declara en Romanos 6:3 “O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte” ya que la promesa que se encuentra incluida en este símbolo es: “Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él” Romanos 6:8. Expresando el mismo pensamiento en otras palabras podríamos decir que al morir al pecado, así como Cristo murió en la cruz a causa del pecado, también vivimos como nueva criatura en Jesús.

Pero el bautismo no es sólo símbolo de la muerte de Jesucristo, sino también de su sepultura y resurrección: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” Romanos 6:4.

El bautismo se realiza con agua y por inmersión, es decir el cuerpo se sumerge por completo bajo el agua, lo cual se describe como ‘sepultados’ en la cita anterior. La salida del agua se simboliza a través de la resurrección, así como ‘Cristo resucitó’, así también debe iniciarse una vida nueva.

Es interesante tomar en consideración la formula bautismal, pues el acto del bautismo la Divinidad completa participa: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” Mateo 28:19.

“ “El bautismo es una solemne renuncia al mundo. Por esta profesión el yo muere a la vida de pecado. Las aguas cubren al candidato y en presencia del universo entero se sella la promesa mutua. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo el hombre es sepultado con Cristo en el bautismo y se levanta del agua para vivir una nueva vida de lealtad a Dios. Los tres grandes poderes del cielo son testigos del acto, invisibles pero presentes.” La fe por la cual vivo, 146.

 

4. Características

A continuación se detallan las características de un auténtico bautismo bíblico, en lo que se refiere al proceso del rito:

 

1. AGUA ABUNDANTE

 “Bautizaba también Juan en Enón junto a Salim, porque había muchas aguas” Juan 3:23.

 

2. INTRODUCCION EN EL AGUA:

 Bautizante y bautizado

 “Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó” Hechos 8:38.

 

3. SALIDA DEL AGUA

 “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua” Mateo 3:16.

 

4. GOZO

 “Y como subieron del agua … se fue por su camino gozoso” Hechos 8:39.

 

“El bautismo es un rito muy sagrado e importante, y su significado debe comprenderse cabalmente. Significa arrepentirse del pecado, e iniciar una nueva vida en Cristo Jesús.” 2 Joyas de los Testimonios, 391.

 

5. Referencias

Los pasos previos al bautismo son muy importantes, para poder realizar este solemne acto con plena conciencia de la responsabilidad que se asume y en este sentido las Sagradas Escrituras nos presentan el encuentro de Felipe y el gobernador de la reina de Etiopía como una ilustración muy adecuada, en líneas generales:

 

• Búsqueda de las almas: “Empero el ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza …” Hechos 8:26.

• Persona interesada: “… y he aquí un etiope … y había venido a adorar a Jerusalén” Hechos 8:27.

• Estudio de la Palabra: “…leyendo el profeta Isaías” Hechos 8:28.

• Dirección divina: “Y el Espíritu dijo a Felipe: Llégate y júntate a este carro” Hechos 8: 29.

• Oferta de explicación: “…entiendes lo que lees?” Hechos 8:30.

• Aceptación de la oferta: “…Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese, y se sentase con él” Hechos 8:31.

• Tema central: El plan de salvación: “… Como oveja a la muerte fue llevado…” Hechos 8:32.

• Preguntas acerca del tema: “Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: … de quién el profeta dice esto? De sí mismo, o de otro alguno?” Hechos 8:34.

• Estudio sistemático: “Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anuncio el evangelio de Jesús.” Hechos 8:35.

• Solicitud de bautismo: “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; qué impide que yo sea bautizado” Hechos 8:36.

• Evaluación del solicitante: “Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes…” Hechos 8:37.

• Declaración de votos: “… Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios” Hechos 8:37.

• Bautismo: “Y mando parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó” Hechos 8:38.

 

“Los que son bautizados en el triple nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, al comienzo mismo de su vida cristiana declaran públicamente que han abandonado el servicio de Satanás y que han llegado a ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial.” 2 Joyas de los Testimonios, 339.

 

 

6. Comentarios

“En nuestro bautismo nos comprometemos a romper toda relación con Satanás y sus instrumentos, y a poner corazón, mente y alma en la obra de extender el reino de Dios. Todo el cielo está en acción para este propósito. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se han comprometido a cooperar con los instrumentos humanos santificados. Si somos leales a nuestro voto, se abre para nosotros una puerta de comunicación con el cielo: una puerta que ninguna mano humana ni instrumento satánico puede cerrar (RH 17-5-1906).

 

Muchos son sepultados vivos.

El nuevo nacimiento es una experiencia rara en esta época del mundo. Esta es la razón por la que hay tantas perplejidades en las iglesias. Muchos, muchísimos, que pretenden tener el nombre de Cristo no están santificados, y son impíos. Han sido bautizados, pero fueron sepultados vivos. No murió el yo, y por lo tanto no renacieron a una nueva vida en Cristo (MS 148, 1897).

 

(2 Cor. 6: 17.) En el bautismo no hay graduación.

Toda oportunidad, toda ventaja, todo privilegio nos han sido dados para que ganemos una rica experiencia cristiana; pero no aprendemos todo de una sola vez; debe haber un crecimiento. Muchos, después de aprender un poco en la escuela, piensan que están listos para graduarse; piensan que saben todo lo que es digno de saberse. No debemos pensar que tan pronto como somos bautizados estamos listos para graduarnos era la escuela de Cristo. Cuando hemos aceptado a Cristo, y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo nos hemos comprometido a servir a Dios, el Padre, a Cristo y al Espíritu Santo -los tres signatarios y potestades del cielo-, ellos se comprometen a que toda capacidad nos será dada si cumplimos con nuestros votos bautismales de salir “de en medio de ellos” y de apartarnos y no tocar “lo inmundo”. Cuando somos leales a nuestros votos, él dice: “Yo os recibiré” (MS 85, 190 l).

 

 

7. Conclusión

“Cuando los cristianos se someten al solemne rito del bautismo, el Señor registra el voto que hacen de serle fieles. Este voto es su juramento de lealtad. Son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así están unidos con los tres grandes poderes del cielo. Se comprometen a renunciar al mundo para observar las leyes del reino de Dios. Por lo tanto, han de andar en novedad de vida. No han de seguir más las tradiciones de los hombres. No han de seguir por más tiempo métodos deshonestos. Han de obedecer los estatutos del reino del cielo. Han de buscar el honor de Dios. Si son fieles a su voto, serán provistos de gracia y poder que los habilitará para cumplir con toda justicia. “A todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre…

Todos los que entran en la nueva vida deben comprender, antes de su bautismo, que el Señor exige afectos indivisos. . . La práctica de la verdad es esencial. El llevar frutos testifica del carácter del árbol. Un buen árbol no puede llevar malos frutos. La línea demarcatoria será sencilla y distinta, entre los que aman a Dios y guardan sus mandamientos por una parte, y los que no lo aman y descuidan sus preceptos, por la otra. Se necesita una conversión cabal…

Todos lo que estudian la vida de Cristo y practican sus enseñanzas, vendrán a ser como Cristo. Su influencia será como la de él. Revelarán sanidad de carácter. Mientras andan en la humilde senda de la obediencia, haciendo la voluntad de Dios, ejercen una influencia que se hace sentir en favor del progreso de la causa de Dios y la sana pureza de su obra. En estas almas cabalmente convertidas, el mundo debe ver un testimonio del poder santificador de la verdad sobre el carácter humano.

El conocimiento de Dios y de Jesucristo, expresado en el carácter, los exalta sobre todo lo que se estima en la tierra o en el cielo. Es la educación más elevada que haya. Es la llave que abre los portales de la ciudad celestial. Es propósito de Dios que todos los que se visten de Cristo por el bautismo posean este conocimiento. Y los siervos de Dios tienen el deber de presentar a estas almas el privilegio de su alta vocación en Cristo Jesús.

Después que el alma creyente ha recibido el rito del bautismo debe recordar que ha sido dedicada a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo...

Todos los que estudian la vida de Cristo y practican su enseñanza llegarán a ser como Cristo. Su influencia será como la suya. Manifestarán solidez de carácter. Están establecidos en la fe y no serán vencidos por el diablo a causa de la vanidad o el orgullo. Tratan de andar por la humilde senda de la obediencia, y procuran hacer la voluntad de Dios. Su carácter ejerce una influencia que promueve el progreso de la causa de Dios y contribuyen a mantener su obra en una saludable pureza. . .

En estas almas cabalmente convertidas el mundo encuentra testigos del poder santificador de la verdad sobre el carácter humano. Mediante ellas Cristo da a conocer a todos su carácter y su voluntad. En la vida de los hijos de Dios se manifiesta la bendición que recibe cuando se sirve al Señor, y lo opuesto de esto se advierte en los que no observan sus mandamientos. La línea de demarcación es bien clara. Todos los que obedecen los mandamientos de Dios son guardados por su gran poder en medio de la influencia corruptora de los transgresores de su ley. Desde el súbdito más humilde hasta el que ocupa la posición de confianza más elevada, todos son guardados por el poder de Dios por medio de la fe en la salvación

Desde entonces en adelante el creyente debe tener presente que está dedicado a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo. Debe subordinar a esta nueva relación, todas las consideraciones mundanales. Ha declarado públicamente que ya no vive en orgullo y complacencia propia, Ya no ha de vivir en forma descuidada e indiferente. Ha hecho un pacto con Dios. Ha muerto al mundo, debe vivir para Dios y dedicarle toda la capacidad que le confió, sin perder jamás de vista el hecho de que lleva la firma de Dios; es un súbdito del reino de Cristo, participante de la naturaleza divina. Debe entregar a Dios todo lo que es y todo lo que tiene, empleando sus dones para gloria de su nombre.

Las obligaciones del pacto espiritual que se hace en el bautismo son mutuas. Mientras los seres humanos desempeñen su parte con obediencia ferviente, tendrán derecho a orar: “Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel” (1 Rey. 18: 36). El hecho de que habéis sido bautizados en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es una garantía de que si pedís su ayuda, estas potestades os ayudarán en toda emergencia. El Señor oirá y contestará las oraciones de los que le siguen sinceramente, llevan el yugo de Cristo y en su escuela aprenden a ser mansos y humildes.” Evangelismo, 226, 227, 230, 232.

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