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El Juramento

 

1. Principio

Creemos de acuerdo a la Palabra de Dios que un juramento falso o innecesario es abominable a Dios. Mateo 5:34-37; Santiago 5.12.

Generalmente la palabra del verdadero creyente es, “Si, si; no, no”. Sin embargo, en concordancia con el Evangelio, el juramento necesario, es decir, llamar a Dios como testigo que lo que se ha dicho es la verdad, es permitido por Dios. Romanos 1:9; Deuteronomio 6:13; El Discurso Maestro de Jesucristo, 58 – 61.

 

2. Introducción

“… No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; no por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro” Mateo 5:34-36. Es interesante tomar en consideración los siguientes aspectos que el Señor Jesús presenta como inapropiados para ser utilizados como garantía de juramento:

 

• ‘por el cielo’ ya que pertenece a Dios y en el se encuantra su ‘trono’.

• ‘por la tierra’ ya que pertenece a Dios y en ella se encuentra ‘el estrado de sus pies’.

• ‘ni por Jerusalem’ ya que pertenece a Dios y es ‘la ciudad del gran Rey’.

• ‘Ni por tu cabeza’ ya que pertenece a Dios y no ‘puedes hacer’ que nada cambie en ti mismo.

 

Analizado estos cuatro puntos se puede llegar a las siguientes conclusiones:

1. Jesús no permitió jurar por ningún elemento natural: cielo o tierra.

2. Jesús no permitió jurar por ningún elemento material: ciudad.

3. Jesús no permitió jurar por ningún ser humano: uno mismo.

 

“Todo proviene de Dios. No tenemos nada que no hayamos recibido; además, no tenemos nada que no haya sido comprado para nosotros por la sangre de Cristo. Todo lo que poseemos nos llega con el sello de la cruz, y ha sido comprado con la sangre que es más preciosa que cuanto puede imaginarse, porque es la vida de Dios. De ahí que no tengamos derecho de empeñar cosa alguna en juramento, como si fuera nuestra, para garantizar el cumplimiento de nuestra palabra.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 59, 60.

 

3. Definición

“Porque prometiendo Dios a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo” Hebreros 6:13. El sentido del juramento se encuentra claramente específicado en esta cita bíblica, ya que incluye los siguientes puntos:

 

• Confirmación cierta de una declaración.

• Autoridad máxima como aval.

• Seguridad plena de cumplimiento.

• Garantía absoluta de realización.

• Veracidad incuestionable de la declaración.

 

Una ampliación de estos pensamientos se confirman en Apocalipsis 10:6 “Y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, …” . En las Sagradas Escrituras se citan razones que justifican el juramento en nombre de Dios.

 

1. Eternidad de Dios: Atemporalidad, no depende del tiempo.

 

2. Dios como Creador: Todo lo pertenece porque todo lo ha creado.

 “Porque los hombres ciertamente por el mayor que ellos juran; y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpusó juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos a trabarnos de la esperanza propuesta. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma , y que entra hasta dentro del velo. Donde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho Pontífice eternalmente según el orden de Melchisedec” Hebreos 6:17-20.

 

3. Inmutabilidad del consejo divino: Invariables declaraciones divinas.

 

4. Comunicación de seguridad y firmeza divinas: Indubitable cumplimiento de las declaraciones divinas.

 

5. Confirmación de la esperanza y promesa del plan de salvación: Jesús como Salvador y Mediador.

 “El Señor Jehová juró por su santidad…” Amos 4:2.

 

6. Santidad: Rasgos distintivos e inherente de la Divinidad.

 “Juró Jehová por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza…” Isaías 62:8

 

7. Omnipotencia: Poder y fortaleza divinos.

 

“Los judíos entendían que el tercer mandamiento prohibía el uso profano del nombre de Dios; pero se creían libres para pronunciar otros juramentos. Prestar juramento era común entre ellos. Por medio de Moisés se les prohibió jurar en falso; pero tenían muchos artificios para librarse de la obligación que entraña un juramento. No temían incurrir en lo que era realmente blasfemia ni les atemorizaba el perjurio, siempre que estuviera disfrazado por algún subterfugio técnico que les permitiera eludir la ley.

Jesús condenó sus prácticas, y declaró que su costumbre de jurar era una transgresión del mandamiento de Dios.

Pero el Salvador no prohibió el juramento judicial o legal en el cual se pide solemnemente a Dios que sea testigo de que cuanto se dice es la verdad, y nada más que la verdad.

El mismo Jesús, durante su juicio ante el Sanedrín, no se negó a dar testimonio bajo juramento.

Dijo el sumo sacerdote: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios”.

Contestó Jesús: “Tú lo has dicho”. Si Cristo hubiera condenado en el Sermón del Monte el juramento judicial, en su juicio habría reprobado al sumo sacerdote y así, para provecho de sus seguidores, habría corroborado su propia enseñanza.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 60.

 

4. Características

La Palabra de Dios presenta diferentes ejemplos del uso que las personas dan al juramento:

 

• Fidelidad a la palabra comprometida en nombre de Dios, Creador.

 “Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos …” Génesis 24:3.

 

• Inviolabilidad de la palabra compro-metida en nombre de Dios, Dirigente de la nación.

 “…hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar” Josué 9:19.

 

• Vinculación fraternal en la misma fe en nombre de Dios: Máxima autoridad espiritual.

 “…ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová sea entre mí y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre” 1 Samuel 20:42.

 

• Revelación de la verdad en nombre de Dios: Juez supremo.

 “… y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás a tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia” 1 Reyes 8:31, 32.

 

• Solicitud de declaración veraz en nombre de Dios: Testigo divino.

 “…Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo” Mateo 26:63, 64.

 

“A muchos que no temen engañar a sus semejantes se les ha enseñado que es una cosa terrible mentir a su Hacedor, y el Espíritu Santo les ha hecho sentir que es así. Cuando están bajo juramento, se les recuerda que no declaran sólo ante los hombres, sino también ante Dios; que si mienten, ofenden a Aquel que lee el corazón y conoce la verdad. El conocimiento de los castigos terribles que recibió a veces este pecado tiene sobre ellos una influencia restrictiva.

Si hay alguien que puede declarar en forma consecuente bajo juramento, es el cristiano. Vive continuamente como en la presencia de Dios, seguro de que todo pensamiento es visible a los ojos del Ángel con quien tenemos que ver; y cuando ello le es requerido legalmente, le es lícito pedir que Dios sea testigo de que lo que dice es la verdad, y nada más que la verdad.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 60, 61.

 

5. Referencias

A continuación se presentan un serie de ejemplos correspondientes a modos equivocados de jurar:

 

• “Ay de vosotros, guías ciegos! Que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es” Mateo 23:16.

 

• “Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.” Mateo 23:18.

 

• “Mas sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por cielo, ni por la tierra, ni por cualquier juramento …porque no caigáis en condenación” Santiago 5:12.

 

• “¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios …” Jeremías 5:7.

“Jesús enunció un principio que haría inútil todo juramento. Enseña que la verdad exacta debe ser la ley del hablar. ‘Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede’.

 

Estas palabras condenan todas las frases e interjecciones insensatas que rayan en profanidad. Condenan los cumplidos engañosos, el disimulo de la verdad, las frases lisonjeras, las exageraciones, las falsedades en el comercio que prevalecen en la sociedad y en el mundo de los negocios. Enseñan que nadie puede llamarse veraz si trata de aparentar lo que no es o si sus palabras no expresan el verdadero sentimiento de su corazón.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 61.

 

6. Comentarios

“Todo cuanto hacen los cristianos debe ser transparente como la luz del sol. La verdad es de Dios; el engaño, en cada tina de sus muchas formas, es de Satanás; el que en algo se aparte de la verdad exacta, se somete al poder del diablo. Pero no es fácil ni sencillo decir la verdad exacta.

No podemos decirla a menos que la sepamos; y ¡cuántas veces las opiniones preconcebidas, el prejuicio mental, el conocimiento imperfecto, los errores de juicio impiden que tengamos una comprensión correcta de los asuntos que nos atañen! No podemos hablar la verdad a menos que nuestra mente esté bajo la dirección constante de Aquel que es verdad.

Por medio del apóstol Pablo, Cristo nos ruega: “Sea vuestra palabra siempre con gracia”. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”.* A la luz de estos pasajes vemos que las palabras pronunciadas por Cristo en el monte condenan la burla, la frivolidad y la conversación impúdica. Exigen que nuestras palabras sean no solamente verdaderas sino también puras.

Quienes hayan aprendido de Cristo no tendrán participación “en las obras infructuosas de las tinieblas”. En su manera de hablar, tanto como en su vida, serán sencillos, sinceros y veraces porque se preparan para la comunión con los santos en cuyas “bocas no fue hallada mentira”.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 61, 62.

 

7. Conclusión

“Vi que si hay en la tierra alguien que pueda testificar bajo juramento en forma consecuente, ese tal es el creyente. El vive a la luz del rostro de Dios. Se fortifica en su fortaleza. Y cuando la ley debe decidir asuntos de importancia, no hay quien pueda apelar con tanto acierto a Dios como el creyente. El ángel me ordenó notar que Dios jura por si mismo. (Gén. 22:16; Heb. 6:13, 17.) Juró a Abraham (Gén. 26:3), a Isaac (Sal. 105: 9; Jer. 11:5), y a David (Sal. 132:11; Hech. 2:30) Dios exigió de los hijos de Israel un juramento entre hombre y hombre. (Ex. 22:10, 11.) Jesús se sometió al juramento en la hora de su juicio. El sumo sacerdote le dijo: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.” (Mat. 26:63) Jesús le contestó: “Tú lo has dicho.” 75 (Vers. 64.) Si Jesús, en sus enseñanzas a los discípulos, se hubiese referido al juramento judicial, habría reprendido al sumo sacerdote, y puesto en práctica sus enseñanzas para beneficio de sus discípulos que estaban presentes. A Satanás le ha agradado que algunos hayan considerado el juramento en forma errónea; porque le ha dado oportunidad de oprimirles y quitarles el dinero de su Señor. Los mayordomos de Dios deben ser más prudentes, trazar sus planes y prepararse para resistir a los designios de Satanás; porque él hará mayores esfuerzos que nunca antes.” 1 Joyas de los Testimonios, 75, 76.

 

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