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La Predicación del Evangelio

 

1. Principio

Creemos en la gran comisión misionera de Jesús: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

Consideramos como un privilegio y un deber poder cooperar en la propagación oral y escrita del Evangelio en todo el mundo. Mateo 11:29, 30; 24:14; Marcos 16:15, 16; Hechos 1:8; Apocalipsis 14:6-12.

 

2. Introducción

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” Romanos 1:16. La palabra traducida como ‘evangelio’ significa ‘ buenas nuevas’, las cuales tienen un efecto específico:

1. ‘poder de Dios’ = Fuerza divina

2. ‘para salvación’ = Redención divina

3. ‘a todo aquel que cree’ = Fe del ser humano

 Las Sagradas Escrituras reúnen todos los datos necesarios como orientación en la predicación de las buenas nuevas de salvación: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” Mateo 24:14.

4. ‘todo el mundo’ = Predicación mundial

5. ‘vendrá el fin’ = Conclusión de este mundo.

 “La comisión evangélica es la magna carta misionera del reino de Cristo. Los discípulos habían de trabajar fervorosamente por las almas, dando a todos la invitación de misericordia. No debían esperar que la gente viniera a ellos; sino que debían ir ellos a la gente con su mensaje.” Los Hechos de los Apóstoles, 24.

 

3. Definición

Con el din de comprender el termino ‘evangelio’ en su sentido más amplio, tal como lo describe las Escrituras, es importante analizar sus conceptos complementarios:

 

• “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” Marcos 1:1

 Las alegres nuevas a anunciar incluyen como punto central a Cristo como Hijo de Dios.

 

• “…Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios” Marcos 1:14.

 Las alegres nuevas a anunciar incluyen la segunda venida de Cristo, su reino.

 

• “…El tiempo es cumplido …arrepentíos, y creed al evangelio” Marcos 1:15.

 Las alegres nuevas a anunciar incluyen la predicación del arrepentimiento y la fe.

 

• “…anunciando el evangelio, y sanando por todas partes” Lucas 9:6.

 Las alegres nuevas a anunciar incluyen la ayuda a los enfermos..

 

• “…anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” Hechos 8:12.

 Las alegres nuevas a anunciar incluyen la consecuencia directa de la decisión de los oyentes.

 

“Los discípulos habían de realizar su obra en el nombre de Cristo. Todas sus palabras y hechos habían de llamar la atención al poder vital de su nombre para salvar a los pecadores. Su fe habría de concentrarse en Aquel que es la fuente de la misericordia y el poder. En su nombre habían de presentar sus peticiones ante el Padre, y recibirían respuesta. Habían de bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El nombre de Cristo había de ser su consigna, su divisa distintiva, su vínculo de unión, la autoridad para su curso de acción y la fuente de su éxito. Nada que no llevara su nombre y su inscripción había de ser reconocido en su reino.” Los Hechos de los Apóstoles, 24.

 

4. Características

El objeto del ministerio de Cristo durante su estadía en la tierra se expresa claramente en Isaías 42:6, 7 “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendre por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.”

• ‘pacto al pueblo’ = Dirección del pueblo.

• ‘luz de las naciones’ = Luz del mundo.

• ‘abras los ojos de los ciegos’ = Visión física y espíritual.

• ‘saques de la cárcel’ = Liberación física y espíritual.

Jesús cumplió literalmente esta comisión, la cual El transfirió a sus seguidores: “… Para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo …, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” Hechos 26:15, 16, 18.

Así pues, la predicación del Evangelio ha sido delegada a cada uno de los discípulos de Jesús, lo cual implica:

 

1. Servicio: ‘para ponerte por ministro’

 Los seguidores de Cristo deben servir a la humanidad; hacer el bien.

 

2. Testimonio: ‘para ponerte por …testigo’

 Los seguidores de Cristo deben ser testigos de la verdad a la humanidad; presentar la verdad.

 

3. Visión: ‘abras sus ojos’

 Los seguidores de Cristo deben ofrecer la visión espíritual a la humanidad; ver espiritualmente.

 

4. Conversión: ‘se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la

 potestad de Satanás a Dios’

 Los seguidores de Cristo deben ofrecer la posibilidad del cambio a la humanidad; luz y poder de Dios.

 

5. Fe: ‘la fe que es en mí’

 Los seguidores de Cristo deben dar a conocer los dones del Espíritu; amor, fe y esperanza en Cristo.

 

6. Perdón: ‘perdón de pecados’

 Los seguidores de Cristo deben ofrecer el perdón de los pecados en Jesús; justificación en Dios.

 

7. Herencia: ‘herencia entre los santificados’

 Los seguidores de Cristo deben presentar la visión del reino de Dios y su posible participación; venida de Jesús y vida eterna.

 

“Id a todas las naciones, les ordenó, id a las partes más alejadas del globo habitable, y estad seguros de que aun allí mi presencia estará con vosotros.

Trabajad con fe y confianza; porque yo no os olvidaré nunca. Estaré siempre con vosotros, ayudándoos a realizar y cumplir vuestro deber, guiándoos, alentándoos, santificándoos, sosteniéndoos y dándoos éxito en hablar palabras que llamen la atención de otros al cielo.” Los Hechos de los Apóstoles, 25.

 

5. Referencias

El Señor Jesús obró de un modo especial en sus discípulos de modo que pudieran ser preparados para la gran obra que les esperaba, la cual es la misma para nosotros y, requiere, también, una similar preparación:

 

1. Conocimiento y Comprensión

 “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” Lucas 24:45.

 

2. Unción del Espíritu Santo

 “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” Lucas 24:49.

 

3. Predicación exitosa

 “Muchos de los que habían oído la palabra, creyeron” Hechos 4:4.

 

4. Método de trabajo

 “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con masedumbre corrija a los que se oponen, …” 2 Timoteo 2:24, 25.

 

5. Testimonio personal

 “Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras” Tito 2:7.

 

6. Responsabilidad

 “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra” 2 Timoteo 4:1, 2.

 

7. Dirección

 “Porque los labios del sacerdote han de guardar sabiduría y de su boca el pueblo buscará la ley” Malaquías 2:7.

 

“El Salvador sabía que ningún argumento, por lógico que fuera, podría ablandar los duros corazones, o traspasar la costra de la mundanalidad y el egoísmo. Sabía que los discípulos habrían de recibir la dotación celestial; que el Evangelio sería eficaz sólo en la medida en que fuera proclamado por corazones encendidos y labios hechos elocuentes por el conocimiento vivo de Aquel que es el camino, la verdad y la vida.

La obra encomendada a los discípulos requeriría gran eficiencia; porque la corriente del mal que fluía contra ellos era profunda y fuerte. Estaba al frente de las fuerzas de las tinieblas un caudillo vigilante y resuelto, y los seguidores de Cristo podrían batallar por el bien sólo mediante la ayuda que Dios, por su Espíritu, les diera.” Los Hechos de los Apóstoles, 26.

 

6. Comentarios

“Por cuarenta días Cristo permaneció en la tierra, preparando a los discípulos para la obra que tenían por delante, y explicándoles lo que hasta entonces habían sido incapaces de comprender.

Les habló de las profecías concernientes a su advenimiento, su rechazamiento por los judíos, y su muerte, mostrando que todas las especificaciones de estas profecías se habían cumplido. Les dijo que debían considerar este cumplimiento de la profecía como una garantía del poder que los asistiría en sus labores futuras. “Entonces les abrió el sentido ­leemos, ­para que entendiesen las Escrituras; y díjoles: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalén.” Y añadió: “Vosotros sois testigos de estas cosas.” (Luc. 24: 45-48.)

Durante estos días que Cristo pasó con sus discípulos, obtuvieron ellos una nueva experiencia. Mientras oían a su amado Señor explicando las Escrituras a la luz de todo lo que había sucedido, su fe en él se estableció plenamente.

Llegaron al punto de poder decir: “Yo sé a quién he creído.”

(2 Tim. 1:12.) Comenzaron a comprender la naturaleza y extensión de su obra, a ver que habían de proclamar al mundo las verdades que se les habían encomendado.

Los sucesos de la vida de Cristo, su muerte y resurrección, las profecías que señalaban estos sucesos, los misterios del plan de la salvación, el poder de Jesús para perdonar los pecados, ­de todas estas cosas habían sido testigos, y debían hacerlas conocer al mundo. Debían proclamar el Evangelio de paz y salvación mediante el arrepentimiento y el poder del Salvador.

Antes de ascender al cielo, Cristo dio a los discípulos su comisión.

Les dijo que debían ser los ejecutores del testamento por el cual él legaba al mundo los tesoros de la vida eterna.

Vosotros habéis sido testigos de mi vida de sacrificio en favor del mundo, les dijo. Habéis visto mis labores por Israel.

Y aunque mi pueblo no quiso acudir a mí para poder tener vida, a pesar de que los sacerdotes y gobernantes han hecho conmigo lo que querían, aunque me han rechazado, tendrán todavía otra oportunidad de aceptar al Hijo de Dios.

Habéis visto que recibo libremente a todos los que acuden a mí confesando sus pecados. Al que a mí viene no lo echaré fuera de ninguna manera.

Os encomiendo a vosotros, mis discípulos, este mensaje de misericordia.

Ha de darse tanto a los judíos como a los gentiles, ­primero a Israel y entonces a todas las naciones, lenguas y pueblos. Todos los que crean integrarán una iglesia.” Los Hechos de los Apóstoles, 23, 24.

 

7. Conclusión

Se asigna una obra particular a cada cristiano. (Southern Watchman, 2 de agosto de 1904.)

Dios exige que cada uno sea un obrero en su viña. Has de aceptar la obra que ha sido puesta a tu cargo y has de realizarla fielmente. (Bible Echo, 10 de junio de 1901.)

Si cada uno de vosotros fuera un misionero vivo, el mensaje para este tiempo sería rápidamente proclamado en todos los países, a toda nación, tribu y lengua. (Testimonies, tomo 6, pág. 438.)

Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente de vida. El que recibe, llega a ser un dador. La gracia de Cristo en el alma, es como un manantial en el desierto, cuyas aguas surgen para refrescar a todos, y hace a los que están por perecer, ávidos de beber el agua de la vida. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 162.)

Dios espera un servicio personal de cada uno de aquellos a quienes ha confiado el conocimiento de la verdad para este tiempo. No todos pueden salir como misioneros a los países extranjeros, pero todos pueden ser misioneros en su propio ambiente para sus familias y su vecindario. (Testimonies, tomo 9, pág. 30.)

Cristo se hallaba sólo a pocos pasos del trono celestial cuando dio su comisión a sus discípulos. Incluyendo como misioneros a todos los que creyeran en su nombre, dijo: “Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura”.

El poder de Dios había de acompañarlos. (Southern Watchman, 20 de septiembre de 1904.)

El salvar almas debe ser la obra de la vida de todos los que profesan a Cristo.

Somos deudores al mundo de la gracia que Dios nos concedió, de la luz que ha brillado sobre nosotros, y de la hermosura y el poder que hemos descubierto en la verdad. (Testimonies, tomo 4, pág. 53.)

En todas partes se nota una tendencia a reemplazar el esfuerzo individual por la obra de las organizaciones.

La sabiduría humana tiende a consolidar, a centralizar, a formar grandes iglesias e instituciones.

Muchos dejan a las instituciones y organizaciones la tarea de practicar la beneficencia; se eximen del contacto con el mundo, y sus corazones se enfrían.

Se absorben en sí mismos incapacitándose para recibir impresiones.

El amor a Dios y a los hombres desaparece de su alma. Cristo encomienda a sus discípulos una obra individual, una obra que no se puede delegar a un poderhabiente.

El servir a los enfermos y a los pobres, el predicar el Evangelio a los perdidos, no debe ser dejado al cuidado de juntas y organizaciones de caridad. Es la responsabilidad individual, el esfuerzo personal, el sacrificio propio, lo que exige el Evangelio. (El Ministerio de Curación, pág. 137.)

Todo el que ha recibido la iluminación divina, ha de alumbrar la senda de aquellos que no conocen la Luz de la vida. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 126.)

A cada uno se le ha asignado una obra, y nadie puede reemplazarlo. Cada uno tiene una misión de maravillosa importancia, que no puede descuidar o ignorar, pues su cumplimiento implica el bienestar de algún alma, y su descuido el infortunio de alguien por quien Cristo murió. (Review and Herald, 12 de diciembre de 1893.)

Todos debemos ser obreros juntamente con Dios. Ningún ocioso es reconocido como siervo suyo. Los miembros de la iglesia deben sentir individualmente que la vida y la prosperidad de la iglesia resultan afectadas por su conducta. (Review and Herald, 15 de febrero de 1887.)

Cada alma que Cristo ha rescatado está llamada a trabajar en su nombre para la salvación de los perdidos.

Esta obra había sido descuidada en Israel. ¿No es descuidada hoy día por los que profesan ser los seguidores de Cristo? (Lecciones Prácticas del Gran Maestro. pág. 175.)

Hay algo que cada uno debe hacer. Toda alma que cree la verdad ha de ocupar su lugar diciendo: “Heme aquí, envíame a mí”. Isa. 6: 8. (Testimonies, tomo 6, pág. 49.)16

Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 60.)

El que llega a ser hijo de Dios ha de considerarse como eslabón de la cadena tendida para salvar al mundo.

Debe considerarse uno con Cristo en su plan de misericordia, y salir con él a buscar y salvar los perdidos. (El Ministerio de Curación, pág. 98.)

Todos pueden encontrar algo que hacer. Nadie debe figurarse que para él no hay sitio en qué trabajar por Cristo.

El Salvador se identifica con cada hijo de la humanidad. (El Ministerio de Curación. pág. 97.)

Los que se unieron al Señor y prometieron servirle están obligados a participar con él en la grande y magnífica obra de salvar almas. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 82.)

Tan vasto es el campo y tan grande la empresa, que todo corazón santificado será alistado en el servicio como instrumento del poder divino. (3 Joyas de los Testimonios, pág. 309.)

Los hombres son en mano de Dios instrumentos de los que él se vale para realizar sus fines de gracia y misericordia. Cada cual tiene su papel que desempeñar; a cada cual le ha sido concedida cierta medida de luz, adecuada a las necesidades de su tiempo, y suficiente para permitirle cumplir la obra que Dios le asignó.” El Conflicto de los Siglos, 391.

 

 

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