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El Fuerte pregón y el ángel de Apocalipsis 18

 

 

1. Principio

Creemos que el fuerte pregón del tercer ángel tuvo su inicio en el año 1888 en el congreso de Minneapolis con el mensaje “Cristo nuestra justicia”. Esto fue el comienzo de la “luz” del ángel de Apocalipsis 18:1-4.

“El tiempo de prueba está precisamente delante de nosotros, pues el fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra.” 1 Mensajes Selectos, 425.

“Cristo nuestra justicia” “… es el mensaje que Dios ordenó que fuera dado al mundo. Es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz y acompañado por el abundante derramamiento de su Espíritu.” Testimonios para los Ministros, 92.

Mientras la proclamación del tercer mensaje angélico crece hasta convertirse en un fuerte pregón, viene otro ángel para unirse a esta obra.

“El ángel que une su voz a la proclamación del tercer mensaje, alumbrará toda la tierra con su gloria. Así se predice una obra de extensión universal y de poder extraordinario. …

“Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés. Como la ’lluvia temprana’ fue dada en tiempo de la efusión del Espíritu Santo al principio del ministerio evangélico, para hacer crecer la preciosa semilla, así la ’lluvía tardía’ será dada al final de dicho ministerio para hacer madurar la cosecha.” El Conflicto de los Siglos, 669.

Muchos no aceptaron el mensaje “Cristo nuestra justicia” y ésto tuvo graves consecuencias. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918) había una severa crisis. El cuarto y el sexto mandamiento fueron transgredidos abiertamente, pero, algunos miembros permanecieron fieles a los Diez Mandamientos y siendo guiados por el Espíritu del Señor, llevaron adelante, simultáneamente, en varios países, una obra de reforma.

De hecho, son los fieles o el remanente profetizado de Apocalipsis 12:17; 14:12 y 3:14-22, a quienes Dios usará en la finalización de su obra para dirigir el último mensaje de amonestación al mundo.

“El capítulo 18 del Apocalipsis indica el tiempo en que, por haber rechazado la triple amonestación de Apocalipsis 14:6-12, la iglesia alcanzará el estado predicho por el segundo ángel, y el pueblo de Dios que se encontrare aún en Babilonia, será llamado a separarse de la comunión de ésta. Este mensaje será el último que se dé al mundo y cumplirá su obra…

“Pero Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes de que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y que no tengan parte en sus pecados ni en sus plagas. De ahí que este movimiento esté simbolizado por el ángel que baja del cielo, alumbrando la tierra y denunciando con voz potente los pecados de Babilonia. Al mismo tiempo que este mensaje, se oye el llamamiento: ’Salid de ella, pueblo mío’. Estas declaraciones, unidas al mensaje del tercer ángel, constituyen la amonestación final que debe ser dada a los habitantes de la tierra.” El Conflicto de los Siglos, 441, 662.

 

2. Introducción

“Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, para que no padezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago. Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones” Jeremías 51:6,7. De acuerdo al contenido de estos versículos es evidente el siguiente mensaje:

 

• Llamado a la salida de Babilonia

• Castigo de Babilonia por su maldad

• Juicio divino sobre Babilonia

• Ebriedad y aturdimiento de otras naciones a causa de Babilonia

 

Estas declaraciones profetizadas por el profeta Jeremías tienen una doble aplicación, ya que se cumplieron en relación a la ciudad de Babilonia histórica y también lo harán respecto a la Babilonia espiritual.

Se anunciaba la caída de Babilonia, en el segundo mensaje angélico: “…Ha caído, ha caído Babilonia la gran ciudad …” Apocalipsis 14:8 y después otro ángel, posterior a éste “…clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia…” Apocalipsis 18:2.

“la profecía declara que el primer ángel hará su proclamación ’a cada nación, y tribu, y lengua, y pueblo’. El aviso del tercer ángel, que forma parte de ese triple mensaje, no tendrá menos alcance. La profecía dice de él que será proclamado en alta voz por un ángel que vuele por en medio del cielo; y llamará la atención del mundo.” El Conflicto de los Siglos, 503.

 

3. Definición

“Después de estas cosas vi otro ángel descender del cielo teniendo grande potencia; y la tierra fue alumbrada de su gloria. Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia…” Apocalipsis 18:1, 2. Estos versículos nos presentan otro ángel más con gran poder y gloria clamado a gran voz la caída de Babilonia, la cual se ha convertido en:

1. “habitación de demonios”

2. “guarida de todo espíritu inmundo”

3. “albergue de todas aves sucias y aborrecibles” Apocalipsis 18:2.

La descripción de Babilonia, que se encuentra en este versículo, es realmente horrenda y repugnante, ya que estos calificativos se refieren a la condición espiritual de ésta se comprende el por qué de estos adjetivos:

1. “…hablará palabras contra el Altísimo”

2. “a los santos del Altísimo quebrantara”

3. “pensará en mudar los tiempos y la ley” Daniel 7:25.

Estos tres aspectos ya se evidenciaron en gran parte durante la supremacía papal en un período de 1.260 años. Sin embargo, otro poder se adherirá a estos mismos principios y fortalecerá este poder:

1. “hace a la tierra y a los moradores de ella adorar … cualesquiera que no adoraren …sean muertos”

2. “engaña a los moradores de la tierra”

3. “ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviere la señal o el nombre, … o el número” Apocalipsis 13:12, 15, 14, 17.

A través de imposición física, intelectual y económica los Estados Unidos de Norteamerica, como poder político en coalición con los poderes religiosos: protestantismo, catolicismo y paganismo, impondrá los principios religiosos a seguir, los cuales se encuentran en abierta oposición a los divinos:

 

1. “la paciencia de los santos”

2. “guardan los mandamientos de Dios”

3. “la fe de Jesús” Apocalipsis 14:12.

 

Un grupo de hijos de Dios, calificado como santo, que revelan los frutos del Espíritu, es fiel a la ley divina y acepta a Cristo como Salvador y Dios, se destacará entre todos aquellos que siguen a la mayoría, pues han aceptado el llamado de los tres ángeles y ahora proclaman aún el mensaje del ángel de Apocalipsis 18, de modo que este último llamado de gracia pueda rescatar a aquellos que poco antes de finalizar el tiempo tomen la decisión a favor de Dios y su verdad: “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, …” Apocalipsis 18:4.

 

Este llamado se proclamaba por las siguientes razones:

1. “no seáis participantes de sus pecados”

2. “no recibáis de sus plagas”

3. “sus pecados han llegado hasta el cielo” Apocalipsis 18:4, 5

 

Permanecer en una organización religiosa que incumple la ley de Dios es participar de los pecados de ésta, lo cual implica retribución y juicio en correspondencia.

“Miles de voces predicarán el mensaje por toda la tierra … Es así como los habitantes de la tierra tendrán que decidirse en pro o en contra de la verdad.” El Conflicto de los Siglos, 670.

 

4. Características

El mensaje de Apocalipsis 18 reune una serie de caracteristicas que lo hacen especial, algunas de las cuales se presentan a continuación:

 

1. MENSAJE FINAL

“… no recibáis de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades” Apocalipsis 18:4, 5.

La descripción de las siete últimas plagas se encuentra en Apocalipsis 16, donde se describe tras la última la inminente venida de Cristo.

Así pues, el mensaje de Apocalispsis 18 es el último que recibirá este mundo y sus habitantes.

 

2. MENSAJE DECISIVO

“Salid de ella …” Apocalipsis 18:4.

La orden es imperativa y no permite ninguna otra alternativa, portergación o interpretación. Cada ser humano deberá decidir sí desea formar parte de el último grupo de fieles, descritos en Apocalipsis 14:12 o no.

 

3. MENSAJE DE JUICIO

“…porque el Señor Dios es fuerte, que la juzgará” Apocalipsis 18:8.

El juicio que se anuncia sobre Babilonia se encuentra detallado en Apocalipsis 20, donde se describe el juicio de todos aquellos individuos e instituciones que eligieron la desobedencia, el deshonor y el rechazo de Dios y su ley.

 

4. MENSAJE PODEROSO

“… otro ángel descender del cielo con grande potencia…” Apocalipsis 18:1.

El mensaje tiene poder, ya que la auténtica potencia, procede del Espíritu Santo, el cual será derramado copiosamente en aquellos que anuncian la verdad divina, de acuerdo con Zacarías 4:6.

 

5. MENSAJE ILUMINADOR

“…y la tierra fue alumbrada” Apocalipsis 18:1.

La lumbre de la vida que es capaz de distribuir luz a toda la tierra es Cristo, el Redentor del ser humano, el Justificador del pecador, tal como se presenta en Juan 8:12.

 

6. MENSAJE DE ALEGRÍA

“Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios ha vengado vuestra causa en ella” Apocalipsis 18:20.

La maldad que estos poderes religiosos han practicado y la saña con la que han perseguido a los fieles hijos de Dios de todas las épocas, será juzgada, retribuida y vengada por el Señor cuando se cumpla el tiempo, de acuerdo con Apocalipsis 19:2.

 

7. MENSAJE DE VINDICACIÓN DIVINA

“Después de estas cosas oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que decía: Aleluya: Salvación y honra y gloria y potencia al Señor Dios nuestro” Apocalipsis 19:1.

“Este mensaje había de presentar en forma más prominente al mundo al Salvador levantado, el sacrificio por los pecados del mundo entero. Presentaba la justificación por la fe en el Garante [Cristo]; invitaba al pueblo a recibir la justicia de Cristo, que se manifiesta en la obediencia a todos los mandamientos de Dios. Muchos habían perdido de vista a Jesús. …Este es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz, y acompañado por el derramamiento de su Espíritu en gran medida.” Testimonios para los Ministros, 89.

 

5. Referencias

Es importante tomar en consideración algunas de las funciones del pueblo de Dios que lo identifican como tal:

 

• Sostén y defensa de la verdad

 “…la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” 1 Tim. 3:15.

 

• Predicación y enseñanza de la verdad

 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado …” Mateo 28:19, 20.

 

• Glorificación de Dios por los resultados

 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto” Juan 15:8.

 

• Amor a Dios, a los semejantes y obediencia de la ley divina

 “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus madamientos no son penosos” 1 Juan 5:2,3.

“El tercer ángel de Apocalipsis 14 está representado como que vuela velozmente por el medio del cielo clamando: ’Aquí están los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús’. Aquí se muestra la naturaleza de la obra que debe realizar el pueblo de Dios. Tiene un mensaje tan importante que se lo representa como volando al presentarlo al mundo. Tiene en sus manos el pan de vida para un mundo hambriento. El amor de Cristo lo constriñe. Este es el último mensaje. No hay otro mensaje después de éste; no hay más invitaciones de gracia que dar después que este mensaje haya realizado su obra. Qué responsabilidad!” 5 Testimonios, 206.

 

6. Comentarios

“Y después de estas cosas vi otro ángel descender del cielo teniendo grande potencia; y la tierra fue alumbrada de su gloria. Y clamó con fortaleza en alta voz diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.” “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas.” (Apocalipsis 18: 1, 2, 4.)

Estos versículos señalan un tiempo en el porvenir cuando el anuncio de la caída de Babilonia, tal cual fue hecho por el segundo ángel de Apocalipsis 14:8, se repetirá con la mención adicional de las corrupciones que han estado introduciéndose en las diversas organizaciones religiosas que constituyen a Babilonia, desde que ese mensaje fue proclamado por primera vez, durante el verano de 1844. Se describe aquí la terrible condición en que se encuentra el mundo religioso. Cada vez que la gente rechace la verdad, habrá mayor confusión en su mente y más terquedad en su corazón, hasta que se hunda en temeraria incredulidad. En su desafío de las amonestaciones de Dios, seguirá pisoteando uno de los preceptos, del Decálogo hasta que sea inducida a perseguir a los que lo consideran sagrado. Se desprecia a Cristo cuando se manifiesta desdén hacia su Palabra y hacia su pueblo. Conforme vayan siendo aceptadas las enseñanzas del espiritismo en las iglesias, irán desapareciendo las vallas impuestas al corazón carnal, y la religión se convertirá en un manto para cubrir las más bajas iniquidades. La creencia en las manifestaciones espiritistas abre el campo a los espíritus seductores y a las doctrinas de demonios, y de este modo se dejarán sentir en las iglesias las influencias de los ángeles malos.

Se dice de Babilonia, con referencia al tiempo en que está presentada en esta profecía: “Sus pecados han llegado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus maldades.” (Apocalipsis 18: 5.) Ha llenado la medida de sus culpas y la ruina está por caer sobre ella. Pero Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes de que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y que no tengan parte en sus pecados ni en sus plagas. De ahí que este movimiento esté simbolizado por el ángel que baja del cielo, alumbrando la tierra y denunciando con voz potente los pecados de Babilonia. Al mismo tiempo que este mensaje, se oye el llamamiento: “Salid de ella, pueblo mío.” Estas declaraciones, unidas al mensaje del tercer ángel, constituyen la amonestación final que debe ser dada a los habitantes de la tierra.

Terrible será la crisis a que llegará el mundo. Unidos los poderes de la tierra para hacer la guerra a los mandamientos de Dios, decretarán que todos los hombres, “pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos” (Apocalipsis 13: 16), se conformen a las costumbres de la iglesia y observen el falso día de reposo. Todos los que se nieguen a someterse serán castigados por la autoridad civil, y finalmente se decretará que son dignos de muerte. Por otra parte, la ley de Dios que impone el día de reposo del Creador exige obediencia y amenaza con la ira de Dios a los que violen sus preceptos.

Dilucidado así el asunto, cualquiera que pisotee la ley de Dios para obedecer una ordenanza humana, recibe la marca de la bestia; acepta el signo de sumisión al poder al cual prefiere obedecer en lugar de obedecer a Dios. La amonestación del cielo dice así: “¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que está preparado sin mezcla alguna en el cáliz de su ira!” (Apocalipsis 14: 9, 10, V.M.)

Pero nadie sufrirá la ira de Dios antes que la verdad haya sido presentada a su espíritu y a su conciencia, y que la haya rechazado. Hay muchas personas que no han tenido jamás oportunidad de oír las verdades especiales para nuestros tiempos. La obligación de observar el cuarto mandamiento no les ha sido jamás presentada bajo su verdadera luz. Aquel que lee en todos los corazones y prueba todos los móviles no dejará que nadie que desee conocer la verdad sea engañado en cuanto al resultado final de la controversia. El decreto no será impuesto estando el pueblo a ciegas. Cada cual tendrá la luz necesaria para tomar una resolución consciente.

El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto especialmente controvertido. Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven. Mientras la observancia del falso día de reposo (domingo), en obedecimiento a la ley del estado y en oposición al cuarto mandamiento, será una declaración de obediencia a un poder que está en oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado), en obediencia a la ley de Dios, será señal evidente de la lealtad al Creador. Mientras que una clase de personas, al acepta el signo de la sumisión a los poderes del mundo, recibe la marca de la bestia, la otra, por haber escogido el signo de obediencia a la autoridad divina, recibirá el sello de Dios.” El Conflicto de los Siglos, 662 – 664.

 

7. Conclusión

“Muy cruel puede ser el corazón humano cuando no está animado del temor y del amor de Dios.

Conforme vaya acercándose la tempestad, muchos que profesaron creer en el mensaje del tercer ángel, pero que no fueron santificados por la obediencia a la verdad, abandonarán su fe, e irán a engrosar las filas de la oposición. Uniéndose con el mundo y participando de su espíritu, llegarán a ver las cosas casi bajo el mismo aspecto; así que cuando llegue la hora de prueba estarán preparados para situarse del lado más fácil y de mayor popularidad. Hombres de talento y de elocuencia, que se gozaron un día en la verdad, emplearán sus facultades para seducir y descarriar almas. Se convertirán en los enemigos más encarnizados de sus hermanos de antaño. Cuando los observadores del sábado sean llevados ante los tribunales para responder de su fe, estos apóstatas serán los agentes más activos de Satanás para calumniarlos y acusarlos y para incitar a los magistrados contra ellos por medio de falsos informes e insinuaciones.

En aquel tiempo de persecución la fe de los siervos de Dios será probada duramente. Proclamaron fielmente la amonestación mirando tan sólo a Dios y a su Palabra. El Espíritu de Dios, que obraba en sus corazones, les constriñó a hablar. Estimulados por santo celo e impulso divino, cumplieron su deber y declararon al pueblo las palabras que de Dios recibieran sin detenerse en calcular las consecuencias. No consultaron sus intereses temporales ni miraron por su reputación o sus vidas. Sin embargo, cuando la tempestad de la oposición y del vituperio estalle sobre ellos, algunos, consternados, estarán listos para exclamar: “Si hubiésemos previsto las consecuencias de nuestras palabras, habríamos callado.” Estarán rodeados de dificultades. Satanás los asaltará con terribles tentaciones. La obra que habrán emprendido parecerá exceder en mucho sus capacidades. Los amenazará la destrucción. El entusiasmo que les animara se desvanecerá; sin embargo no podrán retroceder. Y entonces, sintiendo su completa incapacidad, se dirigirán al Todopoderoso en demanda de auxilio. Recordarán que las palabras que hablaron no eran las suyas propias, sino las de Aquel que les ordenara dar la amonestación al mundo. Dios había puesto la verdad en sus corazones, y ellos, por su parte, no pudieron hacer otra cosa que proclamarla.

En todas las edades los hombres de Dios pasaron por las mismas pruebas. Wiclef, Hus, Lutero, Tyndale, Baxter, Wesley, pidieron que todas las doctrinas fuesen examinadas a la luz de las Escrituras, y declararon que renunciarían a todo lo que éstas condenasen. La persecución se ensañó entonces en ellos con furor; pero no dejaron de proclamar la verdad. Diferentes períodos de la historia de la iglesia fueron señalados por el desarrollo de alguna verdad especial adaptada a las necesidades del pueblo de Dios en aquel tiempo. Cada nueva verdad se abrió paso entre el odio y la oposición; los que fueron favorecidos con su luz se vieron tentados y probados.

El Señor envía al pueblo una verdad especial para la situación en que se encuentra. ¿Quién se atreverá a publicarla? El manda a sus siervos a que dirijan al mundo el último llamamiento de la misericordia divina. No pueden callar sin peligro de sus almas. Los embajadores de Cristo no tienen por qué preocuparse de las consecuencias. Deben cumplir con su deber y dejar a Dios los resultados.

Conforme va revistiendo la oposición un carácter más violento, los siervos de Dios se ponen de nuevo perplejos, pues les parece que son ellos mismos los que han precipitado la crisis; pero su conciencia y la Palabra de Dios les dan la seguridad de estar en lo justo; y aunque sigan las pruebas se sienten robustecidos para sufrirlas.

La lucha se encona más y más, pero la fe y el valor de ellos aumentan con el peligro. Este es el testimonio que dan: “No nos atrevemos a alterar la Palabra de Dios dividiendo su santa ley, llamando parte de ella esencial y parte de ella no esencial, para obtener el favor del mundo. El Señor a quien servimos puede librarnos. Cristo venció los poderes del mundo; ¿y nos atemorizaría un mundo ya vencido?”

En sus diferentes formas, la persecución es el desarrollo de un principio que ha de subsistir mientras Satanás exista y el cristianismo conserve su poder vital.

Un hombre no puede servir a Dios sin despertar contra sí la oposición de los ejércitos de las tinieblas. Le asaltarán malos ángeles alarmados al ver que su influencia les arranca la presa.

Hombres malvados reconvenidos por el ejemplo de los cristianos, se unirán con aquéllos para procurar separarlo de Dios por medio de tentaciones sutiles. Cuando este plan fracasa, emplean la fuerza para violentar la conciencia.

Pero mientras Jesús siga intercediendo por el hombre en cl santuario celestial, los gobernantes y el pueblo seguirán sirviendo la influencia refrenadora del Espíritu Santo, la cual seguirá también dominando hasta cierto punto las leyes del país.

Si no fuera por estas leyes, el estado del mundo sería mucho peor de lo que es. Mientras que muchos de nuestros legisladores son agentes activos de Satanás, Dios tiene también los suyos entre los caudillos de la nación.

El enemigo impele a sus servidores a que propongan medidas encaminadas a poner grandes obstáculos a la obra de Dios; pero los estadistas que temen a Dios están bajo la influencia de santos ángeles para oponerse a tales proyectos con argumentos irrefutables. Es así como unos cuantos hombres contienen una poderosa corriente del mal.

La oposición de los enemigos de la verdad será coartada para que el mensaje del tercer ángel pueda hacer su obra.

Cuando la amonestación final sea dada, cautivará la atención de aquellos caudillos por medio de los cuales el Señor está obrando en la actualidad, y algunos de ellos la aceptarán y Estarán con el pueblo de Dios durante el tiempo de angustia.

El ángel que une su voz a la proclamación del tercer mensaje, alumbrará toda la tierra con su gloria. Así se predice una obra de extensión universal y de poder extraordinario. El movimiento adventista de 1840 a 1844 fue una manifestación gloriosa del poder divino; el mensaje del primer ángel fue llevado a todas las estaciones misioneras de la tierra, y en algunos países se distinguió por el mayor interés religioso que se haya visto en país cualquiera desde el tiempo de la Reforma del siglo XVI; pero todo esto será superado por el poderoso movimiento que ha de desarrollarse bajo la proclamación de la última amonestación del tercer ángel.

Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés. Como la “lluvia temprana” fue dada en tiempo de la efusión del Espíritu Santo al principio del ministerio evangélico, para hacer crecer la preciosa semilla, así la “lluvia tardía” será dada al final de dicho ministerio para hacer madurar la cosecha. “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová: como el alba está aparejada su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.” “Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.” “Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne.” “Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” (Oseas 6: 3; Joel 2: 23; Hechos 2: 17, 21.)

La gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella. Las profecías que se cumplieron en tiempo de la efusión de la lluvia temprana, al principio del ministerio evangélico, deben volverse a cumplir en tiempo de la lluvia tardía, al fin de dicho ministerio. Esos son los “tiempos de refrigerio” en que pensaba el apóstol Pedro cuando dijo: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, y enviará a Jesucristo.” (Hechos 3: 19, 20.)

Vendrán siervos de Dios con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, y se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje celestial. Miles de voces predicarán el mensaje por toda la tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán y signos y prodigios seguirán a los creyentes. Satanás también efectuará sus falsos milagros, al punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de los hombres. (Apocalipsis 13:13.) Es así como los habitantes de la tierra tendrán que decidirse en pro o en contra de la verdad.

El mensaje no será llevado adelante tanto con argumentos como por medio de la convicción profunda inspirada por el Espíritu de Dios. Los argumentos ya fueron presentados. Sembrada está la semilla, y brotará y dará frutos. Las publicaciones distribuidas por los misioneros han ejercido su influencia; sin embargo, muchos cuyo espíritu fue impresionado han sido impedidos de entender la verdad por completo o de obedecerla. Pero entonces los rayos de luz penetrarán por todas partes, la verdad aparecerá en toda su claridad, y los sinceros hijos de Dios romperán las ligaduras que los tenían sujetos. Los lazos de familia y las relaciones de la iglesia serán impotentes para detenerlos. La verdad les será más preciosa que cualquier otra cosa. A pesar de los poderes coligados contra la verdad, un sinnúmero de personas se alistará en las filas del Señor.” El Conflicto de los Siglos, 667 – 671.

 

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