Desde muy niña, siempre quise tener un perro. Siempre amé a los animales y constantemente les pedía a mis padres que me regalaran un perro. Sin embargo, pasó bastante tiempo hasta que finalmente tuve mi primer perro: Jacky. Mis primeras mascotas fueron dos hermosos pericos: Pico y Pica. Luego, convencí a mis padres que me consiguieran un gato, ya que no necesitaba tanto cuidado como un perro, y así fue como agregamos a Tani a la familia. Al cabo de un tiempo, finalmente, los convencí para que me consiguieran un hermoso perro, mitad labrador y mitad perro salchicha: Jacky. No pudimos mantener a Jacky por mucho tiempo, pero esa es otra historia. Y por último, mi mascota actual: Kika, el perro de raza Border Collie más dulce que jamás alguien haya conocido.

Ahora puedo decir, francamente, que las mascotas sí han sido una parte muy importante en mi vida y han ocupado un rol muy especial también. Seguramente no sería quien soy ahora si estos animales no hubieran estado presentes en mi temprana edad. Es así como surgió mi pasión por la medicina veterinaria, la carrera por la cual me estoy esforzando. Pero no solo yo, estoy segura que muchos pueden decir que los niños con mascotas se desarrollan mejor y he aquí algunas razones: En primer lugar, Dios mismo creó los animales para hacernos compañía y regocijarnos con ellos, por eso debemos amarlos y respetarlos.

Los animales aportan muchos valores a los pequeños, va- lores que a veces algunas personas olvidan transmitir. La empatía, el amor incondicional, el respeto, la responsabilidad, son valores que los niños aprenden más fácilmente gracias a sus mascotas. La responsabilidad se aprende gracias a que, una mascota es más que simplemente una preciosa bolita de pelo con la que puedes jugar. Hay que darle de comer, de beber, llevarlo al veterinario; si es un perro, habrá que sacarlo a pasear, bañarlo, etcétera. Si ayudas a tus hijos a que participen en el cumplimiento de estos deberes, serán niños más responsables y sensibles ante las necesidades de otros. Otro de los valores importantes que he mencionado es el respeto. Puede ser que los niños vean al animal como un juguete, pero pronto entenderán que es un ser vivo y que, como tal, necesita su espacio, tiene sentimientos y que, al igual que el ser humano, tiene sus preferencias. Y lo más importante es el amor: aprenderán a amarlos como las mismas mascotas los aman a ellos.

Los estudios científicos demuestran los beneficios de tener mascotas. Dicen que los niños con mascotas tienen mayor autoestima, desarrollo cognitivo y habilidades sociales. Las mascotas enseñan a los niños a ser físicamente activos, que es una de las cosas más importantes en nuestras vidas para mantenernos saludables y jóvenes, tal como lo dice la hna. Elena G. de White en sus escritos.

Está comprobado que las personas que, poseen mascotas, gozan de mejor salud general debido a que el organismo crea más anticuerpos. En otros casos, los estudios han tenido en cuenta factores como la raza, el vivir en vivienda propia o arrendada y la salud de los padres. Mirándolo desde este punto de vista, las diferencias entre los niños dueños de mascotas y los que no lo son, desaparecieron (“The RAND Researchers”). Sin embargo, creo que aún podemos decir que ‘tener una mascota’ es una buena decisión bajo muchos otros puntos de vista. Así que, la próxima vez que se te ofrezca, si tienes las condiciones adecuadas en casa, y las posibilidades, te recomiendo vivir esta bella experiencia. Por eso, ¡regala a tus hijos ese gato, perro o conejito que siempre han querido!

por María Giner
Estudiante de Bachillerato | Italia

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