por Richard Eaton

En la actualidad, historia aún está incluida como una materia obligatoria para los estudiantes en algún momento en su paso desde el jardín de infantes hasta el doceavo nivel de estudio. Sin embargo, en años recientes, ha habido una disminución en la importancia dada al estudio de la historia. En 1985, el New York Times notó que la generación anterior había visto una constante disminución en la cantidad de tiempo dedicado a los estudios históricos dentro de las escuelas públicas norteamericanas (http://www.nytimes.com). Este desarrollo ha continuado hasta nuestros días y no está limitado a las escuelas públicas norteamericanas, sino que se extiende a muchos otros países del mundo occidental.

Las razones de este alejamiento de la enseñanza de historia en escuelas primarias y secundarias en Norteamérica son varias. Incluyen el hecho de que muchos profesores tienen conocimiento limitado sobre Historia, y fallan en dar la importancia debida a esta materia porque no está probado a nivel estatal (http://nypost.com). Además, se ha aumentado en importancia el estudio de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, debido a las perspectivas de carrera y ganancia de dinero que representan esas materias.

La historia se ha visto cada vez más como una materia que crea oportunidades económicas y de trabajo limitadas. Cuando consideramos el valor de estudiar historia, la pregunta más grande que surge es, si el valor de cualquier asignatura académica debiera basarse principalmente en las oportunidades de trabajo y económicas que provee, o en lo que se puede aprender de esa materia.

Peter Stearns ha declarado que el estudio de la historia provee la oportunidad de entender lo que ocurrió para producir la sociedad del presente, y cómo las personas y las sociedades funcionaron en el pasado, para que las personas entiendan cómo dirigir sus vidas en el presente (Stearns, 1998). Esta declaración es especialmente cierta para los niños, en el sentido que ellos están aún en el proceso de establecer su identidad y descubrir cuál será su rol exacto dentro de la sociedad. Por lo tanto, exponer a los niños al estudio de la historia durante sus años de formación puede ser una herramienta invaluable para asegurar que ellos se conviertan en miembros productivos y bien informados de la sociedad. Además, los niños y adolescentes que tienen un entendimiento de los factores específicos que contribuyen a los éxitos y fracasos de las sociedades pasadas, están mejor equipados para sugerir soluciones viables para la creación de un mundo mejor.

Stearns sostiene que el estudio de historia es también valioso porque imparte la habilidad de evaluar múltiples formas de evidencia al formular una opinión.

También argumenta que desarrolla la habilidad de evaluar interpretaciones conflictivas de eventos pasados (Stearns, 1998). Estas dos habilidades requieren pensamiento crítico, esto es algo que no sucede naturalmente en los niños, sino que es algo que aprenden con el paso del tiempo. Normalmente, los niños confían y creen lo que se les dice, sin cuestionar. En ambos niveles, escuela primaria y secundaria, historia es una de las pocas materias que alienta a los estudiantes a ir más allá de ver cada pregunta como algo que tiene una sola respuesta definida. Al darse cuenta que la mayoría de los eventos históricos tienen múltiples interpretaciones, los niños aprenden a formular y desafiar sus propias perspectivas sobre eventos históricos importantes. Tal vez la razón más relevante es el que los niños desarrollen la habilidad de considerar múltiples fuentes de evidencia antes de formarse una opinión definida, ya que al hacerlo, disminuirá la posibilidad de que crean inmediatamente en todo lo que a ellos se les enseña en la escuela. En todos los sistemas de escuelas públicas a través del mundo occidental, la teoría de la evolución, y muchas otras teorías humanas, se enseñan como hechos científicos. Por lo tanto, es imperativo que los niños aprendan a considerar el peso de la evidencia antes de decidir qué creer.

El estudio de varios tipos de historia y eras históricas, incluyendo la historia bíblica, tiene el potencial insuperable de aumentar la brújula moral (la habilidad para juzgar lo que está bien y lo que está mal y actuar en consecuencia) de un estudiante de secundaria. Stearns sostiene que, estudiando figuras históricas específicas, los jóvenes pueden perfeccionar sus propios sentidos morales con una investigación de las verdaderas complejidades a las cuales otros individuos se han enfrentado en situaciones difíciles (Stearns, 1998). Las consecuencias que las figuras históricas cosecharon por sus acciones estaban a menudo basadas en el valor moral de aquellas acciones, lo que debería llevar a los estudiantes a la conclusión de que las ideas del relativismo moral (los juicios morales son verdaderos o falsos solo en relación con algún punto de vista en particular) son muy inexactas. Esto es particularmente cierto cuando estudiamos las figuras históricas dentro de la Biblia. Mientras examinamos cuidadosamente las vidas de aquellos personajes bíblicos, comprendemos que tenían un estándar absoluto de juicio aplicado a sus palabras y acciones. Además, este estándar absoluto de juicio (los Diez Mandamientos) aún existe como el estándar de nuestras vidas, lo cual claramente indica que el absolutismo moral, es decir, la creencia de que todas las acciones son intrínsicamente correctas o incorrectas, es el único código moral aprobado por un Dios que nunca cambia. Utilizar el absolutismo moral para estudiar figuras históricas significa que, en vez de justificar los errores de las personas basados en un contexto histórico, podemos aplicar las lecciones de sus vidas a nosotros en una manera más precisa. De esta forma, los estudiantes secundarios están habilitados para aprender más de los errores de las personas del pasado y evitar cometer los mismos errores, porque reconocen que el pecado es inexcusable, independientemente de las circunstancias históricas.

El estudio de la historia es fundamental para el desarrollo de un niño a un adulto completo que posee un punto de vista balanceado y un entendimiento profundo de lo correcto e incorrecto. A través del estudio de personas históricas y sociedades, un estudiante puede aprender a pensar críticamente mientras considera múltiples perspectivas, y reconoce simultáneamente la verdad absoluta en lo que se refiere a la moralidad de acciones específicas tomadas por individuos y naciones. Aunque el estudio de la historia indudablemente falla en producir tantas oportunidades para el adelanto económico, como en otros campos de estudio, su valor como materia de estudio debe basarse solamente en sus méritos, los cuales prueban ser más que adecuados.

Obras citadas

Markowicz, Karol (Jan 22, 2017). Why Schools have Stopped Teaching American History. New York Post. Accessed May 15th from https://nypost.com/2017/01/22/why-schools-have-stopped-teaching-american-history/.

Ravitch, Diane (Nov 17, 1985). Decline and Fall of Teaching History. New York Times Magazine. Accessed May 15th from https://www.nytimes.com/1985/11/17/magazine/decline-and-fall-of-teaching-history.html.

Stearns, Peter (1998). Why Study History? American Historical Association. Accessed May 15th from https://www.historians.org/about-aha-and-membership/aha-history-and-archives/historical-archives/why-study-history-(1998).

“Es imperativo que los niños
aprendan a considerar el peso
de la evidencia antes de decidir qué creer.”

 

por Richard Eaton

Maestría en Historia | Canadá

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