de Susan Adarme
Fisioterapeuta | Colombia

La inactividad física es un fenómeno global que se está expandiendo a un ritmo creciente en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó en 2010 que el 60% de la población mundial no es lo suficientemente activa físicamente para lograr beneficios para la salud. Particularmente afectados son los niños y adolescentes, posiblemente como resultado del aumento del tiempo -a menudo superior a las tres horas diarias- que pasan frente a una pantalla en actividades como ver televisión, usar Internet y jugar con la computadora y los videojuegos. Otro factor, entre otros, que se ha estudiado es la baja motivación de los padres, especialmente la madre, para fomentar la actividad física.

Promover un estilo de vida físicamente activo como parte de la rutina diaria es fundamental desde una edad temprana. Hacerlo mejora la condición física del niño, aumenta la salud musculoesquelética y cardiorrespiratoria, reduce el riesgo de obesidad y mejora el rendimiento escolar y el estado de ánimo. Todo ello hace de la actividad física una herramienta primordial en la prevención de enfermedades, tanto en la infancia y adolescencia como en la vejez. Si la actividad física es un medicamento, la inactividad causa enfermedad.

La actividad física por parte de la familia refuerza los buenos hábitos en el niño y adolescente. Los padres deben ser modelos a seguir al planificar actividades familiares en las que todos participan. Es de vital importancia divertirse mientras se desarrollan las habilidades motoras que continuarán hasta la edad adulta. Por tanto, es importante que los padres conozcan los beneficios de realizar actividad física con sus hijos según lo recomendado por la OMS, el Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM) y la Asociación Española de Pediatría (AEP).

La importancia de promover la actividad física desde una edad temprana, "desde el primer día", queda clara en las últimas directrices de la OMS sobre actividad física en niños de 0 a 5 años, publicadas en 2019. lactantes deben ser físicamente activos varias veces al día participando en juegos interactivos en el piso (vea la tabla a continuación) y no debe estar sujeto en cochecitos, sillas altas o portabebés por más de una hora a la vez. Los recién nacidos deben pasar al menos media hora al día en una posición boca abajo (tiempo boca abajo) mientras están despiertos. La OMS recomienda que los bebés, a partir de un año, participen en al menos 780 minutos de actividad física por día y, a partir de los tres años, al menos una hora de actividad física moderada a vigorosa. Por ejemplo, estos niños deben jugar juegos que impliquen correr y saltar,

Ejercicios para bebés de hasta seis meses

DE 0 A 3 MESES

  • Acueste al bebé boca arriba, coloque las manos en las plantas de los pies y acerque las rodillas del bebé a su pecho.
  • Acueste al bebé boca arriba y coloque sus pulgares sobre sus manos, de modo que las presione mientras se levanta ligeramente.
  • Acueste al bebé boca arriba, tome sus manos y muévalas.
  • Acueste al bebé boca abajo y llame a su atención con su juguete favorito o un objeto familiar. El objeto se puede mover hacia adelante y hacia atrás para que el bebé mueva la cabeza.

DE 3 A 6 MESES

  • Mover las articulaciones: Acueste al bebé de espaldas y lleve las rodillas hacia el pecho alternativamente (como si estaba pedaleando).
  • Estimule el agarre manual: Acueste al bebé boca arriba, dele los pulgares para que los agarre y se siente lentamente con la menor ayuda posible.
  • Rodamiento: Acueste al bebé boca arriba y facilitar el giro de atrás hacia adelante y viceversa, hasta que regrese a la posición inicial con la menor ayuda posible.
  • Agarrar: Dele al bebé juguetes de diferentes tamaños, texturas y sonidos para que se los pase de una mano a la otra.
  • Estimular el equilibrio: Sostenga al bebé por las axilas, moviéndolo en diferentes direcciones.

A continuación se resumen las recomendaciones dadas por el Comité de Actividad Física de la Asociación Española de Pediatría dirigidas a personas de entre cinco y diecisiete años.

  1. Practique la actividad física moderada o vigorosa durante al menos sesenta minutos al día. Esto se puede distribuir en dos o más sesiones, en su mayoría aeróbicas, y combinarlas con actividades vigorosas para fortalecer los músculos y los huesos tres veces por semana. La actividad física durante más de sesenta minutos al día proporciona beneficios adicionales para la salud.
  2. Evite un estilo de vida sedentario. Cualquier tipo de actividad diaria, como caminar, andar en bicicleta, etc., es una mejor opción que quedarse quieto. El tiempo de pantalla sedentario del niño o adolescente, frente al televisor o cualquier otro dispositivo electrónico, debe limitarse al máximo.
  3. Las actividades grupales son muy recomendables. Son divertidos, a menudo pueden realizar al aire libre y proporciona un refuerzo positivo, lo que permite incorporarlos como un "hábito divertido, diario y saludable". Las actividades extracurriculares son muy útiles para este propósito. Actividad física aeróbica de intensidad moderada, como caminar a paso rápido (más de 3.7 mph) y andar en bicicleta (70-72 mph). Esto aumenta la sensación de calor y comienza un sudor ligero; también aumenta la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria, pero aún puede hablar sin sentir que le falta el aire. Actividad física aeróbica de intensidad vigorosa, como correr y andar en bicicleta rápido (12-73.5 mph). La sensación de calor y sudoración es más fuerte. La frecuencia cardíaca es más alta y es más difícil respirar, lo que dificulta hablar mientras se practica.

de Susan Adarme
Fisioterapeuta | Colombia

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