por Edith Hunger

Ellos están por todos lados, caminan a nuestro alrededor. Son muchos los niños que aún no conocen al Salvador. No tienen padres, ni maestros, ni amigos que les hablen de alguien que dio su vida por ellos. Están perdidos en un mundo lleno de dolor, angustia y pecado; lo único que les espera es la perdición.

Alguien debe hacer algo por ellos. ¿Será que ése alguien eres tú, o quizás soy yo?

La noble tarea de evangelizar a los niños

Evangelizar a los niños es abrir nuestro corazón para brindar todo lo que tenemos. Es una obra grande que podemos realizar al conducirlos a Cristo, ayudándolos en su desarrollo espiritual y acompañándolos con nuestras oraciones. Si nos encomendamos a Dios, el Espíritu Santo obrará en los corazones de aquellos niños a quienes evangelicemos.

Existen diferentes métodos de evangelización: en el hogar, en la iglesia, con clases bíblicas en los hogares, al aire libre, en campamentos, en escuelas bíblicas vacacionales, en campañas, durante visitas a hospitales, realizando estudios bíblicos, mediante programas especiales, programas en radio, programas por internet, células de oración, etc.

Jesús también hizo esta tarea

”… Cristo no perdía nunca de vista a los niños… Su gran corazón de amor podía comprender sus pruebas y necesidades, y hallar felicidad en sus simples goces. Los tomaba en sus brazos y los bendecía.

En estos niños puestos en relación con Él, Jesús veía a futuros hombres y mujeres que heredarían su gracia y serían súbditos de su reino, y algunos de ellos llegarían a ser mártires por su causa. Sabía que le escucharían y le aceptarían como su Redentor con más facilidad que los adultos, muchos de los cuales eran sabios según el mundo y duros de corazón. En su enseñanza, descendía a su nivel. Él, la Majestad del cielo, no desdeñaba contestar sus preguntas, y simplificar sus importantes lecciones para ponerlas al alcance de su comprensión infantil. Sembraba en sus mentes expansivas las semillas de verdad, que en años ulteriores llevarían frutos para vida eterna.” –Consejos para los Maestros, págs. 171-172.

Jesús dijo: “… Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14).

“Al decir Jesús a sus discípulos que no impidieran a los niños el acercarse a Él, hablaba a sus seguidores de todos los siglos, es decir, a los dirigentes de la iglesia: ministros, ancianos, diáconos, y todo cristiano. Jesús atrae a los niños, y nos manda que los dejemos venir; como si nos dijera: Vendrán, si no se lo impedís…

Mientras el Espíritu Santo influye en los corazones de los niños, colaborad en su obra. Enseñadles que el Salvador los llama, y que nada le alegra tanto como verlos entregarse a Él en la flor y la lozanía de su edad.

El Salvador mira con infinita ternura las almas que compró con su sangre. Pertenecen a su amor. Las mira con indecible cariño. Su corazón anhela alcanzar, no sólo a los mejor educados y atractivos, sino también a los que por herencia y descuido presentan rasgos de carácter poco lisonjeros” –El Ministerio de Curación,
págs. 27-28.

Ahora es nuestro deber imitar a Jesús y continuar con esta importante tarea 

Todos los años, el Departamento de Evangelismo de la Asociación General dedica una semana del mes de agosto para que todo el pueblo de Dios se una en esta noble tarea de evangelizar a los niños.

Dicho departamento elabora y provee abundantes materiales, tales como: lecciones, canciones, historias y diversas actividades, tanto en inglés como en español, para que todo aquel que tenga deseo de trabajar pueda hacerlo.

Estos materiales y muchos más los puedes encontrar en YouTube o en la página web: “labibliatienerazon.org”. También puedes encontrarlos en “asd1844.org”.

En este año 2020 surgió el inconveniente de que en muchos países, durante el mes de agosto, no pudimos salir a las calles, ni a las escuelas, ni reunirnos para llevar a cabo dicha actividad. Sin embargo, Dios abrió otras puertas para que juntos avanzáramos en realizar esta noble tarea.

En diferentes partes del mundo, varios hermanos se unieron en una transmisión bilingüe con el fin de evangelizar a muchos niños. Bajo el título “Mis amigos por el mundo”, cada día, durante una semana, cientos de niños se unieron para compartir dicha transmisión. De distintos países, los hermanos compartieron ideas para fomentar el éxito del programa.

Los hermanos de Chile elaboraron el proyecto de precampaña para que cada niño pudiera evangelizar a todos sus amigos. Muchos fueron los países que colaboraron con entusiasmo en esta tarea; cada uno preparó su participación para el programa.

Los niños que ya asistían a la iglesia compartieron con sus compañeros y vecinos, y muy pronto, comenzaron a llegar las experiencias de los niños de diferentes lugares. Una niña de Santo Domingo sacó a la calle su computador portátil para que sus primos y vecinos pudieran ver la programación. Otros llamaron por teléfono a otros niños para recordarles la hora de inicio.

Otros compartieron por Facebook al momento de comenzar las transmisiones. Diferentes escuelas se unieron a la programación invitando a sus alumnos, inclusive a aquellos que no eran creyentes.

Lo maravilloso fue encontrarnos cada día con alrededor de 600 computadores conectados al programa. Dios bendijo grandemente dicha actividad.

Algunos vídeos de YouTube ya tienen más de 1.300 visitas. Por Facebook muchos niños se han detenido a ver los vídeos completos, y algunos han sido reproducidos más de mil veces. Ahora puedes ayudarnos a compartir estos vídeos.

Pero este trabajo debe continuar. Un escrito inspirado dice: “Si los niños llegan a familiarizarse temprano con las verdades de la Palabra de Dios, ello erigirá una barrera contra la impiedad, y podrán hacer frente al enemigo con las palabras: ‘Escrito está.’“ –Obreros Evangélicos, pág. 220.

Nos toca continuar la tarea de evangelizar, así que aprovechemos cada momento para idear planes para la evangelización de muchos niños que no tienen la oportunidad de escuchar de Jesús, que están deseosos del Salvador, que no tienen quien les predique, que necesitan de nuestras palabras para conocer que muy pronto iremos a vivir a las mansiones
celestiales.

¿Qué estás haciendo tú, querido lector, para realizar esta tarea? ¿Cuántos niños han pasado por tu lado que todavía no conocen de Jesús? ¿A cuántos de ellos les has brindado amor?

¡No demoremos más! Busquemos oportunidades para hablar de
Jesús a los niños.

Profesora de arte en educación
primaria | Argentina

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