por Hellen Castañeda

Especialista en Gerencia y Administración Tributaria | Colombia

“Cuando empecé a contar mis bendiciones, mi vida cambió”. - Willie Nelson

Es algo muy hermoso poder enseñar a los niños a ser agradecidos con Dios, porque como resultado, ellos aprenderán a economizar sus pocos centavos y así podrán ayudar activamente a la causa del Maestro desde sus más tiernos años.

Mi mamá trabajaba como docente en el Colegio Cristiano “Dios es Amor”, en la ciudad de Bucaramanga (Colombia). Un día, durante el devocional de la mañana, les relató a los niños una historia referente a la manera como Dios bendijo a una familia que era fiel en devolverle los diezmos y las ofrendas. La historia comienza así:

En una próspera aldea, había langostas por todas partes: en el campo, en la huerta, amontonadas en los marcos de las ventanas, y lo peor, estaban en todas las cosechas de la zona.

Pero, las langostas que procuraban entrar a la huerta de esta familia cristiana, vieron sus esfuerzos totalmente frustrados. Allí mismo, frente a ellas estaban las hortalizas más hermosas que estaban en aquel lugar, pero debido a razones inexplicables, no podrían entrar en la huerta y comérselas. Los vecinos estaban admirados al ver cómo las langostas no han hecho daño a las hortalizas de esa familia.

Mi madre les explicó a los niños que el secreto consiste en que esa familia era fiel al Señor en los diezmos y las ofrendas, y que nosotros somos grandemente bendecidos cuando damos a nuestro Padre Celestial lo que a Él le corresponde.

Todos coincidieron en que lo sucedido en esa huerta era realmente un milagro.

Al día siguiente, los estudiantes recibieron una sorpresa maravillosa, cuando una niña llegó con una alcancía para que todos depositaran los diezmos del dinero que los padres les daban para sus meriendas. Voluntariamente y sin ningún contratiempo, durante ese año se llenaron varias alcancías y entre todos contaban el dinero; luego, lo depositaban en el alfolí para ser llevado a la iglesia.

Este inolvidable suceso ha sido contado a muchos niños, entre ellos a mi hermano y a mí; desde entonces, nosotros fuimos motivados a apartar los diezmos del dinero que recibíamos, hecho que continuamos realizando hasta el día de hoy.

Así, vemos cómo nuestro amoroso Dios está dispuesto a obrar en el tierno corazón de los niños. Mediante la obra del Espíritu Santo, ellos, desde la infancia, pueden aprender a ser hombres y mujeres pueden colaborar generosamente con su dinero para la causa del Creador y Dador de todas las cosas.

Son los padres los encargados de motivar a los pequeños niños con su ejemplo; ellos deben mostrar primero su abnegación, dadivosidad y entrega al que nos dio todo, para que así los hijos puedan continuar con el legado. El propósito divino consiste en que cada padre sea convertido para que así sus hijos cultiven el hábito de dar, considerando que todas las cosas materiales son regalos del gran Benefactor de la humanidad; sólo así, ellos crecerán con el ánimo de servir primero a Dios y a sus semejantes.

La hna. White, en el libro Conducción del Niño, nos dice que en “... en cada hogar debería haber una 'caja de la abnegación' y que habría que enseñar a los niños a colocar en esa caja sus monedas que de otro modo gastarían en dulces y en otras cosas innecesarias ... ”las cuales perjudicarían su salud física y también su crecimiento espiritual. Seguir este consejo dejó en mí un lindo recuerdo de mi infancia. Junto con mi hermano, pusimos en práctica esta importante lección de vida, y con la ayuda de nuestra madre, decoramos una caja y le colocamos un rótulo en el cual podíamos leer la palabra “ABNEGACIÓN”, despertando en nosotros el deseo de depositar nuestras ofrendas para el Señor Jesús.

Es maravilloso enseñar a los niños que: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35), ya que ellos tienen mentes receptivas y son motivados fácilmente; y lo más importante, esta educación durará toda la vida y el nombre del Eterno será glorificado aún en la nueva tierra.

por Hellen Castañeda
Especialista en Gerencia y Administración Tributaria | Colombia

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